Nuestro Romeo y Julieta

Capítulo diez │Cómo niña del Kínder

Capítulo diez │Cómo niña del Kínder

24 de junio, 2018

Me siento en las escaleras del psiquiátrico para esperar a Atenea y Fabián, son las 2:30 PM y quedamos de que nos íbamos a ver a las 2:00 en punto.

Menudos impuntuales.

Aunque tengo que admitir que estoy aquí desde el mediodía. Admito que estoy nerviosa, juego con mis manos tratando de buscar tranquilidad. Varios que los internos salen corriendo cuando ven a las personas que los vinieron a recoger, los abrazar como si el mundo dependiera de eso, otros simplemente salen, se ponen sus auriculares y se van a caminar por el bosque.

Creo que debería hacer eso.

Me levanto, y busco mis audífonos en mis bolsillos traseros, pero detengo mis movimientos cuando escucho una risa familiar, o eso creo.

Volteo la cabeza y veo como Atenea viene riéndose de algo que le dijo Fabián, Fabián la ve con un tipo de admiración, él agrega otra cosa que solo hace que Atenea se parta de la risa, ella se agarra el estómago para calmar su ataque.

Les hago una seña para que se acerquen donde estoy, con cada paso que dan me pongo más nerviosa.

Mierda, ¿hace cuánto que no salía con amigos?, o con alguien que lo considero mis amigos.

Que estúpido, me pongo nerviosa por personas que quizás ni me consideran su amiga.

Me obligó a tranquilizarme, ellos no son mis amigos y nunca lo serán. Es estúpido que lo sean, no merezco su amistad, o lo que sea que quieran darme.

Trato de sonreírles cuando están cada vez más cerca, pero estoy segura de que solo es una mueca.

Atenea se me lanza encima y me abraza fuertemente, inhala sintiendo su aroma a frutos rojos. Cierro los ojos y le devuelvo el abrazo con la misma efusividad.

—¿Cómo estás, Hayley bear? —pregunta separándose de mí.

—En lo que cabe bien, ¿y tú?, ¿cómo sigues? —pregunto cruzándome de brazos.

—Bien, ya estoy mejor, gracias por preguntar, Hayley bear —responde pellizcándome una mejilla.

¿Por qué siempre me pellizca las mejillas?

—¿Cómo estás, Fabián?, perfectamente, gracias por preguntar, cara de ángel —habla por primera vez Fabián.

Me acerco a él y sonrió, envuelvo mis brazos en su cuerpo y pongo mi cabeza en su pecho. Él se ríe haciendo que me mueva un poco.

—¿Y eso por qué fue?

Me encojo de hombros, volteo a ver a Atenea.

—¿Nos vamos ya?, porque si soy sincera con ustedes ya estoy un poco harta de estar aquí.

Ríe, pasa sus brazos por mis hombros—. Vámonos, Hayley bear.

Sin poder evitarlo ruedo los ojos pensando en lo estúpido que es el apodo que invento.

—Sí, vámonos, cara de ángel —dice Fabián pasando sus brazos por mis hombros.

—Que apodos más ridículos —contesto empezando a caminar con ellos pegados a mi como si fueran dos garrapatas.

Fabián se suelta y Atenea engancha nuestros brazos, salimos del edificio y nos subimos al autobús que nos llevara al centro comercial. En el camino Atenea nos cuenta sobre una película que vio anoche, sin poder evitarlo cada vez que Atenea habla volteo a ver disimuladamente a Fabián, siempre la esta mirando a ella, ni siquiera se percata que yo lo estoy viendo.

Estos dos se traen algo y yo con mis poderes de chisme lo voy a descubrir.

Bajamos del autobús cuando se detiene enfrente del centro comercial, caminamos hacia la entrada del centro comercial riéndonos por un chiste que conto Fabián.

¿Conocen esos chistes que no dan risa, pero a la vez sí porque es malísimo?, bueno, así son los chistes de Fabián.

Subimos las escaleras y nos vamos directo al cine, ni siquiera sé qué película vamos a ver, o si solo vinimos para perder el tiempo.

—¿Qué película vamos a ver? —pregunto cortando la discusión que estaban teniendo.

Con ellos me siento como una niña de papás divorciados que pelean por la custodia.

Fabián se encoje de hombros—. No sé, la verdad ya no quiero ver una película, pero no sé si Eliette o tú quieren ver una película.

Saca su celular y empieza a escribir algo mientras sonríe.

Uuuuh.

Seguro es la novia.

Por eso.

Y uuuuh.

Le dijo Eliette, ¿te diste cuenta?

Sí, pelearon fuerte.

A ver, bésense.

Veo de reojo a Atenea y ella está viendo el techo como si fuera la cosa más maravillosa del mundo. Un mensaje hace que deje de verla y saque mi teléfono de mi bolsillo trasero. Desbloqueo el celular e ignoró las demás notificaciones que tengo.

Un mensaje de Asher.

A ver.

El amor de tu vida, alias Asher :)




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.