Era de noche en el departamento de policía.
Sam Offman, de cuarenta y cinco años, tenía el pelo negro medio rapado.
Siempre vestía de policía.
Su hermano Michael Offman, de cincuenta, era más corpulento.
-Tenemos una misión -dijo Sam-. Científicos relacionados a agencias del estado están cometiendo crímenes biológicos en esas bodegas ocultas.
-La que vamos a investigar está detrás de una iglesia -dijo Michael.
-Los dos mejores policías de la ciudad -comentó un oficial-. Rechazaron entrar a la policía federal.
-Vamos -dijo Sam.
Subieron a los vehículos.
Arrancaron y salieron a las calles.
Era de noche frente al laboratorio secreto.
El sargento Sam Offman se acercó a la puerta de un galpón.
Su equipo de policía lo siguió.
El teniente Michael Offman se acercó también.
-Abran la puerta y entren al laboratorio -ordenó Michael.
Los oficiales abrieron la puerta.
Los científicos del interior se sorprendieron.
Levantaron las manos.
Los oficiales avanzaron con sus armas.
Los científicos se arrodillaron.
Los hermanos Offman avanzaron por un pasillo de metal.
Llegaron a una sala más grande.
Detrás de un cristal vieron a una chica desnuda, flotando en un líquido verde, llena de cables.
Aparentaba dieciocho años.
Era pálida, de pelo largo, naranja y felino, con ojos rojos y cuernos negros y curvos.
De estatura media baja, tenía una buena figura atlética.
Solo usaba ropa interior negra.
Los dos oficiales la miraron sorprendidos.
-Están experimentando con una chica -dijo Michael-. Tiene cuernos.
-Hay que liberarla -dijo Sam.
Miraron el tablero.
Michael disparó al cristal.
No tuvo efecto.
-Es cristal blindado.
Vieron una calcomanía al costado: "Experimento de Nuevo Código De Sangre".
No sabían qué presionar.
La chica abrió los ojos.
Miró a su alrededor.
Colocó la palma en el vidrio.
El cristal blindado empezó a romperse.
El agua salió lentamente.
El vidrio finalmente se rompió en mil pedazos.
El agua arruinó el tablero.
La chica caminó lento sobre el tablero y cayó de pie en el piso.
Michael y Sam la observaron.
-Es una especie de diabla -dijo Michael.
Sam se acercó.
-¿Estás bien? ¿Cuál es tu nombre?
La chica lo miró confundida.
-No lo sé...
Sam se quedó mirándola.
-Tranquila, voy a traerte algo para cubrirte.
Era de noche en el departamento de policía.
Una sargento buscaba en la base de datos la información de la chica.
La chica misteriosa estaba tapada con una remera y un pantalón gris oscuro.
Estaba confundida.
Sam y Michael esperaban la información.
-Se llama Marina Ángel Radith -dijo la oficial-. Desapareció hace diez años. Sus padres Samuel y Amanda Radith fueron encontrados asesinados.
Hizo una pausa, sorprendida.
-Es una chica adoptada por la misión rescate de la ONU luego de la tercera guerra mundial. Es originaria de Rusia. No hay nada más...
Hizo otra pausa al ver más información.
-No tiene estudios secundarios ni primarios. Sus padres adoptivos tenían antecedentes por maltrato infantil.
Un oficial trajo a una chica arrestada.
La chica forcejeaba.
Era Yustina Himeno, de veintitrés años.
Pálida, de pelo azul hasta los hombros y ojos azules.
Llevaba suéter negro, falda azul, botas negras y medias negras rotas hasta los muslos.
Gótica punk.
Sam miró a Yustina.
-Hija, ¿qué sucedió ahora?
-Yustina fue encontrada manejando drogada y alcoholizada en su auto a alta velocidad -dijo el oficial.
Sam se acercó furioso.
-Yustina, no te compré un maldito auto para que hagas esas estupideces. Puedes acabar muy mal.
-No puedo permitir que hagas estas cosas, Yustina -dijo Michael-. Vas al calabozo hasta que te arrepientas.
Marina Radith se levantó.
-Por favor, no la encierren. Sé que es feo estar encerrada. No sentía nada. No recordaba nada. Solo escuchaba.
Sam las miró a las dos.
-Te daré otra oportunidad, Yustina. No vuelvas a hacer ridiculeces. No vas a andar en auto. Vas a trabajar, ya que dejaste todas las carreras.
-¿Qué se supone que voy a hacer? Soy una buena para nada.
-Oh... Yus...
-Todos venimos a este mundo para algo -dijo Marina.
Todos la miraron.
-Lo siento, escuché a un científico decir esa frase. Todos venimos a este mundo para algo.
Marina se acercó a Yustina.
-Tú puedes ser la heroína de alguien, Yus.
Yustina se la quedó mirando en silencio.
-Gracias... ¿Cómo te llamas?
-Al parecer me llamo Marina Ángel Radith.
-Soy Yustina Himeno.
-Te explicaré su situación después de regresar a casa -dijo Sam.
-Señores... -interrumpió la oficial-. Alguien va a tener que hacerse cargo de la chica. No recuerda nada y tampoco tiene casa.
-¿Qué pasa con la casa de sus padres adoptivos? -preguntó Michael.
-La vendieron. La chica no tiene más familiares. Ni tíos, ni primos, ni abuelos.
Hizo una pausa.
-Tiene dieciocho años según la fecha en que desapareció. Nació el seis de junio de 2066.
Sam tomó una decisión.
Era de noche en la casa de Sam Offman.
Sam acababa de explicarle todo a Yustina.
-Déjame ver si entendí -dijo ella-. La chica con cuernos que encontraste siendo usada como experimento genético, ahora va a vivir en nuestra casa.
-Dormirá en tu habitación. Ponle el colchón que usabas antes en el piso y que descanse. Ella no recuerda nada ni tiene a nadie.
Hizo una pausa.
-Fue un día muy duro. Esas personas que la tenían cautiva serán juzgadas por crímenes biológicos. Hay que ver quién causó el homicidio de sus padres.
Marina estaba sentada en un sillón.
Empezó a llorar.
-No lo recuerdo...
Entraron a la habitación de Yustina.