Nunca te he besado

Capítulo 13

Un secreto, muy "secretoso" y La Fiesta del Faro de la Luna.

La ansiedad social que sufría Manuel Storm lo paralizaba por completo.

P se sentía feliz entre la gente, incluso en una aglomeración festiva.

El amor hizo el resto

🎧 Katrina and the Waves — «Walking on Sunshine»

🎧 Katrina and the Waves — «Walking on Sunshine»

https://www.youtube.com/watch?v=iPUmE-tne5U

🎧 Eros Ramazzotti — «La cosa más bella»

https://www.youtube.com/watch?v=UojBaKX5Vz4

Ambas ellas para la escena de la feria y La Fiesta del Faro de la Luna.

Su risa era tan contagiosa como sus lágrimas.

—No llores

—Ya no, ya está.

—¿Quieres contarme que ha pasado?

—No. Sí.

— ¿No o sí?

—¿Me das un abrazo?

—Todos los del mundo mundial.

Mi cuerpo lleva acumulando abrazos para ella, veinte años.

Nunca te he besado. Capítulo 1—Manuel Storm

La mañana en Café entre Letras comenzaba con una nueva avería

La mañana en Café entre Letras comenzaba con una nueva avería.

Esta vez les tocó a las tuberías, que, por viejas, decidieron dejar de ejercer su trabajo.

—Ya te he dicho que no hace falta que lo mires. He avisado a Fermín.

—No seas cabezota, Rosa. Seguramente sea algo tonto.

—Manu, es el desagüe del fregadero. No sabes lo que ese sumidero ha visto... y tragado.

La risa de Manu se escapó socarrona.

—Ehhh, que esta vez no voy con dobles intenciones.

El trapo que Rosa llevaba fue a parar al pecho de Manu de un golpe.

—Anda, sal de ahí y límpiate antes de que venga. No le gusta que los novatos anden trasteando con sus ñapas.

Manu no hizo caso.

Sacó una mano, señalando hacia arriba mientras trasteaba una junta.

—Puedes pasarme la llave inglesa. Está ahí arriba.

Silencio.

La voz de Rafa salió desde el cogote de la camarera.

—Rosa, deja de mirarle la bragueta a mi hombretón.

—Yo no estaba...

La mirada de Rafa era acusatoria.

Rosa sí, estabas mirando.

Rafa estaba mirando.

Y, ¡por Dios!, hasta yo estaba mirando.

—Cariño, esos abdominales me pertenecen —susurró Rafa mientras señalaba a Manu.

—¿Quién ha dicho tal cosa?

La mueca del joven fue ascendiendo lentamente.

—Si es por P..., más vale que te vayas bajando de tu paraíso. Tiene chica. Se llama Karen.

—¿Y qué? He conocido a tantos que se encontraban muy cómodos en su closet.

Rafa le guiñó un ojo con picardía.

—Hasta que papá Rafi les enseñó el camino al maravilloso mundo de Oz.

—Hay veces que creo que tú eres peor que yo, Rafaelito.

—Por un machomén como este, me vuelvo un bárbaro.

—¿Sois conscientes de que os estoy oyendo?

La voz de Manu salió opaca por el sumidero.

—Manu, cariño —espetó Rafa—, no es nada que tú ya no sepas.

—Eso no quita que me sienta un poco... ¿incómodo?

La puerta tronó al cerrarse.

Entre el bullicio de los clientes y la cháchara, Rosa y Rafa no vieron entrar a Fermín.

Este, con paso decidido, entró en la barra y dejó caer de golpe sobre el mármol la caja de herramientas.

Al percatarse de su presencia, dieron un paso atrás.

El genio del fontanero era terrible cuando usurpaban sus dominios y ya predecían la tragedia.

¡Alerta roja, Manu!

Fermín, alias Mario Bros, en versión chunga, se dirige hacia tu persona.

Corre... Huye.

O tírale algo... un ladrillo.

O una seta.

—¿Qué? ¿Hay buenas vistas desde ahí abajo?

Ahí estaba Fermín, con las dos manos apoyadas en el fregadero, mirando desde arriba al hueco que la tubería había dejado en el tragadero.

Unos ojos asustadizos hicieron aparición por el agujero.

—Estaba... echando un vistazo.

—Ya. ¿Sabes una cosa?

Manu no respiró, pero mantuvo la mirada fija en Fermín.

—Antes de destripar nada, hay que saber manejar las medidas de precaución.

—¿Medidas?

—Ajá.

—¿De precaución?

—Uh-hum.

—Es solo un desagüe atascado. Pensé...

Fermín abrió el grifo del agua a toda potencia, haciendo que esta cayera en estampida por el hueco vacío del desagüe.

—¡Hijo de...! ¡Que me estás mojando!

Manu salió con urgencia, empapado, y levantó la cabeza demasiado pronto.

¡¡CLOM!!

Su frente chocó contra el saliente inferior de la pila de acero.

Un bufido sordo se escapó de Fermín.

—Y eso es lo que pasa cuando un licenciao se mete donde no le llaman. Que no usa las debidas medidas de precaución.

Fermín le ofreció una mano para que se levantara.

—Tranquilo, no temas más represalias. Ya has aprendido la lección.

Manu se quitó el suéter empapado y lo estrujó con ambas manos.



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En el texto hay: primer amor, amigos y cafe, amor humor

Editado: 19.10.2026

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