Oportunidad de Vivir

Capítulo 1

— !!CUMPLEAÑOO... FELÍZZ!! — Dicen todos al unísono mientras yo trato de abrir bien los ojos.

Después de estirar mi cuerpo y dar un bostezo para quitarme el sueño de encima, los vi, les doy una sonrisa dormilona al tiempo que cada uno se sienta en mi cama.

— Feliz cumpleaños hermanota!! — Mi hermano Camilo es el primero en echarse encima de mi al subirse a mi cama — Me levanté más temprano que nunca para felicitarte, casi que no podía dormir.

— Gracias pulga — Dije desordenando ligeramente su cabello.

Luego me felicitan mis padres. Primero mi papá quién está a punto llorar, lo noto por como le toca tragar grueso para no dejar caer ni una lágrima, está en su estado más vulnerable. Mi mamá si que no le importa llorar o no, ella se desborda en lágrimas delante de mi y casi no puede hablar bien, hay palabras que no entiendo del todo. Después de un momento me doy cuenta de que también estoy a punto botar unas lágrimas.

— Gracias por sus palabras, pero sólo estoy cumpliendo quince, no es cómo si me fuera a independizar o algo así. De igual forma gracias por estar para mi todo este tiempo.

— Lo mejor para nuestra princesa — Dice mi papá con una gran sonrisa.

— ¿Y yo dónde quedo? ¿Acaso no hay lo mejor para mi también? — Reclama mi hermano con un evidente celo en su rostro — Se que soy pequeño pero tengan un poquito de consideración por mi ¿Pueden?.

Todos estallamos en carcajadas por los ocurrencias de mi hermano — También hay lo mejor para ti pulguita, pero hoy es mi día. Pronto será el tuyo, no te afanes — Me inclino para abrazarlo con toda la fuerza que pude reunir, mi brazos aún están un poco dormidos — Bueno familia, me iré a bañar para ir a la escuela, luego se me hace tarde y me espera un gran día.

— Está bien hija, tu desayuno ya está listo, y a tu hermano solo le falta cambiarse así que date un baño tranquilo — Asiento con una sonrisa.

Me voy a bañar y como me dijo mi mamá, me bañé tranquila y me lave el cabello para estar más fresca. No he revisado mi teléfono todavía, pero ya me imagino como puede estar esa bandeja llena de mensajes de mis queridos amigos. No los leeré todavía, primero me iré a arreglar y luego a desayunar.

Son las 5:50 a.m y me siento más feliz que nunca. Mi familia está conmigo, mi hermano es todo un amor, mis amigos siempre están para mi y ni se diga de los demás familiares.

Termino de desayunar y me voy a lavar mis dientes, acomodo mis cosas, tomo mi celular y me despedo de mis papás tomando rumbo para ir al colegio junto con mi hermano. La escuela no está muy lejos de casa por lo que nos vamos caminando.

*****

Llego al colegio y como era de esperarse, todos me reciben con bullicio por obvias razones, el ambiente se siente muy agradable y cómodo por lo que yo estoy con una sonrisa de oreja a oreja mientras ellos terminaban de cantar la famosa canción que escuchamos en los cumpleaños. Los primeros en venir a mi fueron mi amigos más cercanos del salón; Karina y Said. Los tres hemos estado juntos desde que teníamos unos cinco o seis años. Ambos me abrazaron muy fuerte para mi gusto (casi muero de asfixia), juntos me regalaron un par de pulseras; una de hilo rojo con nuestras iniciales y la otra con una piedra roja con forma de corazón.

— Es nuestro regalo de cumpleaños — Habla Karina con entusiasmo — Las elegimos de color rojo porque sabemos que es tu color favorito. Es sencillo pero sabemos que te gusta.

— Muchas gracias y no se preocupen por lo sencillo, saben que soy feliz con este tipo de cosas por más pequeñas que sean.

— Está noche iremos a tu casa para pasar el rato. Este día no pasará por desapercibido — Dijo Said.

No me sorprende que lo hagan. En mi anterior cumpleaños, ellos junto a otros compañeros me organizaron mi fiesta de los catorce y planearon todo perfectamente para que yo no me diera de cuenta que era una sorpresa, hasta mis papás lo sabían.

Mientras me iba a mi asiento me crucé a todos mis compañeros, estos me felicitaron y me dieron un pequeño detalle como chocolates, gomitas y accesorios. Amé todos los regalitos.

*****

Las clases transcurren de manera tranquila y sin mucha presión, pues es jueves y el horario de los jueves y viernes es super cómodo. El descanso se estaba acercando y yo ya estaba guardando mis cosas en mi mochila. Todavía no había visto a mis otros amigos aunque les contesté el mensaje mientras la clase empezaba.

Víctor, Samantha y Camilo se han criado conmigo desde que soy una bebé. Ellos son mayores que yo. Víctor tiene diecisiete, es el mayor de todos. Camilo y Samantha tienen la misma edad: dieciséis, apenas se llevan unos meses de diferencia. Hemos estado juntos a pesar de la diferencia de edad y grado. Víctor está en 11°. Camilo y Samantha están en 10° y yo en 9°. La diferencia es poca, pero la unión es mucha.

Rato después de las actividades, tocaron el timbre para salir al receso y no me demoro ni un segundo en guardar mis cosas. Salgo rápidamente del aula cuando me encontré con...

— Hola Carolina. Llegué un poco tarde y no pude venir antes de que se iniciara la jornada — Era Ángel, el chico más popular del colegio — Sé que hoy es tu cumpleaños y quise pasar a felicitarte y entregarte esto — Me extendió una pequeña caja.

— Hola Ángel. No te preocupes por no haber llegado antes, no era tu obligación. De igual forma gracias por el regalo — Le dije sin preocupación.

— No importa, de igual forma feliz cumpleaños, y por cierto, te ves hermosa — Me dijo con una gran sonrisa.

— Gracias, y con tu permiso, me iré. Quedé de verme en el descanso con los muchachos — Me despedí con la mano.

No había terminado de dar tres pasos cuando ya tuve a Valeria, la chica más popular, ex novia de Ángel el cuál no ha superado aún frente a mi con una sonrisa de fascinación.

— Hayy... Mira quién está aquí. La quita novios de la escuela — Me dijo con verdadero sarcasmo.




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