El pasado es un amigo leal, que siempre está allí, para recordarnos los buenos momentos, las risas compartidas y los sueños que una vez tuvimos.
Pero también puede ser un enemigo que nos atrapa en sus redes, haciéndonos olvidar el presente, y cegándonos al futuro.
Nos aferramos a las heridas del pasado, a las penas y a las despedidas, y nos olvidamos de la vida que seguir y de las oportunidades que aún quedan.
Pero debemos recordar, que el pasado es sólo una parte de nuestra vida, y que el futuro es una hoja en blanco lista para ser escrita por nosotros.
Así que no permitamos que el pasado nos robe el presente y el futuro. Aprendamos de nuestros errores, perdonemos a nosotros mismos y a los demás, y sigamos adelante con compasión.
Dejemos atrás lo que ya pasó, y enfocuémonos en lo que está por venir. Con cada paso, construyamos un futuro lleno de amor, esperanza y alegría.