Saludos afectuosos, amigo o amiga, y bendiciones inmensas en sus vidas.
Espero que se encuentren muy bien y, sin más preámbulos, arrancamos con el tema de profundidad que Dios nos regala hoy.
Espero que este mensaje toque nuestras conciencias y mueva profundamente nuestros corazones.
En esta ocasión, reflexionamos en Mateo 5:27-28, donde Jesús aborda un asunto sumamente serio y de vital importancia para el alma: el adulterio y la pureza interior.
Este es un tema muy fuerte en sí mismo.
Tanto hombres como mujeres podemos tambalearnos con facilidad si no nos mantenemos firmes y alertas en la fe.
Debemos tener muy en cuenta que con las cosas de Dios no se juega, pues Él examina lo más profundo de nuestro ser.
Antiguamente, la ley se limitaba al acto físico exterior, pero Jesús eleva el estándar divino mostrándonos que el pecado real se gesta primero en el interior.
La Palabra de Dios nos enseña:
"Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón" (Mateo 5:27-28).
Con estas palabras, el Señor nos enseña que la verdadera fidelidad y la santidad no dependen únicamente de lo que los demás ven en nuestros actos, sino de lo que permitimos albergar en nuestra mente y en nuestros deseos secretos.
Cuidar nuestros ojos y nuestros pensamientos es el primer muro de defensa para proteger nuestra comunión con Dios y con quienes nos rodean.
El Sello: Un corazón transformado por Su gracia
Que Dios guíe cada uno de tus pasos, fortalezca tu integridad y limpie tus pensamientos.
Nunca dejes de creer en un Dios de lo imposible, capaz de renovar nuestro interior y darnos la victoria sobre toda debilidad.