Hola, saludos afectuosos y bendiciones, amigos y amigas. Les deseo muchos éxitos en sus vidas y que la paz de Dios les acompañe hoy y siempre.
Con este tema arrancamos el día de hoy, el cual es otro asunto fundamental que debemos tomar muy en cuenta en nuestro caminar diario.
Hoy reflexionamos sobre un tema práctico pero sumamente profundo para nuestras relaciones y nuestra integridad delante de Dios: los juramentos y la veracidad.
A menudo, las personas recurren a jurar por el cielo, por la tierra o incluso por su propia vida para intentar convencer a otros de que dicen la verdad, o bien hacen promesas a la ligera por pereza, por quedar bien con alguien o por salir del paso.
Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña que debemos tener mucho cuidado con esto, pues actuar con falsedad o prometer lo que no vamos a cumplir nos lleva a pecar contra el Señor.
En el Sermón del Monte, Jesús aborda directamente esta práctica y nos llama a vivir con una integridad absoluta.
La Palabra de Dios nos dice: "Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede" (Mateo 5:33-37).
¿Qué nos dice Dios concretamente a través de Su Palabra sobre este tema?
Dios valora la verdad y la transparencia: El Señor no necesita que invoquemos cosas sagradas para creer en nuestra palabra. Lo que Dios espera de un hijo Suyo es que su carácter sea tan íntegro y confiable que un simple "sí" o "no" sea suficiente garantía.
El peligro de la hipocresía y la ligereza: Hacer juramentos falsos o promesas vacías solo para impresionar a los demás o salir de un apuro demuestra falta de madurez espiritual. La Biblia nos advierte que usar el nombre de Dios o elementos de Su creación a la ligera es una falta de reverencia hacia Su santidad.
Un llamado a la honestidad en el hablar: Jesús nos enseña que cuando nuestras intenciones son rectas y vivimos en la verdad, no necesitamos artificios en nuestras conversaciones. La honestidad debe ser el sello distintivo de nuestra vida cotidiana.
Espero que esta enseñanza haya sido de bendición, reflexión y convicción en sus vidas, guiándonos a ser personas de palabra y a honrar a Dios en cada detalle.
El Sello: Mantente firme en la fe
Para la persona que lee esto: mantente fuerte, estás a punto de salir de esa situación difícil. Tan solo ten fe, ora sin cesar y confía en que Dios tiene el control absoluto de tu vida. Que Él te bendiga hoy y siempre.