Paradoja: Los viajes temporales del doctor Montes

Capitulo XI: El Maestro del tiempo

Encuentro con Kly

Después de todo ese algarabío, fui a la dirección indicada por la señora y llegué. Era una tienda de artículos esotéricos de Country Monacal. En el lugar no había más que muchas chucherías y elementos que hacían referencia a la magia negra y otros elementos mitológicos, pero no encontré a nadie que estuviese atendiendo la tienda. Me acerqué a la mesa de compras y al llegar allí pude apreciar un pequeño letrero que hacía alusión a las supuestas artes mágicas antiguas de un mundo secreto que se mantenía oculto de este mundo por varias generaciones, el letrero decía: Magiae Mortis in Terrae Solís.

En efecto, ya había escuchado rumores acerca de esas tierras ocultas de fuentes de poderes y energías místicas en la escuela y leído en libros de cuentos fantásticos. Además, se cuenta que ese mundo sería como una civilización al estilo medieval que era gobernado por reyes de gran poder militar, seguido de órdenes militares, hechiceros, alquimistas, plebeyos, brujas, campesinos, etc. Corrían los rumores que hubo personas que habrían cruzado el umbral de este mundo con el otro a través de portales mágicos.

Esa frase era muy mencionada cuando de ese mundo se trataba ya que muchos ambicionaban con llegar allí con el fin de obtener el tan anhelado poder de la vida eterna. En principio no creería en estas cosas, pero con todas las cosas que me han ocurrido… podría ser...

Además, en la mesa había muchas cosas como una bola de cristal, un muñeco vudú con la forma de un hombre con terno, unas cajas que obtenían muchos palillos de incienso, un frasco con muchos ojos y por último la caja registradora antigua que tenía un papel pegado por detrás que decía: “Si desea ser atendido toque la campanilla que está ubicada arriba de usted”. Cuando leí eso, inmediatamente incliné mi cabeza hacia arriba para ver aquella campanilla, estaba justo arriba de mí. Acto seguido, levanté mi brazo para tocarla. Cuando estaba a punto escuché una voz aguda que me decía:

- Te buscaba… Dr. Montes del futuro.

Me di vuelta y me encontré con un hombre alto, macizo, rubio, ojos azules con rasgos germánicos, con un abrigo negro que le llegaba hasta las rodillas, botas negras, pantalón azul y polera manga roja. Para ser sinceros me trajo un aire muy familiar pero no pude saber con exactitud quién era, pero comenzamos a hablar:

- ¿Tú eres Kly?

- Sí. Es un gusto saludarle.

- ¿Cómo sabes que soy del futuro?  ¿Quién te lo dijo?

- Eso lo sé por yo soy un hombre extra-dimensional. Sé muy bien lo que es el espacio-tiempo, mi estimado. Conozco muy bien todo lo que sucedió, lo que sucede y lo que sucederá; además, conozco muy bien la razón por la que viniste a ésta época.

- ¿Acaso sabes que yo vengo…?

- ¿Del futuro, de unos diez años, a salvar a tu amiga? Si, lo sé y sé muy bien que su muerte fue provocada por una fuerza extra-dimensional proveniente del futuro, aquella que tú llamas Yesenia.

Casi me quedé sin palabras. Este sujeto sabía muy bien todo y casi no había necesidad de decirle todo.

- Entonces… ¿Puedes ayudarme?

- Si te refieres a que si puedo ayudarte a acabar con esa bruja… no es posible.

- ¿Por qué?

- Porque tiene un poder que va más allá que los míos. Pero tú sí puedes.

- ¿De qué estás hablando?

- Así es Montes.

- ¿Acaso yo tengo poderes extraordinarios como ella? Soy un simple doctor que lleva una vida ordinaria.

- No te creas Matías, tienes un don oculto muy valioso.

- ¿Un don oculto? No entiendo nada de lo que dices.

- Si me lo permites, yo puedo revelarlo, pero primero salgamos de aquí.

- ¿Acaso no es ésta tú tienda?

- Claro que no. Esta tienda es solo un lugar de encuentro. Aquí vienen personas que buscan poder mágico, pero lo único que encuentran es la perdición, como aquellos que un tiempo buscaban a las brujas para poder viajar en el tiempo… y casi destruyeron el universo.

- Sí, ya había oído esa historia.

- De seguro. Acompáñame, te llevaré a mi hogar para revelarte todo lo que necesitas saber, y otras cosas más.

Accedí a su disposición. Me llevó afuera de la tienda y bajamos por unas diez cuadras hasta llegar cerca del bosque “Clarión”. En aquel lugar, en la entrada del bosque, se divisaba una casa de madera rústica. Kly me invitó a pasar y aquí me reveló cosas importantes.

Sacando el velo

Dentro de la casa de Kly se podía apreciar un lugar muy rústico con muchos objetos antiguos y en el mueble más destacado se podía verse una imagen de la Virgen pisando una serpiente. Esa imagen destacaba más que las otras. Además de eso, me encontré con varios estantes llenos de libros antiguos y muchos pergaminos enrollados, era increíble la cantidad de estos últimos.

Kly me hizo sentar en un sofá café bien cómodo y él se sentó en uno similar en paralelo al mío. Entre medio había una mesa de centro con algunos libros abiertos, algunos de ellos modernos como si estuviera profundizado sobre aquellos contenidos de la actualidad. Le dije:




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