Cuestión de óptica.
-Pensar en libertad, por Javier R. Cinacchi-
Es importante mirar desde distintos puntos de vista. Algunas cuestiones son verdaderas o falsas según determinado enfoque, lo cual suma complejidad.
Asimismo no es que simplemente cada cosa esté mal o bien; peor o mejor. Aunque algunas sí, no todas.
Es necesario tener en cuenta tanto en uno mismo como en los demás la interpretación.
Supongamos que tu hermanito pequeño o hijo, te pidió luego de no hacerlo durante una semana, que juegues a él a la pelota. Si manejas bien el concepto de “cuestión de óptica”, que juegues con él una hora es tan importante como otras cosas. Es importante para él, e incluso para ti como ser humano.
La persona que no mira desde otras perspectivas se vuelve cerrado, rígido, menos creativo, y hasta creo que disfruta menos de la vida. No por nada esto lo menciono luego de “Poesía”, y no de “Crítica”.
Los puntos de vista distintos se pueden entender tanto desde un punto de vista crítico, como poético, el lado más humano es el poético.
Sin embargo no es cuestión de dejarse arrastrar por determinado punto de vista todo el tiempo, pero sí prestar atención, y no estar cerrado. Tampoco es cuestión de decir –por el ejemplo anterior–, “Esta semana ya jugamos, ahora esperá a la próxima”. Ahí el factor humano se perdió de nuevo.
Para una determinada cultura, puede ser motivo de felicidad vestirse un día especifico de amarillo, y gritar ¡viva el naranja! felices tomando limonada ¿Es productivo ejercer el juicio crítico aquí? ¿Ponernos a filosofar? ¿Decirles que están equivocados en algo?
Hay que considerar que a veces ni nos damos cuenta que nuestra percepción y juicio, está influido por la cultura o gustos adquiridos. El solo hecho de vivir en una zona rural o de ciudad, ya modifica muchos hábitos y tendencias en las personas, e incluso su forma de contemplar al entorno y a los otros. Y hasta en el juicio de qué está bien y qué mal. Al extremo de algunas cuestiones sin importancia para algunos, pueden ser sumamente importantes para otros. Y lo curioso, es que los sujetos no nos damos muchas veces cuenta, de que nuestra percepción en algunas cuestiones está continuamente influida por lo que fue nuestra experiencia o educación recibida.
Yo me acostumbré a ser competitivo, y no es de sorprender que mi visión correcta sea: mejorar. Algunos se acostumbraron a una vida en armonía con la naturaleza, su actitud es cuidarla, y no buscan más de lo necesario. Algunos se acostumbraron a trabajar catorce horas por día, otros no.
Asimismo por esta cuestión hay juicios críticos que a algunas personas le cuesta mucho más emitirlos que a otras, imaginate lo difícil que puede ser para un seguidor desde su infancia de una ideología determinada, plantearse de adulto, “¿Pero este pensamiento es correcto?” Lo más probable es que asuma como correcto aquello que se acostumbró a percibir como correcto, y dude de todo aquello que tenga alguna diferencia.
“Conócete a ti mismo” es una frase que decoraba la entrada del antiguo templo de Apolo en Delfos, junto con otras –aparentemente unas 147–; otra conocida es “Nada en exceso”. Se la atribuye –aunque no de forma segura– a los Siete Sabios de Grecia; es antigua y profunda, y su importancia fue destacada por Platón y Sócrates, quienes la mencionaron con frecuencia.
Pero, en mi mente, ¿qué es mío y qué de otros? ¿Qué soy yo mismo? Hay que afinar la percepción para, por decisión propia, ser lo que uno es orientado por uno mismo, y no fragmentos de copias unidos por una tendencia de personalidad que en parte posiblemente también es heredada.