Perderse

Capítulo 8

La luz de la luna iluminaba toda la habitación; el escritorio estrictamente organizado, las figuras que colgaban desde lo alto de las repisas, todo lo básico que tiene una habitación y al final la cama en el centro con Dersa más joven recostada sobre ella tapandose los ojos con el brazo mientras suspiraba cansada.

—Que estes aqui solo me da esperanza, pero por favor no me digas que tan poca deberia tener—Dijo aun más cansada sin mirar a ningun lado, ¿a quien le decia?,¿acaso fue a mi?—Si tu, Yairem te estoy hablando, ¿que acaso no me piensas responder?.

—Espera, ¿lees mis pensamientos?—Exclame exaltado de todo lo que pudo saber.

—Tu misma me dijiste que no te dijera nada—Murmuro una pequeña voz detrás de mi.

Me gire a mirar de donde venia esa voz inocente y conocida.

—¿Que dijo mamá de responder así?—Continuo Dersa mientras tomaba asiento y señalaba a su lado, para que una niño de 2 años se sentara; era yo de chiquito.

—¿Que esta pasando?, ¿donde estoy?—Me pregunte asustado, entrando en pánico, por lo que retrocedí y tire una botella lo suficientemente fuerte como para asustar a mi versión chica.

—Esta bien, es algo normal, a ese mueble le falta un arreglito pequeño, pero hay algo que necesita uno más grande, ¿sabes cual es?—Explico Dersa con su mirada malevola y una media sonrisa.

—No se, ¿cual?—Preguntó inocentemente mi yo.

—Este—Salto encima de mi yo jugando a comerse su panza, como con cualquier niño de esa edad lo haría.

No pude evitar sonreír después de recordar este momento, cuando de pronto algo me jalo desde detrás y me llevo a la oscuridad, donde después de un rato se encendio un foco en el centro, iluminando una silla.

Posteriormente, la luz parpadeo e ilumino de nuevo a la silla con Dersa en ella, recostada sobre sus rodillas.

—No hables no quiero tener que escucharlo—Dijo Dersa a la nada.

—¿Qué cosa?—Pregunte instintivamente.

—Te dije que no hablaras Yairem—Grito.

Parecía habermelo dicho a mi pero eso es imposible.

—¿Eres la unica persona ademas de mi en esta habitación y sigues preguntandote si te hablo a ti?—Soltó sin ningún ápice de arrepentimiento.

—No entiendo, ¿puedes verme?—Pregunte inocentemente.

—Aunque quiera no, solo puedo escuchar tu voz más mayor que la actual—Respondió levantando la cabeza, revelando su rostro inflamado de tanto llorar.

—Dersa ¿qué fue lo que te paso?—Me acerque lo suficiente como para que la luz de la lampara me quemara.

—A si al ser un aspecto de otro tiempo, no puedes pasar a mi epoca—Dijo agena al dolor que me habia causado.

—Ya lo sabía solo estaba probando que tanto duele—Le respondí incredulo de su poca reacción.

—Deja de jugar, no estoy para bromas, después de todo no te queda mucho tiempo—sentencio desganadamente.

—¿Tiempo?—Pregunte ingenuo

—Espero ya tengas la suficiente información como para saber que yo cree la enfermedad—Comento sin esperar mucha reacción, llevandose lo contrario.

—¿Que tu que?—Tartamudee.

—Tal parece no, pues bueno ya lo sabes por lo tanto me queda mucho por decir más que un simple perdón y gracias por tratar de ayudar—Explicó

—Pero no te queda mucho tiempo aquí, así que solo lo resumiré explicándote tu siguiente misión— Sentenció

—Se un gran amigo, lo necesitas—Vocifero justo cuando la oscuridad empezó a tomar luz y desapareció.




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