Inmediatamente vi la hora, 12:45pm. Tenía que moverme rápido.
Antes de que colgara pude escuchar su pequeña sonrisa, yo también sonreí, pero en silencio. Pedí que si por favor podían llevarme a mi departamento; en cuanto llegamos agradecí el favor y me baje rápidamente del coche. Subí a mi departamento para dejar unas cosas y me volví a dar un baño, me cambié la ropa y me dispuse a ir al museo; cuando salí a buscar un taxi, el auto que me trajo aún permanecía ahí.
Sin pensarlo me subí, ya iba 30 min tarde así que condujo de manera rápida hasta llegar al museo.
En cuanto bajé del auto me llevé una grata sorpresa, había muchísima gente fuera del museo; conforme me fui acercando, pude darme cuenta de que varias personas se encontraban ahí para mostrar su arte. Comencé a buscar a Elena entre la multitud.
Los seguí hasta que la vi enseñando a los pequeños; hablaba sobre la pintura, técnicas, mezcla de colores, elección correcta del pincel, pero sobre todo, el expresar lo que cada uno de ellos sintiera sin importar lo que fuera.
La miré directo a los ojos entregándome por completo mientras dejaba que el aire me golpeara con su aroma… lo tenía que decir.
Tomé por sorpresa a todos los presentes, nadie lo esperaba. Elena se puso roja y su mirada la delataba, se quedó muda sin saber que responder. Los niños sonrieron y comenzaron a hacerle burla de una manera muy alegre.
Las presentes soltaron la carcajada; Elena sonrió y después de un momento volvió a preguntar.
El niño nos miró a todos de un lado a otro y después de una pausa preguntó.
De nuevo todos soltaron la carcajada.
Se había creado un ambiente muy lindo, la gente compartía sus emociones positivas y eso nos llevó a un estado de felicidad, realmente era bello sentirse así; observar cómo la gente quería a Elena era increíble, sobre todo sus pequeños alumnos.
Todos aplaudimos como locos; sus alumnos se acercaron a abrazarla y a dejarle chocolates, jugos, fruta. Los padres de ellos también le agradecían; yo me mantuve a distancia hasta que Elena terminó de atender a cada uno de ellos. Podía quedarme horas a esperarla mientras la siguiera observando, lo sentía muy dentro de mí, cada vez más… me seguía enamorando de ella. En cuanto tuve la oportunidad me acerqué.
Solo se escuchaba el sonido del viento mientras nuestras miradas comenzaban a fusionarse, podía vivirlo, podía sentirla tan cerca de mí.