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Eran las 09:45 pm.
La luna estaba en lo más alto del cielo, brillando suave y tranquilamente sobre el escandaloso desastre qué ocurría actualmente en Hosu, Japón. El cual estaba bajo ataque de múltiples villanos o más bien monstruos, ya que eran seres deformes, sin almas, carentes de todo sentimiento y empatía que atacaban a todo aquello que respiraba y se movía. Estos seres eran llamados "Nomus", creaciones grotescas del recién peligroso grupo de villanos buscados por la ley y los héroes, culpables también del ataque a los estudiantes de la prestigiosa academia de héroes de toda Japón, la UA.
El ataque fue repentino y sin previo aviso, causando caos, desorden y muchos heridos.
Los héroes que se encuentran en la zona tratan de evacuar a los civiles, protegerlos y detener a este grupo de villanos, pero tratar con los Nomus no es fácil, ya que su fuerza no es algo que se pueda subestimar, teniendo que trabajar en equipos para neutralizarlos por completo, sin mencionar que desconocen cuál de todos ellos podría tener la fuerza suficiente como para hacerle frente al mismo All Might.
Debido a este gran ataque, toda la atención estaba concentrada en ese punto, por lo que nadie fue testigo de un echo único y sin precedentes que está por ocurrir en un callejón cualquiera a las afueras de Tokyo.
C R A C K
El espacio y tiempo mismo se descrebajó, igual como si un vidrio hubiese sido golpeado y esté se terminó de partir en miles de pedazos, cuando "algo" del otro lado choco contra el con una fuerza sorprendente y lo atravesó, cayendo desde una altura considerable impactándose estrepitosamente contra el duro, frío y mugriento suelo del callejón, creando un pequeño cráter.
— .....Mee.... — Gimió lastimosamente de dolor para luego quedar inerte, desmayado en el piso, sin energías de poder mover ni un solo dedo o, mejor dicho, pata.
La grieta multidimensional que por unos segundos conectó dos mundos completamente distintos, pero a la vez increíbles, según sus características especiales, se cerró inmediatamente después de dejar de forma cruel a su pequeño pasajero, desapareciendo por completo como si nunca hubiese estado ahí y sin dejar testigo alguno de lo ocurrido.
De todas las aventuras vividas en su muy larga vida, está sin dudas iba a ser la mas emocionante y divertida que haya vivido, que incluso con el pasar de los años, siempre se acordará de como él, por accidente, llegó a perderse en otro mundo.
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Al día siguiente...
A medida de que su conciencia volvía, el particular sonido emitido por las grandes y concurridas ciudades humanas llegaba a sus oídos.
Sonidos de los autos andando, sus bocinas chillando, bullicio de gente hablando, músicas a alto volumenes, etc. Todos estos eran sonidos que opacaban el sonido de la madre naturaleza y el cantar de los pokémones, por lo que a veces le era algo engorroso ir a jugar a esos lugares, aunque se divirtiera por montón con sus habitantes humanos-pokémon, pero siempre acababa prefiriendo volver a los verdes bosques.
Nunca entenderá los gustos de los Humanos, ni los pokémones que viven en esos lugares pero eso también los hacía muy curiosos y divertidos.
Trató de abrir sus ojitos pero los sentía pesados, por lo que no los podía abrir aunque ya estaba despierto.
Intentó levantarse pero su cuerpo pesaba y dolía hasta cada pelito, así que tampoco pudo sentarse usando sus extremidades.
— M-Me...ee.. — se quejó con voz débil y rota.
No tenía las energías suficientes ni para usar su poder psíquico para volar, como siempre estaba acostumbrado hacer sin siquiera pensar en ello.
Está era la primera vez que estaba tan débil, pero tan débil que acabo perdiendo nuevamente el conocimiento.
Pero ¿Como no estarlo? Después de todo por lo que ha pasado las últimas horas por culpa de su curiosidad.
Ese portal creado accidentalmente a partir del descontrol y destrucción de la máquina humana, que estos habían creado con objetivo de investigar otros mundos, había consumido tanta energía del que si hubiese sido un Pokémon normal, el absorbido podría haber muerto en el camino llegando más que solo un cadáver.
Tan débil lo dejo que esto se manifestó físicamente en el árbol del comienzo, secandolo parcialmente, asustando a todos los pokémones que allí habitan e incluso espantando a todos los que notaron el cambio radical en el árbol del comienzo visible a kilómetros de distancia.
(Algo malo le pasó a Mew)
Ese fue el principal pensamiento que se les pasó por la cabeza a todos los que conocían la especial conexión que este tenia con el gigantesco árbol, temiendo por la vida de su guardián.
Cuando Mewtwo regresó rápido al árbol para verificar el estado de Mew, hallándose con tal grotesca escena, él trató de tranquilizar a los pokemones preocupados por lo que ocurría.
Sabía que era importante buscar a Mew y curarlo pero no podía dejar el lugar desprotegido de la codicia humana, que aprovechando lo debilitado que se veía la zona, intentaron ingresar a ella por lo que tuvo que darles una paliza y echarlos a patadas.
Los pokémones preguntaron a éste por Mew pero no supo cómo responder más que confiaran en Mew que el volverá tal y como siempre, tenía sentido, él siempre se tardaba en regresar al arbol luego de salir a jugar, por lo que los calmó por el momento, lo ayudaron a cuidar y proteger del lugar, ya que con el árbol debilitado, este no tenía las fuerzas para repeler intrusos por su cuenta.
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Un día... dos días... una semana.
Los días fueron pasando y el árbol del comienzo fue recuperando su vitalidad poco a poco, dando a entender que Mew estaba bien, por lo que dejaron de preocuparse por el desconocido paradero de éste por sus costumbres de desaparecer por días, semanas o meses, que esté hacia cada vez que iba a jugar fuera del árbol... Todos lo hicieron menos Mewtwo, que no sabía a dónde el extraño portal se había llevado a Mew, pero decidió por el momento esperar con fé su regreso a salvo al árbol del comienzo, como todos los Pokémones que ya han vivido más de una vez casos similares pero distintos cada vez que Mew se metía en serios problemas ajenos.
Editado: 04.02.2025