Perla Azul : Emilya

Capital — Miedo

El día siguiente ya había llegado. La noche había sido larga y, al mismo tiempo, demasiado corta. Tenía que volver al palacio antes de que notaran su ausencia, pero en ese momento era lo último que le preocupaba. No quería hacer nada; lo único que deseaba era ir a buscar a su padre, pero no podía. Sostenía la carta con fuerza entre las manos, pero se negaba a leerla, como si siguiera en una especie de negación. Sin embargo, la realidad era brutal, y las palabras que Neon había pronunciado no dejaban de rondarle la cabeza.

Emilya, que tampoco había dormido en toda la noche, no sabía qué hacer. Quería quedarse a su lado pero empezo a tener hambre y se levantó un momento.

—¿Adónde vas? —preguntó Maria.

—Bajo un momento a buscar algo de comer para las dos. ¿Quieres algo?

—No, gracias, no tengo hambre… ¿Volverás después?

—Claro, no tardaré.

Salió un momento. Los demás estaban allí, esperando.

—¿Qué hacéis aquí? —preguntó Emilya.

Está claro que no ha dormido en toda la noche, pensaron todos al mismo tiempo.

—¿Cómo está? —preguntó Lucius.

—Fatal. Nunca la había visto así. Parece que está muerta por dentro.

Todos guardaron un largo silencio.

—Bueno, voy a quedarme con ella todo el día. ¿Podéis ir a avisar al príncipe de que está aquí y averiguar cosas sobre el noble con el que me crucé en la ciudad?

—No te preocupes, nos encargamos nosotros. Quédate con ella; eres la persona a la que más se encariño —dijo Lucius.

—Yo también me quedo —dijo Melvis.

—¡De acuerdo! Bueno, voy a buscar algo de comer para las dos.

Empezó a bajar las escaleras, pero se saltó un escalón porque últimamente no había dormido bien. Estuvo a punto de caerse, pero Lucius, que era quien estaba más cerca de las escaleras, la sujetó a tiempo y amortiguó la caída de ambos.

—¡Emilya! —dijo Angela.

Se apresuraron a bajar las escaleras.

—Estoy bien, no os preocupéis. ¿Y tú, Lucius?

—Estoy bien, no te preocupes. ¿Cuánto tiempo llevas sin dormir bien?

—No lo sé. Mi cuerpo se ha acostumbrado demasiado a tus cuidados. Después de dos o tres noches sin dormir bien, ya no consigo mantenerme en pie —dijo mientras se llevaba una mano a la cabeza.

De repente, oyeron que la puerta se abría de golpe. Era Maria, que había salido deprisa al escuchar el ruido de la caída. Todos la miraron: tenía la mirada perdida y parecía estar asustada. Bajó las escaleras a toda prisa.

—¿Estás bien? —preguntó, angustiada.

—Sí, no te preocupes. Lucius amortiguó mi caída.

De pronto, Maria la miró con los ojos llenos de miedo. Al tocarse la frente, Emilya se dio cuenta de que no había notado que le sangraba la cabeza.

¿Cuándo me he golpeado? Mierda, esto va a asustarla aún más, pensó Emilya.

—No te preocupes, de verdad, no es nada —dijo, intentando calmarla.

—No me dejes tú también —dijo mientras empezaba a llorar.

Le pidió que nunca la dejara sola y la abrazó. Ni siquiera Emilya sabía si sería capaz de cumplir esa promesa, pero se prometió hacer todo lo posible por mantenerla. Angela le curó la herida, aunque pronto se cerraría por sí sola. Los demás se fueron a hacer lo que Emilya les había pedido. Todos se marcharon de la casa, excepto Melvis. Emilya cogió algo de comer y subió a su habitación con Maria. Melvis se quedó frente a la puerta.

Volvieron a tumbarse en la cama, pero esta vez Maria la abrazaba con fuerza, como si también tuviera miedo de perderla.

—No te preocupes, no voy a desaparecer de un día para otro así como así —dijo Emilya para tranquilizarla.

Maria no decía nada, pero tampoco aflojaba el abrazo.

El grupo se dirigía al palacio. Por el camino, ninguno hablaba. Por pura casualidad, se encontraron de nuevo con Aren. Había ido a la ciudad a comprarse una armadura, porque pronto se marcharía para adquirir experiencia como guerrero. Les preguntó adónde iban, y Lucius le dijo que se dirigían al palacio por un asunto. Después de hablar un rato, los dos grupos se separaron. Cuando Aren se marchó, el silencio volvió a apoderarse del grupo.

—¿Alguien puede explicarme por qué vamos al palacio? —preguntó Neon con inocencia.

—Ah, es verdad que tú no estabas. Vamos porque se cierne una amenaza sobre la capital y estamos investigando a alguien —dijo Lucius.

—¿Vamos a investigar a alguien porque hay un peligro que amenaza la capital? ¿Ese es el culpable? —volvió a preguntar Neon, para asegurarse de que entendía la situación.

—Indirectamente, sí —respondió Lucius—. Si tienes más preguntas, pregúntale a Lana.

—¿Quién es Lana? —preguntó Neon.

—Es ella…

Miró a su alrededor, pero Lana había desaparecido. Angela y Adele, también absortas en sus pensamientos, no habían notado su ausencia. Empezaron a buscarla y desanduvieron el camino. Aren ya había terminado sus compras y se disponía a volver a casa cuando vio en un callejón a Lana, a quien buscaba todo el grupo. Estaba en cuclillas. Los demás, al ver a Aren, se acercaron para pedirle ayuda; entonces también vieron a Lana. Temblaba como una hoja y tenía la mirada vacía. Aren la llamó varias veces, pero ella no respondía. Entonces la agarró del brazo.

—¡No me toques! —le gritó mientras lo apartaba violentamente.

—Tranquila, ¿me reconoces? Nos conocimos anteayer, en la ceremonia —le dijo.

—¿Eres tú, Aren? —dijo ella, volviendo en sí—. Está aquí, muy cerca. Me persigue y no me deja en paz. Es incluso peor que las otras veces. No entiendo por qué me hace esto. Déjame en paz.

—¿Pero de quién hablas? —preguntó Lucius, preocupado.

—De mi madre. Estaba aquí hace un momento. No me deja en paz. Quiero que se vaya.

—Lana… Aquí no hay nadie —dijo Angela.

Ella lo miró, asustada. Parecía algo desorientada, pero al final logró recobrar el juicio.

—Lo siento —dijo, rompiendo a llorar.

Aren sintió pena por ella y la abrazó. Lloró entre sollozos durante un buen rato. Después, Angela y Adele se ofrecieron a acompañarla a casa. Ella aceptó regresar. Lucius continuó su camino con Neon y Aren, quien se había ofrecido a acompañarlo, ya que no tenía nada más que hacer. Lucius le contó lo mismo que a Neon sobre su visita al palacio.



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En el texto hay: amnesia, aventura, magia

Editado: 27.10.2026

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