Poderes Saga Poderes #1

Atrapados

Corremos por las calles de la ciudad, pero nuestro conocimiento de ella es prácticamente nulo, así que cada tanto encontramos callejones sin salida.

- Perdón – susurra el chico cada vez que eso pasa – se supone que soy como un GPS, pero con todo esto es difícil concentrarme y hacer un buen trabajo.

Cada vez que lo dice, muerdo mi lengua para evitar preguntar qué cosa es un GPS, solo me limito a dar la vuelta y buscar un nuevo camino, la gente corriendo en todas direcciones no es de gran ayuda, varias veces me eh separado del chico porque una manada de personas en pánico nos han atravesado, ambos tomamos la mano del otro como si fuéramos una pareja, pero siento la incomodidad de chico con el contacto.

- ¿Te asusto? – me atrevo a preguntarle mientras corremos.

- Eres aterradora – dice comprendiendo a lo que refiero para variar – pero no es por eso, tu poder es gigantesco, había sentido algo como esto pero nunca así de cerca, ni siquiera cuando tenía a cientos a mi lado me sentí de esta manera, es, curioso.

Estoy por preguntarle a que se refiere con lo de un algo similar pero no tan cerca cuando cambia de dirección abruptamente y su velocidad se incrementa.

- ¿Qué pasa?

No me responde, corre cada vez más rápido arrastrándome junto a él, siento su agarre apretarse aún más, una horda de personas corren en la misma dirección, el chico trata de mezclarse con todos y ahora comprendo el porqué de su arranque.

Ninguno sobresale del resto, en apariencia solo somos unos jóvenes aterrorizados como el resto, pero ambos sabemos la verdad y el riego de usar a los otros como una especie de escudo, hace unos momentos, esa decisión termino en la muerte de Lauren, ¿estoy dispuesta a que ocurra lo mismo de nuevo?

Corremos tan rápido que pronto dejamos atrás a las personas, nos alejamos hasta un callejón, él se detiene y me suelta, le cuesta respirar, a mi igual pero me basta un segundo recuperarme, él está cansado, yo no, y lo envidio por eso.

- Se alejaron de las salidas – informa sin aliento – eso significa dos cosas, pidieron refuerzos, ahora saben exactamente dónde estamos y no sirve de nada huir hacia allá.

- ¿Pero cómo? Dijiste que eras el único buscador.

- Soy el único buscador pero tienen Ilusiones y también Depredadores, el primer grupo se oculta fácilmente desapareciendo y el otro aunque no se ocultan, son tan rápidos que no los ves, oyes o sientes, a menos que seas como yo, son espías perfectos, que lo más seguro es que ya habrán informado de nuestros movimientos.

Estamos más expuestos que nunca, nuestras opciones parecen acabarse.

- ¿Qué hacemos?

- El otro – dice firmemente – no lo han atrapado, y su poder es grande, no se compara contigo pero es una carta que podemos jugar, necesitamos encontrarlo antes que ellos.

No es una carta que yo quiera jugar, no quiero rescatarlo, ni siquiera sé porque lo rescate a él en primer lugar, pero sé que es mi única manera de salir de aquí, y si él cree que la ayuda de la otra persona es necesaria, tal vez deba aceptarlo.

- ¿Dónde está? – le pregunto.

Antes de que pueda responderme, su vista cambia de dirección, antes de que pueda reaccionar lanza una roca del tamaño de su mano, ¿en qué momento la tomo?, parece que se estrellara contra la pared pero algo la intercepta antes, parece que golpea el aire y cae.

No pierdo el tiempo, la pared comienza a derrumbarse sobre una figura que comienza a aparecer coloreándose como un camaleón, tiro todo el muro contra el hombre antes de que pueda hacer cualquier cosa.

- Dime que tú lo hiciste – susurra.

- Yo lo hice – confirmo.

Me toma de la mano para comenzar a correr, esta vez no tropezamos con callejones sin salida, Hawkins sabe perfectamente hacia dónde vamos y por dónde ir. Lo único que me queda es confiar en él.

- ¿Tu PSG funciona otra vez?

- GPS – corrige sin aire – y si, parece que trabajar bajo presión me ayuda, supongo.

Corre como todos los demás, parece presa del pánico para cualquier otro, pero él tiene un rumbo a seguir y con suerte, ese rumbo nos sacara de aquí ilesos.

- ¿Puedes hacer lo que hiciste con Tortura hace rato? – pregunta mientras corremos – la chica del látigo, ¿puedes hacerlo de nuevo?

- No lo sé – confieso – yo no…

- Inténtalo en tres segundos en la fuente – indica – uno, dos…

Cuando lo hice con aquella chica, ni siquiera sabía que había querido que pasara lo que paso, fue un mero impulso, un reflejo de mi impotencia e ira, ¿Cómo podría replicarlo?, no importa no hay tiempo, debo intentarlo, la pequeña estructura está compuesta por esculturas de ángeles que escupen agua a una pila de piedra circular, debo concentrarme pero en su lugar, cierro mis ojos, borrando la fuente de mi mente.

- ¡Ahora!

Cuando abro los ojos el sitio explota, no en una llamarada de fuego como desee, sin en agua y piedra que crece como un árbol. Seña de mi falta de control, veo dentro de aquel caos dos figuras luchando para salir y no morir.




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