Esa era la pregunta que siempre me hacía, hasta que comprendí que merecía más de lo que tú podías darme y que yo era mucho para ti. ¿Pero acaso el amor es egoísta? Claro que no. Pero no me iba a aferrar a alguien que no me sumaba nada, y yo no tenía la obligación de seguir luchando por ti, porque había dado hasta más de lo que debía.
Pero tú no me escogiste, y ella no tiene la culpa. No tiene la culpa de haber cautivado tu corazón, ese corazón que hasta cautivó el mío. Solo espero que no la ilusiones como lo hiciste conmigo, aunque es evidente que eso no se compara a lo nuestro... si es que hubo algo que podamos llamar nuestro.
Porque con ella tienes actitudes diferentes. Pero ella no te conoce ni la mitad de lo que yo te conozco. Ella no puede saber lo que transmiten tus ojos con solo verlos. Ella no puede desafiarte. Ella no puede saber tus gustos tanto como los sé yo.
Pero ¿de qué me sirve?
Si nunca me escogerás a mí, ¿de qué me sirve saber todo eso? ¿De qué me sirve si tus bellos ojos de Bambi están puestos en ella y no en mí?
Y es raro, porque ella es chura y yo soy la lacia. Pero ¿de qué sirve, si siempre será ella?
Ella no se lleva tan bien con tu familia como yo. Pero ¿de qué sirve, si la amas a ella?
A mí sí me diste un regalo de cumpleaños, pero ¿de qué me sirve, si tu corazón le pertenece a ella?
Y esto ya no se trata de quién te merece más, porque no puedo decir, desde mi orgullo, que yo te merezco. Pero acaso, ¿el amor se merece?
El amor solo llega en ese suave y emocionante cosquilleo en el estómago. El amor no se elige; solo se acepta y se lucha por él.
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en el texto hay poemas sobre el amor, el desamor, la nostalgia
Editado: 07.10.2026