Ella era perfectamente imperfecta,
tan soñadora y merecedora del mundo.
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Ella era un sol,
pero él no sabía que con sus palabras su luz se apagaría,
diciendo esto y aquello, la fue marchitando,
pobre dama, tan radiante que era.
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Ella era la brisa mañanera y las carcajadas sinceras,
pero él con actos dolorosos, lágrimas le fue sacando,
y sus carcajadas en suspiros de tristeza quedaron guardados.
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Lo que ella era quedó en el olvido,
pero ella merecía una historia de amor,
un amor tan puro y sincero,
que las princesas de cuentos de hadas tendrían envidia de ello.
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Dime hermosa mujer,
mereces un mundo, ¿porque te conformas con tan poco?
Dejaste que los rumores entrarán a tu vida,
y se apoderarán de cada pensamiento.
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Dime hermosa mujer,
¿en otra vida serás una fuerte guerrera que no se deje vencer?
Delante de espadas y escudos protegerás tu corazón,
y a los que más amas defenderás con espadas y lanzas por tu bien.
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¿O por qué esperar a otra vida?
grita y libera a esa reina de aquel calabozo que la atormenta,
vuelve a ser aquella cuyo corazón estaba bañado en el oro más puro,
deja que vuelva con carcajadas sinceras y brisas mañaneras.
.
Revive como un fénix a lo que antes eras,
échale Prosecco a las llamas para que estas ardan,
y nadie se atreva a decirte de lo que eres capaz.
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Porque eres tú,
una bella dama, que lo que ella era quedó en el olvido,
y trata de centrarse en un presente un poco más positivo.
A veces, cuando la nostalgia golpea más fuerte,
recuerda que no siempre fue esta versión cansada.
Hubo una vez una "ella" que sabía brillar,
sin pedir permiso.
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Editado: 10.10.2026