“Yani, necesito que me hagas un favor. Por esta noche, distrae a el chico zorro y ponle la marca de la Pereza cuando más baje la guardia. El rey me pidió preparar una lección de enseñanza importante para la princesa, y sé que la habilidad de ese chico no me dejará hacer lo que quiero, ya suficiente es llevarla a cabo con la habilidad del joven Alfa… Aunque tal vez sea bueno para él a la larga.”
Las palabras de mi padre llegan a mi mente mientras aprieto el cuerpo tembloroso y débil de la princesa con mis brazos para absorber el poder de la Soberbia sintiéndome realmente culpable por no haberle advertido de las consecuencias de usar la marca de un pecado. Sabía que en algún momento esto iba a pasar, pero esperaba fortalecer a Waldred y Jurat para que la ayudaran a aguantar la carga de los pecados y la verdad atrás de la marca.
—No es necesario gritar. —Aparece mi padre desde la sombra de Ican, el vampiro renegado que mi padre adoptó en sus años de soltería y que hace ciertos “trabajos” para él —. Te dije que esto fue un pedido del Rey. Me sorprendió que me lo pidiera, sobre todo porque eres tú quien debe enseñarle el camino.
Escucho los gruñidos molestos de Jurat y Waldred, especialmente los del zorro que se siente frustrado por llegar tarde. Ambos estábamos muy cómodos en el claro que era iluminado por la luz de la luna, cuándo repentinamente la marca de la Pereza fue cambiada por la de la Soberbia y sentí que el poder se salía de control por usarlo alguien inexperto. Fue entonces cuando el vínculo con Genevive me advirtió que ella no estaba bien y me apresuré a venir con mis sombras. Encontrando a Ican en el suelo, a Waldred alerta y a Genevive liberando un poder que no conoce ni comprende, cosa que alertó al zorro que me acompaña y lo puso en modo batalla de inmediato mientras buscaba al culpable del estado de la princesa.
En serio, de saber que iba a ser el inicio del Camino de las Penurias, nunca habría dejado fuera de mi vista a Genevive y menos con lo que me dijo ese viejo.
—Estoy de acuerdo con que le enseñes lo necesario, pero jamás acepté que la iniciaras en el Camino de las Penurias. Especialmente porque eres el peor maestro para eso. —Declaro sin separarme del bulto de carne.
—Por un motivo se llama así. —Suspira papá con dramatismo —. Hija mía, no hay manera de que los prepares para esto. Además, fui bastante suave con ellos. ¿En verdad no creíste que mandaría a alguien más fuerte que Ican?
—Claro que no. —Respondo entre dientes porque tiene razón, Ican es el más débil y por lo que es perfecto para demostrar a qué nivel estás y cuanto hay que entrenar —. Déjame hablar con ella y prepararla, solo dame una semana.
—Tres días. Prepárala para lo que viene en tres días. —Ordena activando su Soberbia que obliga a los cánidos agacharse ante él y mostrarse sumisos a pesar de que ambos son Alfas.
Mi propia Soberbia reacciona a la de él, pero al ser más débil, se inclina ante su poder y solo se me permite decir una cosa:
—Como lo ordene el rey demonio de la Soberbia.
Sonríe complacido a lo que he dicho, chasquea los dedos con una sonrisa dominante y desaparece en su sombra, dejando que el ambiente se asiente junto al peso de sus palabras en las mentes frágiles de los que me rodean. En este momento solo veo a dos chicos Alfas desnudos temblar de ira contenida por bajar la cabeza ante un sirviente y una chica que, a pesar de que ya calmé su Soberbia, todavía no me suelta y se aferra a mí como salvavidas.
Suspiro frustrada porque si no hubiera detenido el descontrol de la princesa, tendría la oportunidad de detener a mi padre y convencerlo de que aún es muy pronto para ellos, pero supongo que eso lo tendría en cuenta y por eso me ordenó hacer lo otro (de lo cual no me arrepiento para nada porque estaba muy cómoda con el zorro). Ahora, lo que me pregunto realmente es ¿cómo voy a ayudarlos con este entrenamiento? Me dio tres días, así que no hay mucho terreno para prepararlos y solo puedo trabajar con la mente de todos para alertarlos sobre lo que se van a enfrentar.
Por ahora, solo puedo contestar sus dudas y soportar sus críticas.
Estiro mi mano para hacer que mi sombra les proporcione ropa con la cual cubrir su desnudez mientras acaricio el cabello plateado de Gen, logrando que sus lágrimas broten con más calma y su agarre se suavice lo suficiente para que se separe un poco y darle espacio a su novio, quien no duda abrazarla a su pecho mientras me ve con ira y rencor. No es el único, ya que Jurat se pone a su lado y su mirada más que enojada se siente pesada por la decepción.
—Explica. —Habla desviando la mirada, como si verme fuera lo peor de su vida.
—Parece que el rey le ordenó a mi padre darles una educación especial, por lo que decidió usar el Camino de las Penurias. —Comienzo a hablar con tranquilidad, pues ya no me queda otra opción ahora que mi padre se ha encargado de debilitar los lazos recién creados —. La idea es tacar cada pecado para equilibrarlo con cada virtud y así usar el poder correcto en el momento indicado sin temor a caer en la locura.
—Entonces, lo que le pasó a Gen…
—Es el resultado de ser tan débil. —Digo tajante para terminar con esto —. Comenzó la Soberbia porque es la más cercana a la virtud más sobresaliente de ella, la Humildad. La demuestra de una forma excesivamente deficiente, por lo que necesita cierto grado de orgullo para equilibrarla. En esta ocasión se fue de las manos y casi sucumbe a la locura, pero logre detenerla a tiempo debido al vinculo…
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Editado: 27.11.2024