🎵🎶🎼🎹🎷🎺🎸🪕🎻🥁🎙️🎤🎧
(Intro)
(Inicializando sistema de análisis de feromonas, actas y datos de manada)
(Patrón emocional detectado, procesado y blindado por instinto)
Atención a la lectura de los hechos biológicos, las falsificaciones de asistencia y el jaque mate a la jerarquía de alfas.
No es un insulto si es mi definición de casta, control y supervivencia.
(Verso 1)
En enero hubo una junta de la manada,
¡qué reunión de alfas tan singular y alterada!
Yo no aparecí por allí para evitar el fango,
pero el acta me inventó un asiento y un rango.
Mi pareja fue en mi nombre con papel firmado,
representando a este omega que se ha resguardado.
Pero el acta me hizo un hueco de presencia viva,
¡por arte de algún botón de magia furtiva!
Cara Cartón nos explica con su frialdad de peón:
«Es que a veces el programa sufre un ataque de ilusión».
(Estribillo)
¡Ay, qué acta más apañada, qué sistema tan genial!
Aunque estés en tu búnker, ¡te hacen socio presencial!
Si protestas, fue la máquina; si preguntas, un error.
¡Aquí nunca falla un alfa... ¡Solo falla el ordenador!
¡Don Gamba, presidente de cartón y de mentira!
¡Resucitan a los omegas... cuando el quórum nos retira!
(Verso 2)
Tres propietarios reunidos en aquel estercolero,
y mil pavos de derrama para el bolsillo extranjero.
Lo gracioso del asunto, lo que causa gran estupor,
es que el mismo Presidente Gamba debía un buen pico al pastor.
Con trescientos euros de deudas y moroso confesado,
su voto de alfa dominante era nulo y apartado.
¿Cómo aprobaron la cuota si las cuentas no salían?
¡Falsificando mi presencia mientras las gatas dormían!
Resucitar a una ausente, inventar la asistencia plena,
para tapar que su voto ya no vale en esta arena.
(Puente)
(Tic tac, tic tac)
El artículo quince de la ley nos da la clave,
quien debe a la comunidad no vota ni se alabe.
Por eso inventaron el truco de la bilocación digital,
para maquillar la quiebra de este régimen feudal.
Cierro el portátil con un nombre sencillo y claro:
Lo que no se escribe... por WhatsApp se ha pagado.
(Estribillo Final)
¡Ay, qué acta más apañada, qué sistema tan genial!
Aunque estés en tu búnker, ¡te hacen socio presencial!
Si protestas, fue la máquina; si preguntas, un error.
¡Aquí nunca falla un alfa... ¡Solo falla el ordenador!
(Outro)
Tres meses de silencio, de correos sin respuesta,
mientras el acta fantasma sigue haciendo su fiesta.
Auditoría de manada finalizada.
El expediente 14-B no olvida nada.
¡Que conste en el acta, de forma debida:
¡Yo no asistí en persona, ni fui convencida!
¡Chirigota! ¡Chirigota!
🎵🎶🎼🎹🎷🎺🎸🪕🎻🥁🎙️🎤🎧
EL QUÓRUM DE FICCIÓN Y EL JAQUE MATE AL ALFA MOROSO
El flexo a 5000 Kelvin proyectaba su claridad quirúrgica en el búnker de la primera planta, iluminando la pantalla donde reposaba el documento más absurdo y revelador de toda la temporada: el acta de la última junta de la comunidad. En un bloque donde los alfas intentaban gobernar mediante el terror burocrático, la opacidad y los tejemanejes informáticos, el último error de cálculo de la presidencia no había sido un simple despiste tipográfico. Había sido su propia confesión por escrito.
La falsificación documental y el milagro cuántico
Vivo en un entorno donde las juntas de vecinos hacen que cualquier catástrofe parezca un juego de niños. Para curarme en salud y no tener que pisar aquel estercolero de rencores y humos de casta, le preparé a mi pareja un poder de representación firmado de mi puño y letra, con mi DNI visible y mis datos exactos. Todo legal. Mi pareja bajó a la reunión a inmolarse en mi nombre, entregó el papelito en la mesa y cumplió estrictamente con el trámite.
El problema surgió al leer el acta oficial. Casi me da un infarto, pero no por emoción, sino por la jeta monumental: en el documento constaba que yo había asistido en persona.
¿Un milagro de la física cuántica? ¿Bilocación espiritual de un omega enclaustrado? En absoluto. Resulta que Cara Cartón —el gestor de confianza— y el Presidente Gamba decidieron pasarse mi firma, mi documento y mi permiso explícito por el arco del triunfo. Al pedirles explicaciones por WhatsApp, la respuesta del gestor destilaba la psicopatía habitual de despacho: «No te preocupes, mujer, es un fallo del programa».
Claro, el ordenador tiene vida propia y falsifica firmas. Si al final el algoritmo hace lo que le da la gana y a Don Gamba se la suda la legalidad, la próxima vez que haya que aprobar una derrama, que le pasen el recibo al ordenador. Eso sí: que conste en el chat que el fallo también vino a votar.
La verdad oculta tras el Excel: El voto nulo de Don Gamba
Pero el misterio de mi resurrección digital escondía un engranaje mucho más oscuro. Al analizar la lista de asistentes a esa reunión fantasma, las matemáticas chirriaban por todas partes. En la sala solo estuvieron tres propietarios presenciales: los recién llegados, el propio presidente y mi pareja. El resto de la lista eran un inquilino sin derecho a voto y fantasmas estadísticos.
Y de todo este embrollo, tres acabaron mágicamente vinculados a un pago de 1.000 euros cada uno... ¡incluyendo al mismísimo Presidente Gamba!
Ahí fue donde encajaron todas las piezas del puzle. La gran bomba que desmontaba el chiringuito no era solo el baile informático, sino un dato providencial: Don Gamba debía 300 euros a la comunidad en el momento exacto de celebrarse la junta.
El artículo 15.2 de la Ley de Propiedad Horizontal es tajante y cristalino: quien deba dinero a la comunidad al inicio de la junta, pierde automáticamente el derecho a voto. Es decir, el voto del Presidente Gamba era nulo de pleno derecho.
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comedia, comedia absurda, comedia adulta y situaciones pervertidas
Editado: 27.10.2026