El escenario se quedó en completa oscuridad y los fans gritaban de emoción. Nadie esperaba que iniciara con ese cover; las luces tenues creaban un ambiente profundamente romántico.
Kiara esperaba su turno pacientemente. Aunque estaba algo nerviosa, trataba de calmarse. Entonces, llegó su momento…
—«Heaven, when I held you again; how could we ever just be friends? I would rather die than let you go, Juliet to your Romeo... How I heard you say, would never fall in love again until I found her»…
Los fans se emocionaron muchísimo al escuchar a Kiara cantar; aunque esperaban que acompañara a Alex en el escenario, ella no apareció.
Las luces se encendieron con intensidad una vez que la canción terminó, y el espectáculo continuó por una hora y media más.
Alex bajó del escenario exhausto, pero llevó a las niñas y a Kiara a casa. Al llegar, subió a las pequeñas a sus habitaciones.
—Gracias por ayudarme a cantar, realmente lo aprecio demasiado. Nos hiciste un gran favor y mis fans te amaron, tu voz es increíble —mencionó Alex mientras bajaba por la escalera.
—No hay de qué, señor. Ya sabe que siempre que me necesite, allí estaré —contestó Kiara sonriendo.
—¿Mañana también vendrás con nosotros, verdad? Te prometo que esta vez no te subiré al escenario a cantar.
—Claro, así le ayudo a cuidar a las niñas. Por cierto, ¡qué buen concierto! No he asistido a muchos, pero el suyo fue increíble —dijo Kiara tomando un sorbo de su botella de agua.
—Escuchar eso de ti es bastante sorprendente. Después de la primera vez que nos vimos, pensé que me odiabas con todo tu ser. Ahora que te conozco mejor, resultaste ser muy diferente a lo que me imaginaba.
Kiara se echó a reír:
—Ya somos dos.
—¿Qué imagen tenías de mí en ese entonces? —preguntó Alex acercándose a ella.
—¿De verdad quiere saber?
—Por algo lo pregunto, ¿no crees?
Kiara se dio la vuelta:
—Bueno, digamos que no es tan hueco como pensé. Buenas noches —respondió alejándose.
Al día siguiente, Kiara asistió nuevamente al concierto, pero esta vez desde la primera fila para apreciar mejor el show.
El concierto terminó y con ello sus presentaciones en la ciudad. Volvieron a casa y Alex llevó a Kiara a la sala para explicarle cómo sería el siguiente mes, pues era hora de partir hacia las demás ciudades y, en los dos meses posteriores, viajar a otros países.
—Como te dije, el primer mes me llevaré a las niñas conmigo. Después de eso, mi asistente las traerá de vuelta. En dos meses por fin terminaré mi gira. Me encantaría llevarte con nosotros todo el mes; sin embargo, estás a nada de terminar tu carrera y debes concentrarte al máximo para aprobar todo —mencionó Alex mientras le acariciaba la cabeza a Kiara.
—No se preocupe, señor, estaré bien y daré todo de mí para lograr mis objetivos. Después de que usted vuelva será mi ceremonia de graduación, y me gustaría que las niñas y usted me acompañaran.
—Por supuesto que sí. Sabes que las niñas hacen todo lo que les pides, así que ahí estaremos.
—Bueno, ya deberíamos dormir, ustedes mañana deben armar sus maletas y será agotador —contestó Kiara levantándose.
—¿No me vas a extrañar? Nos veremos hasta dentro de tres meses y eso es mucho tiempo.
Kiara se detuvo sin saber qué responder. Alex se levantó y la abrazó por detrás:
—Yo te voy a extrañar demasiado. Sabes, después de conocer a miles de personas y de salir con otras tantas, me di cuenta de algo... ¿Quieres saber de qué?
Kiara asintió mientras acomodaba sus manos sobre las de Alex.
—Me pregunté muchas veces por qué contigo me sentía diferente, qué era lo que tú tenías que las demás no. Y luego de darle tantas vueltas al asunto, me di cuenta de que la respuesta era de lo más simple —respondió Alex poniéndose frente a ella.
Alex le tomó el rostro a Kiara y la acercó a él. Mientras ella cerraba los ojos, le dijo al oído:
—Ahora sé que me siento así contigo porque nunca me había enamorado realmente.
Kiara abrió los ojos con sorpresa, sin saber qué decir.
—Sé que esto puede parecer repentino y difícil de creer, pero de verdad quiero estar a tu lado para siempre. No quiero seguir reprimiendo este sentimiento. Sé que tienes una gran vida por delante y muchos planes. Desde que llegaste a mi vida todo cambió: gracias a ti comencé a ver el color en los pequeños y grandes detalles, tú me inspiras y me ayudas a ser mejor padre. Gracias a ti mis hijas son más felices, ya no se sienten solas, y eso es lo que tanto he buscado. Eres la mujer perfecta: eres fuerte, valiente y tu corazón es hermoso. Quería esperar a decírtelo cuando terminara mi gira, pero ya no podía soportarlo más. Vivo con el miedo de que encuentres a alguien más y te olvides de mí; no quiero ser el tonto que no lo intentó. No importa si no correspondes a mis sentimientos, con verte a diario me basta. Yo soy padre y tú probablemente quieres tener una familia propia y no cuidar de unas niñas que no son tuy...
Kiara lo interrumpió con un tierno beso:
—Jamás me habían dicho palabras así. La que debe estar agradecida soy yo: tengo una familia gracias a usted, y esas niñas lo son todo para mí. Ustedes tres le dan sentido a mi vida. Soy yo la que debe preguntar si puedo pertenecer a su familia, y no al revés —dijo Kiara sonriendo y llorando de la emoción.
Kiara lo abrazó rodeando el cuello de Alex con sus brazos, mientras él la tomaba por la cintura.
—Yo digo que ya es hora de escribir juntos esta historia, ¿qué dices, Kiara? —respondió Alex dándole un beso en la frente.
—Claro que sí, Alex. Escribamos una historia que jamás termine.
Él recargó su cabeza en el hombro de Kiara:
—Qué flojera tener que irme mañana. Te voy a extrañar demasiado... ¿Y si mejor cancelo la gira para quedarme aquí contigo y nos casamos pasado mañana?
Kiara tomó el rostro de Alex entre sus manos para mirarlo fijamente y le dijo: