Punto Débil

Capitulo 13

Muchas gracias por sus comentarios y votos a la historia, me pone muy feliz el apoyo. Enserio muy agradecida con los lindos mensajes que me dejan, dan mucho ánimo para seguir escribiendo. Espero les guste este capítulo está hecho con mucho cariño ❣️

 

Capitulo 13

 

 

Pésima mentirosa, eso era. Mintiendose tanto tiempo, pero sin lograr engañarse, era una pésima mentirosa. Porque sí, es muy fácil decir palabras y mentir con ellas a los demás, pero el día que te logres mentir a ti misma te podrás llamar una buena mentirosa, y estaba muy claro que ella no lo era.

Nunca dejó de amarlo, en la ausencia, en su abandono, en el dolor, jamás pudo. Se juró a si misma que lo olvidaría, que no pensaría en él ¿Lo había cumplido? claro que sí. Hubo días en el que su recuerdo le era indiferente, hubieron noches en las cuales ya no lo soñaba, ya no lo pensaba. Sin embargo, nunca dejó de amarlo, ahí estaba la gran diferencia.
Ahora él volvía, de una manera tan confusa, Como si nada hubiese pasado, como si no la hubiera dejado rota ese día en el que le dijo que todo lo que habían vivido era mentirá, que no la amaba. 
Lo recordaba tan fresco, tan claro, ese era su recuerdo más doloroso y a la vez el más nítido en su vida; El de ella llorando, o mejor dicho llorandole a él. Había sido muy rápido, inesperado y tan extraño, pero el sentimiento fue lo peor. La burla, la traición; el odio. No quería volver a caer en eso y eso estaba solamente en ella, en la fuerza que ella colocará sobre el hombre que le había dañado el corazón y el cual ahora llegaba a querer mandar en sus sentimientos como si tuviese algún derecho sobre ellos.

—Aceptalo Maya. —dijo alejándose de ella y volviendo a sentarse en su lugar como todo un jefe.  —Es tuya.

Eso la hizo volver del trance en donde estaba. Y por un leve segundo utilizó la razón antes que otra cosa y solo encontró una respuesta: Necesitaba ese dinero. 
También debía empezar a mostrarse de otra manera frente a él. Lo conocía mucho, aunque ahora estuviera pudriéndose en plata y se hiciera llamar diferente, lo conocía, y sabía que él estaba pensando en lo débil que ella se comportaba, pero ya no más. Pretendía cambiar eso y era lo que esperaba hacer a partir de ese momento.

—Tiene razón. —habia dicho volviendo a sentarse de la manera más calmada que pudo. —Es mia. Muchas gracias por informarme.

Dimitri la observó fijamente y asintió buscando quitarle importancia al asunto, al parecer había otra cosa de la cual quería hablarle. Algo lo inquietaba, Maya se dió cuenta, había algo más en él ese día. Desde que la había visto llegar se había dado cuenta. Su rostro estaba diferente, sus ojos; su cuerpo. Se notaba a simple vista que algo estaba raro, pero aún no descifraba lo que era.

—Desde ahora necesito que dejemos los puntos claros. —ella solo observaba como elegantemente Dimitri hacia cualquier cosa. —Por eso mande hacer esto. —abrió un cajón y de el mismo saco una hoja para acontinuacion colocarla sobre ella, un contrato. Su corazón dejó de latir levemente cuando comenzó a leer el contenido.

Maya miraba sorprendida el documento frente a ella, era un contrato a simple vista, pero no era tonta, sabía lo que quería lograr con eso. Una manera legal de atarla, una forma de tenerla bajo su control: 
Disponibilidad inmediata, control de salidas; Disponibilidad para viajar. Y habían muchas más reglas especiales que relataban cenas completamente innesesarias para su trabajo. 
Simplemente no creía lo que leía.

—¿Qué?—susurró viéndolo a los ojos. —No puedes hacer esto. —su corazón empezaba a detenerse de forma cruel para luego latir con fuerza. —Yo tengo un contrato, con Marcelo.

Dimitri le sonrió sin ninguna intención de parecer amable.

—Cuando eras su secretaria, ya ese contrato no existe. —habia dicho colocando un bolígrafo cerca del documento. —Es algo asi como que te despidió y yo te contraté, ahora firma.

Maya negó volviendo a mirar el papel, y la beca a su nombre le llegó a la mente, con eso se decía que no estaría del todo en la calle como creía que lo estaría si no firmaba. Y aparte de que supuestamente él no tenía nada que ver ya que la beca venía del departamento de estudios, no podría decirle nada al respecto.

—No voy a firmar. —dijo con desición levantando la vista, Dimitri le observó con una mirada llena de burla. —Trabajare bajo el contrato de Marcelo si no te parece, entonces no trabajaré más contigo.

Dimitri sonrió sin gracia.

—Yo creo que no, Maya. —su sonrisa se hizo más grande. —Tú sabes que no.

Se había levantado de pronto muy impaciente y dirijido a la ventana para cerrarla con insistencia, casi con apuro. 
Maya sintió de pronto el espacio muy pequeño para su gusto, por lo que respiró hondo antes de responderle.

—Sí lo haré. —dijo firme. —No trabajaré bajo esas normas, no tiene nada que ver conmigo ni con lo que hago en esta empresa.

Lo sintió detrás de ella, casi estudiandola desde su posición. Así que con mucha seguridad se levantó y con decisión se había volteó a verlo a la cara.

—Todo tiene que ver contigo, tú lo sabes. —susurró con la única intención que las palabras salieran de forma cruel hacía ella. —Solo que te haces la tonta.

Su pulso se había acelerado y las pupilas de Dimitri se habían dilatado.

—Mejor me voy. —habia dicho dando varios pasos con la intención de abrir la puerta, Dimitri se lo impidió en menos de un segundo. Había cerrado la puerta con un fuerte golpe haciendo que Maya quedará entre sus brazos y la puerta, más pequeño sintió el lugar en ese momento. —Dejame ir.

Dimitri le rodeó la cintura con un brazo y antes de decir algo más se dió cuenta que intentaba abrir la puerta con ese acto, sin embrago no lo hizo. A diferencia de eso le acarició la cadera, lento; casi con miedo. Quedó inmóvil y él pudo notarlo, y como si todo estuviera escrito sintió su respiración cerca del oído antes de escuchar la frase más cruel que ese hombre le pudo haber dicho en su vida:




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