Que Suerte la Mía

Enlodada

Mi suerte es bipolar; estoy completamente segura de ello.May, dice que tengo la mejor suerte... ¡bah! Puras patrañas, si los alienígenas no me han llevado con ellos todavía, es porque no existen.

Hoy debía a ver sido un día maravilloso, pero cuando quiero y deseo algo con mucho anhelo, todo da una vuelta al desastre; mi despertador por alguna extraña razón no sonó, así que me cogió la tarde, mi ducha rápida no salió como esperaba, la losa del baño me abrazo y beso por completo, mi preciada camisa de algodón dijo adiós con una desagradable quemadura en la parte de atrás de la espalda (no se en que diablos pensaba cuando decidí plancharla, nunca lo hago. Pero ya sabemos que cuando se nos juntan las cosas malas todo puede suceder), como olvidar a la anciana que me saco la madre de tarzan a pasear, por a ver pisada su pie, y así dicen que los jóvenes no tienen educación.

Para hacer más entretenida la historia; llegue tarde a mi entrevista de trabajo.

Aun así, estoy meditando y recordando lo que una vez dijo la doctora de May, "respira mi amor; respiras muy profundo hasta sentir tus pulmones rebosantes de aire... botaaaa; deja salir el aire con calma haciendo contacto con la paz" Funciona en momentos de estrés y rabia.

-Señorita, aquí esta una toalla.

Escucho una dulce voz detrás de mí, la misma que saco a gritos a los niños que me dieron una horrible bienvenida.

¿Para qué una toalla?

Les explicó; cuando estaba por llamar a la puerta, unos niños aparecieron de la nada y comenzaron a atacarme con pistolas de agua. Ojalá esas pistolas hubieran contenido agua ¡Lodo! Un sucio y pegajoso lodo fue lo que esos pequeños diablos me tiraron encima.

Queda en sus creativas mentes imaginar como he quedado.

Me encuentro en una habitación, de lo más hermosa y calentita, su dueña es la señora de la dulce voz, Amara, así me dijo que se llama. Hago el mejor intento para limpiar mi ropa y rostro.

-Gracias. Es usted un amor.

-Tranquila, es mi deber ayudarla, esos dos niños son unos Mostritos vivientes. -explica con calma recogiendo las demás toallas que ya he utilizado -. No me hables de usted.

-Me di de cuenta de ello, pero no se preocupe, Amara

Después de unos minutos interminables, me doy por vencida; el lodo se ha pegado a mi ropa y hasta no llegar a casa y meter las prendas a la lavadora y tomar una larga ducha, no dejaré de verme como un pequeño cerdo de rancho.

Amara, me lleva hasta una habitación muy menuda y cómoda donde debo esperar al padre de los niños.

Amara, me ha contado que son tres Mostritos, aunque a la tercera aún no la he visto, una niña de cinco años, los gemelos tienen ocho años.

En un desliz por parte de Amara me he enterado que el papá de los niños perdió a su esposa, al momento de dar a luz a la pequeña.

Es dueño de una de las empresas, más prestigiosas del Panamá, por lo tanto, este hombre tiene dinero hasta para regalar, si hasta su apellido presume los billetes verdes; Dreem...

La paciencia no es una de las virtudes más resaltante en mí, aunque la dulce Amara, me ha ofrecido un delicioso emparedado para amortiguar mi hambre, no ha logrado contactar se, con el papá de los niños, así que los minutos de espera se convirtieron en tres largas horas, donde ya he recorrido de pie a cabeza la habitación en la que me encuentro, en las paredes color salmón se encuentran hermosos cuadros de fotografías, adornos súper elegantes en las mesitas de madera a cada esquina de la habitación y detrás de las elegantes cortinas de telas coloniales, ventanas que dan directo al jardín; hasta los mementos ha sido el único lugar que se ha ganado mi atención, un césped pulcramente recortado y tan verde como los prados de las montañas, árboles en miniaturas y arbustos recortados perfectamente alrededor, rosas; ¡eso es cosa aparte! Unas hermosas rosas rojas, blancas y rosadas se expanden por todo el jardín dando vida a fuente en medio, una manzana.

Sip. La fuente en medio de la pequeña pileta donde se almacena el agua es una manzana con la mordida del pecado, es por allí que el agua sale.

Es impresionante.

En el momento que me doy por vencida y a punto de llamar a Amara, escucho pasos acercarse a la habitación, instintivamente llevo mis manos al cabello en un intento de acomodar mis rizos... ¡Imposible! Mi cabello no es, que con solo pasar mis dedos por el quede aplacado, es más, ni siquiera a la hora de peinarlo. No lo peino y listo.

¡Ashhhh! Ya me desvíe del tema. Aquí la cuestión es que mi cabello aún sigue despeinado al igual que una escoba.

Parado en medio del arco de la entrada de la habitación, el hombre más apuesto que mis ojos hayan visto, está observándome con curiosidad.

Mis piernas se vuelven gelatina, literalmente. Mi pulso se acelera y mis ojos no dejan de mirarlo; alto, moreno ojos verdes al igual que una esmeralda, sus facciones son condenadamente sexy, quijada marcada...

¡Dioses!

Este hombre, esta tan bueno como una arepa pepiada.

-Buenas noches. Pido disculpas por la tardanza. -una voz grave, sensual... "Isabella, concentrate"

Comienza a caminar hasta entrar por completo a la habitación, su mirada recae en mí, examinándome de pie a cabeza, una mueca de desagrado se dibuja en su rostro al momento de notar el lodo en mi ropa y quizás alguna parte de mi rostro.

-Imagino que esta no es la mejor presentación que haya tenido en su vida. -las palabras brotan por sí solas de mi boca, estoy nerviosa ¡MUY NERVIOSA! -.No nos engañemos, en su vida, usted nunca ha tenido que hacer una entrevista de trabajo a alguien que posiblemente tenga semejanza con un cerdo de rancho, pero le aseguro que esto no muestra mis habilidades para el trabajo que estoy siendo entrevistada.

He metido la pata en grande.

¡Putos nervios traicioneros!

Un suspiro de cansancio emerge su boca, se acerca a uno de los sillones, donde toma asiento con un porte elegante su pierna izquierda sobre la derecha. Más elegante que la reina Isabel, (exagero, pero entiendan estoy nerviosa y siento mis intestinos en mi garganta a punto de ser expulsados por los nervios)




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