Querido Santa

Capítulo 3

Finalmente, había llegado el día de la video entrevista con la headhunter. Sus amigos estaban impresionados de que la misma Penny Hendrick, dueña y CEO de Hendrick & Strugles, fuera a entrevistarla.

Según ellos, esta era una empresa especializada en la búsqueda de talentos ejecutivos de alto nivel, típicamente CEO y/o Directores, cuyos clientes eran empresas que formaban parte de la lista de mejores empresas, según la revista Forbes.

Laura preguntó si les parecía buena idea, pero les dijo que su interés no era conseguir un puesto, sino indagar sobre la posibilidad de algún tipo de alianza con su cliente, al tratarse, según la información que le habían compartido, de una empresa líder en el área de tecnología.

Sin embargo, les dejó claro que no tenía intenciones de dejar su empresa, ni de mudarse, así como tampoco dejaría a su hija al cuidado de nadie, por mucho que confiara en sus padres y supiera que ellos la amaban con locura.

Paul y Sally estaban algo sorprendidos de su predisposición, por lo que además de hacérsela visible, le recomendaron ir con la mente abierta, escuchar la propuesta, dejando claros sus no negociables, y comunicando también lo que estaba dispuesta a entregar y el valor que creía poder aportar.

Les agradeció sus recomendaciones, así como el feedback sobre lo que estaba transmitiendo, lo que la hizo consciente de que ella eligió participar de la entrevista voluntariamente y que el proceso era bidireccional, donde siempre tendría la oportunidad de decir que no en caso necesario.

Se encontraba en su oficina, ya que habían fijado la conversación para las 2 pm, lo que le daba tiempo de recoger a Clara con suficiente antelación, incluso previendo que pudiera extenderse.

Había aprendido con sus clientes que, si bien la reunión era virtual, se manejaba con la misma rigurosidad y protocolo como si fuera presencial, por lo que estaba vestida y maquillada de manera sencilla pero elegante.

Justo a la hora acordada, se conectó encontrándose con una mujer de unos cuarenta y cinco años, vestida de manera impecable y sonriente.

—Encantada, Laura, de que hayas aceptado conversar conmigo. Mi nombre, como ya lo sabes, es Penny y la idea de este encuentro es conocer tus intereses, hablar de la oportunidad laboral y responder a tus preguntas —a Laura le gustó lo directa que era la señora.

—Perfecto —respondió Laura—. Guía tú la conversación, por favor —pidió, ya que jamás había asistido a una entrevista donde ella fuese la entrevistada.

—Bien, iniciemos con que me cuentes en qué estás ahora y por qué aceptaste este encuentro.

—Cuando terminé la carrera, necesitaba generar ingresos. Acababa de tener a mi hija, por lo que tenía que buscar una manera de que ambas cosas fuesen posibles. Durante mis estudios, trabajé como freelance en varios proyectos.

Un profesor de la universidad ganó una licitación de un proyecto para una transnacional y necesitaba a un especialista en seguridad de datos como parte del equipo de trabajo. Conocía mi situación y aceptó que trabajara desde casa.

El proyecto tenía una duración de un año, por lo que acepté sin dudarlo. Me las arreglé para cuidar a mi hija y cumplir con el proyecto, pero era consciente de que no podía esperar el año para buscar otros proyectos, por lo que en conjunto con dos amigos conformamos un equipo, cada uno con una especialidad complementaria.

Fuimos buenos estudiantes, por lo que tuvimos la recomendación de algunos profesores. A medida que algunos compañeros se ubicaron en empresas, nos fueron llamando y surgieron otros proyectos, lo que nos permitió ir sumando clientes y haciéndonos de una reputación en el mercado, ayudándonos entre los tres.

Fuimos creciendo. Mis padres me prestaron algo de dinero para formar la empresa y hacer una pequeña inversión en equipos. Adaptamos una parte de mi casa como oficina y así nació “Smart Project”.

—Una emprendedora, nada fácil, con un bebé pequeño —afirmó Penny con la cabeza.

—Sí, fue retador, pero el apoyo de mis padres y de esos mismos amigos/socios lo hicieron posible.

—Ser madre soltera y saber que mi hija depende solo de mí fue un gran motivador —prefería dejar este tema claro desde el principio y evitar la pregunta incómoda de ¿y el padre? Yo había aceptado mi realidad desde que supe que Michael se había ido.

—Sin duda, Laura. Soy la hija de una madre soltera, así que me queda claro a lo que te refieres —respondió Penny, sorprendiéndola con esa información.

—En lo que se refiere al porqué acepté este encuentro, debo ser honesta diciéndote que más que un cargo, me llamó la atención la posibilidad de trabajar con una empresa de renombre en el sector tecnológico, pensando más en una alianza que en la aceptación de un cargo —respondió Laura con honestidad.

—Interesante planteamiento. Sin embargo, debo señalar que nuestro cliente, el CEO de la empresa, está buscando a su mano derecha. Desconozco si lo que planteas podría interesarle, pero haremos visible tu planteamiento —respondió Penny entre sorprendida y curiosa. Le gustaba la seguridad de Laura en sus talentos, además podía interpretar que no se amilanaba ante las circunstancias.

—Puedo suponer entonces que hay algunas cosas que para ti son innegociables. ¿Me compartes cuáles son? —indagó Penny, debido a su experiencia.




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