Colette Marques tiene un problema de proporciones bíblicas. Bueno, tres problemas.
Una: está embarazada.
Dos: la fecha de concepción coincide con la peor semana de su vida.
Tres: en esa semana, se acostó con gemelos idénticos... y no sabe con cuál.
Pero esperen, se pone mejor.
Uno es Viggo Swift. Millonario. Frío. Imposible. El jefe que la despidió por "insubordinación creativa" (léase: le tiró café encima). El hombre que dice que los bebés son "errores de logística".
El otro es... Victor Swift. O eso cree ella. Porque nunca los vio juntos. Nunca supo su apellido. Solo sabe que uno era dulce y le hizo el desayuno, y el otro fue un desastre que la dejó temblando y sin número.
Ahora Colette está de 5 meses, con antojos de pepinillos con helado y Viggo Swift acaba de aparecer en su ecografía como "posible padre".
¿Su reacción? Mirarla, mirar la ecografía y decir:
"Imposible. Yo soy estéril."
Spoiler: no lo es.
Ahora Colette y Viggo están atrapados en un contrato de convivencia de 90 días hasta que nazca el bebé y la prueba de ADN diga la verdad. 90 días de pelear por el control remoto, de él aprendiendo a armar una cuna al revés, de ella vomitándole el saco de 5 mil dólares y de los dos preguntándose...
¿Y si no importa quién es el padre biológico, sino quién se queda cuando el bebé llora a las 3 AM?
Una comedia romántica sobre gemelos, pruebas de embarazo que mienten, un millonario que juró no ser padre y una pelinegra que está a punto de demostrarle que los cálculos le fallaron.
ADVERTENCIA: Contiene un padre que no quería ser padre, una madre que no recuerda con cuál estuvo y un bebé que ya tiene el carácter de su padre. El que sea.