¿quién soy?

Capítulo 9

Buenas noches, gente bonita.

Una disculpa por demorar tanto en subirlo, estos días han sido pesados, estoy en un proceso de reclutamiento y ha sido intenso. Ha sido como repasar un semestre completo en solo un par de días y todo lo que falta. Manden sus mejores deseos, enciendan una vela y recen porque me den el trabajo. Debo confesar que ha sido uno de esos días que no creo en mi misma, cosa que es muy rara porque son la persona con más autoestima y más egocentrica del mundo. Regularmente soy yo la que anima a la gente, jaja, qué ironía. Un par de amigas me enviaron mensajes muy lindos y debo decir que era justo lo que necesitaba porque me he sentido insuficiente y sobre todo insignificante y saber que alguien más cree en mí fue como un abrazo calientito y largo.

Por si alguien lo necesita: lo estás haciendo bien, los días son como una rueda de la fortuna, a veces estás arriba pero también bajas sin darte cuenta, los días pueden ser malos o diferentes pero nada dura para siempre. Todo es así porque si no fuese aburrido, nada es líneal pero no significa que no pueda mejorar. Es como un enemies to lovers, no siempre es enemies pero tampoco es lovers para siempre, debe existir esa transición y esos malos ratos para que lleguemos al final bonito. Todo saldrá bien y serás la mejor versión de ti antes de que te des cuenta. Tú y muchas personas más están orgullosas de ti y tienes el apoyo de muchísimas personas que te aman. Tiempo hay muchisimo así que está bien ir al ritmo de la tortuga si así lo prefieres. Tqm.

Y antes de que se me olvide, este cap tiene spicy, así que si no te gusta, saltate la primera parte, en cuanto veas el siguiente (***) puedes continuar y yap. Recuerden no dejar odio ni nada parecido y esperemos wattpad no nos baje el libro pero si lo hace, los espero por booknet. De nuevo, muchas muchas gracias por darme su apoyo, se siente bonito ver tantas lecturas, votos y apoyo porque significa que a alguien le gusta lo que hago y en momentos como hoy es más que necesario.

Así que nada, disfruten, bonita noche y manden buenas vibras para esta adulta chiquita que trata de sobrevivir a la horrible vida adulta un día más.

Los tqm, chau, chau.

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La presión era tanta que ni siquiera el gimnasio lograba quitarme el estrés. Tal vez debería llamar a Mercer y pedirle que reasignara la misión a alguien más, esto era demasiado para mí. Es por eso que nunca me han gustado los sentimientos, todo eso que la gente siente me abruma, yo prefería follar por un momento y no volverlos a ver a menos que me apeteciera.

​Adriel era uno de esos con los que repetía, pero el pibe era un encanto, perfecto en cualquier aspecto, lo único malo es que yo sí le gustaba realmente a él. Estaba enamorado de mí desde hace años, yo lo sabía y él no lo ocultaba. Pero no era muy seguro follar con él mientras estaba encubierto, o más bien, no era seguro follar con nadie mientras estuviera en esa maldita misión. Abstinencia, el peor método del mundo pero dicen que el más eficiente. No lo sé, nunca había tenido que usar alguno de esos métodos anticonceptivos, SIEDSA nos había proporcionado a cada una de sus agentes un implante anticonceptivo en el tríceps derecho. Era increíble, de verdad servía por y para todo, pero qué estoy diciendo, ya estoy loca, hablando sola y de un implante. Maldita sea, necesitaba buscar algo en qué sacar todo lo que estaba sintiendo, estaba abrumada, estresada, harta y todos sus sinónimos.

​El timbre del departamento sonó con tres golpes secos y pausados, interrumpiendo mis pensamientos.

​Me congelé en medio de la sala. Acababa de cruzar la puerta tras una sesión intensa en ese gimnasio al que iba desde que había llegado a LA. Traía el cabello recogido en una coleta despeinada, un top deportivo ajustado y unos leggings negros que marcaban cada músculo de mi cuerpo, aún con una fina capa de sudor secándose sobre mi piel.

​Eché un vistazo rápido alrededor. Por suerte, Leo había salido temprano a hacer cosas de la DEA. Lo habían convocado y eso podían ser buenas o muy malas noticias. En fin, el departamento estaba solo.

​Caminé hacia la puerta, desenganchando la toalla de mi cuello, y eché un vistazo por el ojo de la cerradura. Mi corazón dio un vuelco violento.

​Serge.

​Llevaba un abrigo largo de paño oscuro sobre una camisa gris sin corbata, la elegancia impecable y peligrosa de siempre. Apoyé la mano en el picaporte, respiré hondo para estabilizar mi pulso y abrí la puerta solo un par de pulgadas.

​—Serge... —dije, arqueando una ceja con falsa sorpresa—. ¿Decidiste traer los regalos por tu cuenta?

​Serge ladeó ligeramente la cabeza. Sus ojos azules recorrieron mi figura de arriba abajo sin el menor disimulo, deteniéndose en la tensión de mis hombros, la piel expuesta de mi abdomen y la respiración agitada que intentaba disimular. Una sonrisa lenta y descarada se dibujó en sus labios.

​—Tal vez, mílaya —respondió con esa voz grave que parecía retumbar en el marco de la puerta—. ¿Me vas a dejar pasar o piensas tenerme en el pasillo como a un vendedor ambulante?

​—No estoy vestida para recibir visitas —repliqué, sosteniendo el marco con firmeza—. Y definitivamente no esperaba a nadie.

​—Solo será un momento —insistió en un murmullo, dando un paso al frente con una desenvoltura que me obligó a ceder espacio por puro instinto—. Prometo portarme bien... si me lo pides amablemente.




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