a)- DIOS Y LOS MUERTOS
Lo que la Biblia piensa de los muertos:
- «Los muertos nada saben» (Eclesiastés 9:5,10)
- «Perecen sus pensamientos» (Salmos 146:4)
(«Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos»)
- «La Biblia compara la muerte con el sueño» (Juan 11:11-14, Hechos 7:60, 1 Corintios 15:6)
- «El hombre muere y deja de existir» (Job 14:10-12)
(«Más el hombre morirá, y será cortado; perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?»/«Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; hasta que no haya cielo, no despertarán, ni se levantarán de su sueño»)
- «Los muertos no alaban a Dios» (Salmos 115:17, 6:5, Isaías 38:18)
(«No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio»)
- «Se desvanecen y no vuelven a su casa» (Job 7:9-10)
- «Los muertos están en sus tumbas hasta el día de la resurrección» (Juan 5:28, Hechos 2:29, 34)
1- Si «el hombre muere y deja de existir» entonces se recae en una visión en la que para la misma Biblia (y la propia religión), no existe el fenómeno de trascendencia. El muerto, muerto está, pero ¿Qué pasa con su alma? ¿Realmente tengo que esperar hasta la segunda venida del Hijo del Hombre, para así realmente irme a ese paraíso?
2- Cuando uno muere hasta «los pensamientos perecen» ¿Existe verdad en esto? Pues la propia metafísica (que asegura la trascendencia), apoya la idea —a la que yo adhiero— sobre una consciencia global de la que todos venimos y a la que todos vamos. Los pensamientos no fallecen nunca, su materia prima es inmaterial y surge desde la raíz del alma. Concederle entonces, a los pensamientos, una finitud, es ignorar la propia trascendencia.
3- Afirmar tan a la ligera que «el hombre muere y deja de existir» es igual a decir que el agua puede llegar, en algún momento, a dejar de mojar. Uno, sinceramente, nunca dejará de existir, pues permanece eterno. El fin de la materia (visto como el fin de la vida) no es destruirse, es transformarse.
3.1- Como bien saben los visitantes Zeta Reticuli, el cuerpo no es más que la vasija, una simple estructura que alberga en su interior, nuestra profundidad, nuestra alma, chispa o esencia (ese Ka y Va del que nos han hablado los egipcios).
4- «Los muertos jamás retornan al hogar», algo que sin dudas se desmonta fácilmente, cuando se analiza por ejemplo, entidades espirituales que regresan a ese lugar porque sus memorias [positivas o negativas] lo sujetan a permanecer en ese ir y venir. Además, el muerto no necesita volver de forma manifiesta a un determinado inmueble como un fantasma, puede hacerlo por ejemplo en sueños, en las memorias de quienes lo han amado.
5- «Los muertos nada saben» es una suposición un tanto arriesgada. Negar la sabiduría de un muerto por el simple hecho de estar muerto, termina siendo un poco impreciso. Quienes han tenido contacto con personas trascendidas, han dicho que muchas de estas apariciones está ligada a anuncios futuros sobre el porvenir de dicha persona o (en el menor de los casos) de la humanidad.
6- «No adorar a lo muertos» es una imposición religiosa que atenta contra la propia cultura humana, cuando sabemos que, ya desde tiempos antiquísimos, el ser humano celebraba cultos-rituales a la figura de los fallecidos, como una forma de celebrar ese paso a lo trascendente o al misterio que se nos abre cuando cruzamos hacia ese «otro lado».
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b)- LA CAUSA INCAUSADA
1- Existe esta creencia que reza de la siguiente manera:«Todo lo que comienza a existir tiene una causa, por ende el universo tiene una causa, y esa causa es Dios», ergo Dios es la causa primera «motor onmóvil» (Aristóteles) que a su vez es incausada, es decir, no puede ser generada por nada. Por otro lado, en la «Segunda Vía» de Santo Tomás de Aquino, se propone la idea de que no puede existir una sucesión de causas de forma infinita, pues debe existir una razón primera, o una gran primera causa que sea generadora de las siguientes.
2- A simple vista los argumentos suenan lógicos, parecen racionales y brindan una explicación hacia ese fenómeno que hace un poco más de dos mil años se ha revelado al mundo como Dios, creador y dador de vida. Aún, con respecto a este grupo de argumentos, tengo mis respectivas dudas.
2.1- Esto me lleva a sospechar que quizás todo se trate de una coincidencia del destino, puesto que si todo lo que existe tiene una causa y esa causa es Dios ¿No es acertado sospechar que justamente es ese mismo Dios la causa incausada? Al menos a mí se me hace una coincidencia un poco arreglada, para tal vez justificar una cierta necesidad de imposición, con respecto a la idea de tener una fe verdadera.
2.2- Para ilustrar un poco mejor lo dicho arriba, podría decir por ejemplo, si por casualidades del destino, el Dios judeocristiano es la causa incausada, dadora de vida y creadora del universo ¿No sería lógico pensar que a su vez dioses como Brahma (pilar del hinduismo) no es también una causa incausada? ¿Por qué enfocar el ojo en una sola creencia? Si hasta incluso la misma religión Hindú cuenta hasta con su propia trinidad: Vishnu, Shiva y Brahma.
2.3- Por otro lado, porque no podemos darle validez también a las posturas budistas que no andan con tan intrincadas elucubraciones sobre quién creó al mundo o no, ni mucho menos andan por la vida preocupados sobre los orígenes del universo, haciendo todo mucho más simple, y viendo a cada cosa como un ciclo, que empieza, termina y vuelve a empezar, sin la necesidad de una mano divina que venga a intervenir en nuestra vida.
3- No me resulta para nada descabellado insinuar el leve pensamiento de que tal vez esa idea de «causa incausada», esté, de cierta manera, introducida a la fuerza, para graficar una presencia que ni el propio humano puede entender. Y, según las antiguos textos religiosos, solo han existido dos personas en la historia de la humanidad, que han visto a Dios: el profeta Elias y el patriarca Enoc (Enoch). Si bien los «Libros de Enoc» son apócrifos, no se puede negar su importancia a nivel histórico y religioso.
4- Dios es Inmaterial, Trascendente, Omnisciente, Omnipotente y demás adjetivos calificativos, que fueron creados por el propio ser humano, para así tratar de racionalizar algo que, con el tiempo, se constituyó como uno de los mejores relatos de la historia, aunque también ha cometido sus delitos. Es bien sabido que la Biblia ha «tomado prestado» (léase de forma irónica) elementos que ya pertenecían a culturas anteriores, como por ejemplo aspectos de los Sumerios (4.000 a.C), siendo que los primeros textos Bíblicos aparecen en siglo VIII (801a.C - 701a.C) de nuestra era.
4.1- Cuando hablo de «tomar prestado» me refiero por ejemplo, a sucesos tan significativos en el mundo como el Gran Diluvio o el Diluvio Universal. Para los Sumerios, el personaje central era Ziusudra, mientras que como sabemos todos, en la Biblia es Noé y ambos comparten en ésta historia el propósito de crear un arca para salvar y preservar a la humanidad.
4.2- (Para tener el cuenta: el pueblo Maya en el «Popol Vuh» también hace referencia al Diluvio Universal)
5- Ya sin más que agregar, solo me queda deslizar el pensamiento de que llamar a Dios causa incausada, no posee gran mérito, más que nada, porque en este mundo, las religiones abrahámicas, no son las únicas que existen, y llamar a algo verdadero sin contemplar el resto de las cosas que también abundan en este multiverso religioso y espiritual alrededor del globo, me parece que es caer en una falacia de superioridad, anteponiendo lo que para un grupo es verdad e invalidado al resto.