Si ves que alguien golpea a otro injustamente, no corras para ayudar a golpear al que está siendo maltratado.
¿Por qué te unes al agresor para aumentar más la injusticia del que agreden? ¿Por qué te afanas en correr y en defender al que hace injusticia? ¿Recibirás tú el castigo por el que está haciendo injusticia primero? ¿No es mejor correr para meter la paz?
Si vas a intervenir entre dos personas, no te inclines por el que tiene dinero, o por el más fuerte; tu intervención debe ser con justicia y verdad, porque Dios es justicia y verdad.