CAPITULO 1
El domingo llegó demasiado rápido
El taxi esperaba afuera
—Hija… gracias por esto —dijo Leonor, intentando sostener
la firmeza en su voz
_ no me digas eso ma sabes que es comprensible
que vaya solamente yo a buenos aires
si no hay mayores problemas entonces iré
a ese lugar pero te mantendré al tanto ¿ si ?
Leonor agregó
_..Tus abuelos, desde el cielo… y nuestra señora del santo socorro estarán contigo ..
le entregó la medalla que ella guardó en su bolso
Hizo una breve pausa
—Ve… y regresa con buenas noticias, ¡querida mía !
Tamara no respondió
Solo se acercó y la abrazó
_ bien ma ..te amo ¡ lo sabes !
Un abrazo largo ,Silencioso
El último en mucho tiempo quizás
despacio acaricio su cara ,tomó su bolso
y caminó hacia el taxi
Se detuvo un instante
Miró hacia atrás
Pudo ver
a aquella su casa
A su madre , todavía de pie
En la puerta
el taxista Tomó su maleta
ella subió al vehículo
mientras él del taxi
acomodo el equipaje y volvió para tomar el volante
para ir al destino
—¿Entonces al Prat, mi chavala ?
—Sí… vamos —respondió finalmente
Sabía que, si dudaba un segundo más, se arrepentiría
El vehículo comenzó a avanzar
Las calles y esquinas pasaban frente a sus ojos
como fragmentos de una vida que
empezaba a quedar atrás
Un sentimiento de nostalgia se instaló en su interior
Silencioso Tal vez era incertidumbre O miedo
Emociones que mezcladas pesaban más que su maleta
Más incluso que esa carta que llevaba
en su bolso
Era la sensación de estar cometiendo un error
Uno que tal vez no podría o no sabría cómo corregir después.
Tras un largo trayecto, acompañado de canciones tristes
en la radio, el taxi se detuvo frente al aeropuerto El Prat
Tamara bajó sin ánimo pero debía seguir
tras pagar la carrera y recibir su equipaje fue avanzando por el acceso,
arrastrando la maleta a su lado
Dentro de ella, algo luchaba
Su sensatez tiraba de su brazo, empujándola
a volver
Pero otra voz, más pequeña… más profunda, insistía
“Es por mamá… es por ella “
Se detuvo un instante
Miró los paneles de vuelos hacia Sudamérica
Respiró hondo
“ Ir a lo incierto por una sola respuesta…
Mamá, solo espero que estés en lo correcto”.
se decía recordando ese encargo
FLASHBACK
horas antes dei viaje
" Nunca supe de tu tia ni de ese hijo que esperaba
el tal vez sea de tu edad o mayor hija sólo espero no haya corrido la misma suerte de tus abuelos a mi quizás me hayan dado hasta por muerta "
tamara sin duda sentía una cuota de temor no menor
pero avanzó por el pasillo rumbo a la zona de embarque
Ya instalada en su asiento, intentó distraerse
Tenía un refresco en una mano
y una revista de modas sujeta en sus rodillas
Pasaba las páginas con atención, deteniéndose en cada vestido
Podía imaginarse llevándolos
Siempre había sido así
Actriz… pero también quiso ser modelo
Aunque nunca la dejaron avanzar en pasarela por su estatura
—de apenas 1,60—
eso no la detuvo al elegir vestirse como una
su cabello oscuro y su físico atractivo
igualmente le ayudaban
La voz del altavoz interrumpió sus pensamientos
El vuelo estaba por iniciar
Su destino ..
La capital de la República Argentina
Tamara cerró la revista lentamente
Miró al frente
—A Buenos Aires, entonces… —murmuró
Y por primera vez desde que había salido de casa…
no pensó en volver atrás
Despertó de golpe
varias horas después
Una señora a su lado le hablaba con suavidad
—Disculpa, cariño… ¿podrías acomodar tu asiento?
Tamara reaccionó de inmediato
Se incorporó, aún desorientada, y ajustó el respaldo
Miró a su alrededor
La cabina estaba en penumbra
Algunos pasajeros dormían; otros permanecían en silencio
ncluso unos hablaban bajito
La mujer sonrió
—Fue increíble encontrar un lugar tan rápido… menos mal hicieron esa escala en São Paulo
Tamara parpadeó.
—¿Cuánto rato llevamos…? —preguntó, todavía adormilada
La mujer se encogió de hombros.
—No sabría decirte… pero escuché que quedan unas tres horas, más o menos.
Eso sí, prepárate … si vienes de lejos
¡el cambio de horario te va a pegar fuerte !
Rió suavemente
Tamara asintió
Pasó otro largo rato
El tiempo en el avión parecía no avanzar
Una azafata recorrió el pasillo anunciando la próxima llegada
La mujer volvió a hablar
—Oye, linda… ¿qué hora es ahora mismo en Argentina?
La azafata consultó un folleto
—Aproximadamente las seis o siete de la tarde, señora. ¿Desean algo más?
—No, gracias
Tamara negó también
Miró al frente.
—Genial… voy a llegar de noche —murmuró
Minutos después, las luces se encendieron.
—Por favor, ajusten sus cinturones —indicó la tripulación
Tamara obedeció
Estaba cansada
Y también un poco harta.
La mujer no había dejado de hablar en todo el rato
Parientes en Salta, un ahijado en Estados Unidos,
historias que Tamara apenas seguía
Aun así, sonreía por respeto
Aunque por dentro
estuviera agotada
La voz del piloto interrumpió:
—Señores pasajeros, estamos aterrizando en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza
En unos momentos estaremos listos para el desembarque
Muchas gracias por preferir nuestra línea aérea..
Tamara miró por la ventanilla
se veían a lo lejos luces
Muchas,extendiéndose en la oscuridad