Run: La Luna De Los Alfas

CAPÍTULO 1

Mi Cruel Destino

Claire Bloodthorne

Nuestros actos siempre tendrán consecuencias. Se nos enseña que debemos asumir nuestros errores y enfrentar el castigo con la cabeza alta. El verdadero problema es, que yo no he cometido ningún error.

Viví bajo la sombra de mi familia durante toda mi vida. Nunca fui alguien sobresaliente ni busqué destacar dentro de la manada; me mantuve al margen todos estos años. Fui obediente, callada, serena... una sombra que intentaba pasar desapercibida. Y, aun así, el destino decidió castigarme con la peor de las condenas.

Aquí estoy: Claire Bloodthorne, encerrada en el último piso de la casa del Alfa, sentenciada a ser su pareja a la fuerza.

Maldigo el día en el que sus ojos se posaron sobre mí. Maldigo cada segundo de su existencia y el día en que sus padres lo trajeron al mundo. Desgraciadamente, él desarrolló el vínculo de apareamiento conmigo; me acechó como a una presa indefensa y decidió encarcelarme en esta habitación hasta que se le antoje reclamarme. No tengo forma de escapar, y esa impotencia me carcome las entrañas.

Le doy gracias a Dios, o a quien sea que esté escuchando mis plegarias en este encierro, por no haber permitido que yo desarrollara el vínculo de la misma manera. Para mí, él no es más que un salvaje desprovisto de la más mínima pizca de humanidad. No tiene corazón ni piedad. Es un monstruo.

El crujido de la cerradura rompe el silencio y me incorporo de un salto del rincón donde permanezco ovillada. La pesada puerta de madera se abre y una oleada de náuseas me golpea el estómago nada más percibir su aroma: tierra mojada y pimienta negra. Un olor que ahora asocio con el peligro. Sin embargo, no puedo permitir que descubra el asco profundo que me provoca; de lo contrario, estaré en serios problemas. Debo sostener mi máscara de sumisión a pesar de todo.

Forzando una mueca que intenta imitar una sonrisa, pero que transmite más incomodidad que alegría, me quedo estática contra el muro de piedra que cubre mi espalda. Vega avanza despacio, deleitándose con mi miedo, portando esa sonrisa cínica que jamás abandona sus facciones. Un escalofrío helado me recorre la nuca, pero me obligo a mantener la postura recta, intentando acopiar el poco valor que me queda para afrontar lo que venga.

-Mi pequeña Claire... -pronuncia.

El tono posesivo de su voz casi hace que la arcada de asco se me escape de la garganta.

-Déjame ir, por favor -le imploro, y el dolor quiebra mis palabras. He pasado la noche entera gritando hacia la nada, rogándole que me saque de este aislamiento.

-Eso... es algo... que simplemente no puedo hacer.

Sus ojos oscuros se clavan en mí con la agudeza de cuchillos afilados. Se acorta la distancia a pasos lentos, acorralandome tanto que su calor corporal empieza a agobiarme, robándome el aire.

-Tienes unos ojos tan preciosos...

Extiende una mano y su dedo índice roza lentamente mi mejilla derecha. El contacto de su piel me provoca una oleada de escalofríos repulsivos por todo el cuerpo. Incapaz de contener la aflicción, una pequeña lágrima se escurre por mi otra mejilla, quemándome la piel. Siento el corazón escocido, reducido a nada.

-No tienes nada que temer, Claire -dice, al notar el sufrimiento descarnado que se refleja en mi rostro. Sostiene una falsa ternura que me aterra aún más-. No te haré nada que tú no quieras. Solo te quiero para mí, sin más.

-Yo... yo quiero ver a mis padres... -mi voz se quiebra por completo, volviéndose un balbuceo tembloroso.

-Tú me amarás -sentencia, ignorando mis palabras.

Mi cabeza empieza a moverse en pequeños espasmos frenéticos, negándome mentalmente a aceptar sus designios. Vega lo nota. El rastro de falsa amabilidad desaparece de su voz en un pestañeo, reemplazado por un matiz amargo que obscurece por completo su mirada.

-No es una pregunta, Claire.

-Alfa...

-Sí. Soy tu Alfa y tú me perteneces. Nadie va a cambiar eso, ¿entiendes?

Al no obtener una respuesta inmediata de mi parte, su paciencia se evapora. Estira la mano con brutalidad, aprisionando mis mejillas con sus dedos de acero, y me estampa con fuerza contra el muro de atrás. El impacto me saca el aire.

-¡Dime si lo entiendes, Claire! -brama, apretando con tanta saña que me levanta unos centímetros del suelo. Mis pies quedan suspendidos en el aire-. Claire, no me obligues a perder la paciencia...

Antes de que pueda reaccionar, su otra mano vuela directo a mi garganta, cerrándose alrededor de mi cuello sin ningún pudor, cortándome el suministro de oxígeno. Intento manotear desesperadamente, arañando sus muñecas para que me suelte, pero es como intentar mover una roca. Los bordes de la habitación comienzan a teñirse de sombras oscuras; la vista se me nubla a cada segundo que sus dedos se hunden en mi piel.

-Claire... ¿¡Entiendes!? -vuelve a rugir, su rostro desfigurado por la ira a escasos centímetros del mío-. ¡¡Contesta!!

Reuniendo las últimas fuerzas que le quedan a mi cuerpo moribundo, fuerzo un hilo de voz a través de mis labios secos:

-S... sí...

Tan pronto como la palabra escapa de mi boca, me suelta sin miramientos. Caigo desplomada contra el suelo, hecha trizas. Me encojo sobre la madera, tosiendo violentamente en un intento desesperado por recuperar el aliento. En la boca me queda un sabor amargo y metálico: el sabor de la muerte. Estuvo a un maldito segundo de morir a manos de mi propio Alfa.

Vega es un monstruo despiadado.

Él se agacha lentamente, poniéndose a mi altura en el suelo, y me examina con una cautela macabra. Su sonrisa cínica se va ensanchando de nuevo, recuperando esa máscara de salvaje implacable con la que somete al resto del mundo.

-Es solo una pequeña muestra, mi hermosa Claire. Ahora me perteneces.

Su mano se desplaza con una lentitud tortuosa por mi mentón hasta llegar a mi cabello. Con un movimiento brusco, tira de las hebras hacia atrás, obligándome a clavar los ojos en él. Las lágrimas me empapan las mejillas y me empañan la visión, pero distingo perfectamente sus facciones. Se inclina despacio hacia mi oído, dejando que su aliento me roce la piel mientras susurra mi condena eterna:




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