Kenia seguía bailando con el chico que había conocido, hasta que comenzaron a besarse, ella lucia completamente despreocupada, mientras que yo por otro lado intentaba disfrutar de lo que restaba de la tarde, aunque una parte en mí no podía dejar de pensar en Uziel, me alejé un poco hasta llegar a la salida del lugar para tomar un poco de aire, la brisa de la tarde era refrescante y la música se sentía más lejana en esa esquina del lugar, mientras revisaba mi teléfono, me llego una notificación, era un mensaje de Fernanda.
Fernanda —Necesito contarte algo.
—¿Qué pasó?
Tardó unos segundos en contestar, lo que hizo que mi corazón comenzara a latir con fuerza, hasta que finalmente llegó su respuesta.
Fernanda —Uziel nos contó que ya sabe que le gustas.
Leí el mensaje una y otra vez, como si mi cerebro no pudiera procesarlo de inmediato, sentí un hormigueo en el estómago, a la vez que un mezcla de nervios y sorpresa.
—¿Qué?l ¿cuándo les dijo eso?
Fernanda —Hace rato, después de que te fueras, nos lo dijo, no indago demasiado, pero solo dijo que ya lo sabe y creo que estaba esperando a que se lo confirmáramos.
Me quedé mirando la pantalla, sin saber qué responder, ¿había sido algo que yo había hecho? ¿algún comentario de Kenia?, mil preguntas se arremolinaban en mi cabeza.
Fernanda —Pero no te preocupes, solo nos lo comentó porque estaba pacheco, ademas nos dijo que le debes un porro jaja.
Respiré hondo, intentando calmarme, pero mi mente no dejaba de imaginar cómo sería ahora verlo, sabiendo que él estaba consciente o sospechaba lo que sentía por él, ¿acaso cambiaria aun mas la relación entre nosotros?
Guardé el teléfono en mi bolsillo y regresé adentro, me dirigí nuevamente hacia la pista de baile, Kenia me miró desde lejos y me hizo una seña para que me acercara, decidí que lo que quedaba de tiempo antes de irme dejaría de pensar en Uziel, la música seguía sonando y todavía quedaba mucho por bailar, pero en el fondo de mi mente, sabía que después de esa información las cosas cambiarían.
Cuando nos subimos al auto de aplicación, primero paso a dejar a Kenia en su casa, y luego yo seguiría hacia el metro, íbamos platicando, intentando distraerme de todo lo que había sucedido.
—Se cancela eso de que no me gusta Mateo —soltó Kenia de golpe.
—¡Noooo! —respondí en tono dramático, aunque sabía que algo así podía pasar.
—Quise forzar a mi mente a que no me gustara... odio no haberle hecho caso cuando él me quería.
—No, ya no pienses en eso, ya lo que fue, fue. —dije, intentando tranquilizarla.
—Ay, no sé... Danna, quiero llorar.
—¿Por qué?
—De seguro ahora le gusta otra, yo lo quiero mucho, y lo quiero para mí.
—Pues tienes que hablar con él.
—Tengo miedo de que me rechace.
—No tengas miedo, siento que él también tiene cosas que decirte.
—Lo peor es que sigue sin ver mis historias.
—Es un tonto.
—Odio que me guste cuando tengo mejores oportunidades —confesó con frustración.
—Así es el amor.
—Nunca había querido algo serio, y ahora yo... le valgo a él, ha sido de los pocos que me trata bonito y yo no lo aproveché.
—Sí lo entiendo, pero tú en ese momento no querías algo.
— Ay, no sé, hoy creí que lo superaría con otro chico, pero no.
—También tienes que matar esa idealización que tienes hacia él.
—¿Pero cómo?
—Fijándote en lo malo, en sus defectos.
—Ay, no quiero, para mí, él tiene muchas cosas buenas —dijo con un suspiro.
Ambas suspiramos al mismo tiempo, ella miró hacia la ventana y aproveché el momento para decirle lo que Fernanda me había contado.
—¿Acaso sabías que Uziel sabe que me gusta? —le pregunté.
Ella volteó a mirarme sorprendida.
—No... bueno a mí no me había dicho nada que yo recuerde —respondió—. ¿Por qué?
—Fernanda me dijo algo.
—¿Qué te dijo?
—Que Uziel le contó que ya sabe que me gusta.
—¿En serio?
—Sí
—Ay, a mí Uziel no me ha dicho nada, tal vez porque sabe que soy tu mega amiga —explicó.
—Justo pensé lo mismo.
—Pues a mí no me ha dicho que esté saliendo con alguien.
—Además, le dijo a Fer que yo le debía un porro y no sé qué Jajaja
—¡Pinche Uziel, que se vaya a la fregada! —dijo Kenia, entre risas—. O sea, ¿que Fer ya sabe que te gusta?
—Sí, ya desde hace tiempo
—La verdad, Uziel ni es un buen partido, te mereces algo mejor —dijo con toda sinceridad.
—Ya sé, pero él me gusta ahora.
—Estamos en la misma situación, ¿eh?
No pude evitar soltar una pequeña carcajada.
—Sí, por desgracia.
—Te quiero demasiado —dijo Kenia.
—Yo a ti —respondí, abrazándola.
Llegamos a su casa, nos despedimos con un abrazo y ella se bajó del auto, el conductor cambió la dirección hacia el metro, y mientras iba hacia allá decidí mandarle un mensaje a Sheccid.
—Uziel ya sabe que me gusta
Sheccid —¿Por qué?, ¿te lo dijo él?
—Obviamente no, fue Fernanda la que me lo dijo.
Sheccid —Y ¿ahora qué vas a hacer?
—Realmente no lo sé
Sheccid —Yo digo que sí hables con él, para que ya no lo idealices.
—Sí quiero, pero él ni me habla.
Llegué al metro y seguí la conversación con Sheccid mientras caminaba hacia el andén.
Sheccid —Es que no sé, ¿ya le mandaste mensaje?
—No, cómo crees que haría eso, pero ¿qué le mando o qué?
Sheccid —O sea, dile en la madrugada, para que se note que son malas decisiones y le dices que quieres hablar con él, o que quieres comprobar si sientes algo.
—¿Y cómo se lo escribo?
Sheccid — O sea, escribele: "Es que siento que tengo sentimientos por ti, pero la verdad no quiero arruinar nuestra amistad, quería ver si podríamos hablar en persona para aclarar esto y también porque no quiero tener problemas con los demás.", de cualquier manera, lo debes de hacer
La palabra "amistad" me causó conflicto, no estaba segura de si realmente existía algo como una amistad entre nosotros, preferí no contestar hasta llegar a casa, porque no sabia que responderle, aun así me pase releyendo su mensaje hasta llegar a mi casa, una vez en mi cama le respondí.
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Editado: 21.10.2026