Sal de mi piel

Ya no me gusta

Estábamos en clase y el ruido bajo de las conversaciones alrededor apenas era audible por encima de la voz del maestro, Kenia estaba sentada a mi lado, estaba viendo su celular con la atención que debería estar poniendo en la clase, hasta que de repente levantó la vista y en un tono lo suficientemente bajo para que solo yo la escuchara dijo:

—Uziel no entró a su clase.

—¿En serio? —le pregunté, tratando de no parecer demasiado interesada.

—Sí, deberías ir a buscarlo y ya te quedas con él un rato.

El maestro se giro hacia nosotras y comenzó a hablar, por lo que nuestras voces se apagaron, sin embargo Kenia y yo seguimos platicando por mensaje.

—¿Me salgo?

Kenia —Si.

—Pero ¿qué le digo?

Kenia —Pues haz como que te lo encontraste de casualidad y ya le dices que esta clase está bien aburrida o algo así.

Yo —Okey.

Kenia —Y ya le puedes sacar plática de su mate.

—¿Qué es eso?

Kenia —La bebida argentina que ultimamente esta tomando.

—Ah, claro, claro —no tenia ni idea de lo que estaba hablando.

Mientras escribía, se me ocurrió abrir la conversación que tenia con Uziel, escribí "te amo", pero no lo envié, sino que en su lugar, le tomé captura de pantalla y se la mandé a Kenia.

Kenia —Jajajaja, a que no se lo envías.

—Jaja, obvio no, soy débil.

Me levanté de mi asiento y salí del salón, no sin antes decirle a mi amiga que lo iría a buscar, mi corazón latía más rápido con cada paso que daba, fui a la cafetería, pensando que probablemente lo encontraría ahí, pero no había rastro de él, entonces, le mandé un mensaje a Kenia.

—No lo encuentro.

Kenia —Ay noooo, ¿capaz se fue a pastos?

—Ay...

Kenia —¿Le pregunto?

—Si quieres.

Kenia —Es que se va a ver muy obvio si llegas, pero tú dime.

—Justo, si no, pues ya después lo veo.

Suspiré, un poco decepcionada, caminé de regreso al salón, pero justo cuando estaba por abrir la puerta, Kenia volvió a escribirme.

Kenia —¿O no se habrá ido detrás del edificio?

—Ya regresé al salón.

Kenia —Ah, bueno, pero yo creo que sí se fue a pastos.

De regreso en mi asiento, intenté concentrarme en la clase, pero mi mente seguía dando vueltas sobre dónde estaría él.

—¿O le digo que salga en la clase que sigue?

Kenia —Igual, pero quién sabe si salga, la maestra lo odia y se enoja cuando nos salimos.

—Entonces no —no quería que tuviera alguna consecuencia.

Más tarde, ya en nuestras siguientes clases, Kenia me mandó otro mensaje.

Kenia —La maestra esta regañando a Uziel porque toda su información está mal.

—Nooooo, pobrecito, pero si lo sacan, me avisas.

Kenia —Va, pero no creo.

Sentí un leve malestar por él, aunque no era mi responsabilidad quería hacer algo para animarlo, así que decidí mandarle un video chistoso, pero no encontraba ninguno que pudiera gustarle, entonces recurrí a Kenia.

—Pásame un video chistoso para mandárselo, plis.

Kenia —Va, déjame y busco.

—Sí, plis, porque los que a mí me salen no creo que le gusten.

Al cabo de unos minutos, me envió un video de gatos, sabía que le gustaban, así que lo mandé, solo que esta vez Uziel no contestó de inmediato, acabaron las clases y no lo vi por ninguna parte, lo peor es que todavía seguía sin ver mi mensaje. A media tarde, finalmente respondió.

Uziel —Tan yo, gracias.

Le contesté con un simple "Sí", pero no hubo más conversación, sentí una punzada de tristeza, quería que me hablara más, que dijera algo más que esas pocas y simples palabras, yo estaba dispuesta a escucharlo, pero en cambio me sentí herida, unos minutos después, les escribí al grupo.

—Ya no me gusta.

Sheccid —¿Por qué?

Lia —¿Qué te hizo?

—Nada, pero pues sigue sin haber nada de su parte.

Fernanda —Milagro que te diste cuenta.

Lia —Ay, Danna, ¡ánimo!

Kanu —Ya encontrarás al indicado.

—Si vuelvo a decir algo de él, me regañan y le confirman que si me gustaba y mucho, para que se me quite, gracias por su atención

Kenia —Jajaja, perfecto, lo haré

—Okey.

Cerré la conversación con un suspiro, aunque había dicho que ya no me gustaba, sabía que no era verdad, las emociones seguían ahí, revolviéndose en mi pecho, pero en ese momento no quería enfrentarme a ellas, solo quería que, al menos por un rato, dejaran de doler. Más tarde, mientras revisaba mi celular sin mucho ánimo, Kenia me mandó un mensaje.

Kenia —Ya no te conté, antes de irnos de la escuela, me encontré a Mateo con su amigo, pero después lo dejé y me fui a buscar a otra persona, y yo andaba caminando con un vato que resulta que es su amigo, ¡y nos lo topamos de frente!

—Ay no —le respondí rápidamente, ya intrigada.

Kenia —Pero me vio con otro chico y capaz se hace ideas.

—Él si es capaz de hacerse historias en donde no las hay —escribí, imaginándome la escena en mi cabeza.

Kenia —Es que según yo, él estaba en pastos y no me iba a ver, y es que ahora, cada vez que me lo encuentro, es súper cariñoso conmigo.

—Supongo que ya superó eso que sentía.

Kenia —Yo creo que sí, pero aun así ya no me voy a tomar sus afectos personales.

—¡Siiii, eso! —le respondí, convencida.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.