Sal de mi piel

Pero yo lo amo

El día comenzó con más conversaciones de las que podía procesar, pero no me quejaba, ya que eran con mis amigas. Al principio de mi clase me salí con Kanu para comprar algo rápido de comer y mantenerme despierta, porque me estaba aburriendo con el nuevo tema, mientras regresábamos a nuestros salones, mi celular vibró con un mensaje de Kenia.

Kenia —Danna, Uziel no entró a mi clase.

Al mirar hacia el corredor, ahí estaba él, sentado en una banca con su típica postura despreocupada.

—Está en el corredor —le dije a Kanu, señalándolo con un gesto leve para no ser obvia.

Kenia —Bueno, más bien no lo dejaron entrar por su comida.

Nos acercamos un poco más y para mi sorpresa, Uziel no estaba solo, sino que con él estaba Malia, la chica que solía ser amiga cercana a una de nuestras amigas llamada Nina, Malia ahora pasaba mucho tiempo con Kenia porque conocía muy bien a Mateo, ya que llegaron a tomar varias clases juntos.

Kanu y yo nos aceramos, poco a poco a ellos, los saludamos y a los minutos los cuatro empezamos a platicar, aunque yo no podía dejar de notar lo relajado que Uziel se veía, era como si nada en el mundo le pesara y eso era lo que me hipnotizaba. A medida que la conversación avanzaba me sorprendió descubrir que Uziel y Malia ya se conocían desde antes, aunque no parecían tan cercanos, su conversación entre ellos fluía con naturalidad. Después de unos minutos Uziel fue el primero en despedirse y entrar a su salón, debido a que ya se había terminado su comida.

Kenia —Ya entró, pero lo miró feo la maestra.

—Ay, mi niño —le respondí riendo.

Kenia —¡Jajaja, ya Danna!, no te ilusiones tan rápido.

—Jajajaja, lo siento.

Kenia —Ahorita que estuviste con él, ¿sí hablaron?

—Pues sí, pero también estaban Kanu y Malia.

Kenia —¿Pero si te habló a ti?

—Sí, fue poco, pero sí.

Kenia —Bueno, poquito a poquito vamos avanzando, ahorita está sentado atrás de mí, espero que no lea mis mensajes.

Mi clase estaba siendo demasiado aburrida, ya que el maestro estaba repitiendo temas que ya habíamos visto, por lo que seguí platicando con Kenia por mensaje, hasta que ella menciono algo de Uziel, lo que provoco que no pudiera quitármelo de la cabeza, al parecer todo entre él y yo ya estaba bien, y las pequeñas interacciones que habíamos tenido eran como si alimentara esa chispa que me negaba a apagar.

Cuando terminó la segunda clase, todos nos reunimos en la cafetería como era costumbre, estábamos charlando animadamente hasta que llegó la hora de regresar a los salones, los demás se despidieron y para mi sorpresa quedamos solo Uziel y yo, justo cuando iba a levantarme para irme, él me tomó de la mano para detenerme.

—Quédate conmigo —dijo con una tranquilidad que me desarmó.

Lo dudé unos segundos, pero al final no me pude negar y solo asentí. Caminamos juntos hacia pastos, ya que estaba vacío y era un lugar tranquilo para platicar, mientras hablábamos Uziel sacó uno de sus típicos porros y comenzó a fumar, yo solo lo observaba, preguntándome qué había detrás de esa mirada perdida que a veces se quedaba fija en la nada.

—Llévame de nuevo a donde los compras y te compro uno —le dije de repente, casi como un reto.

—Va —respondió con una media sonrisa.

—Pero esta vez sí dime dónde o cómo se compra.

Me miró con esa expresión suya que parecía atravesarme, luego desvió la mirada hacia el horizonte y quedándose en silencio por unos segundos. Justo cuando pensaba que no iba a responder, se giró de nuevo hacia mí y comenzó a acercarse lentamente, mi corazón comenzó a latir con fuerza y antes de darme cuenta, sus labios ya estaban sobre los míos.

Nos quedamos juntos hasta que las clases terminaron, no hubo palabras innecesarias, solo pequeños gestos que parecían suficientes para ambos, cuando las clases terminaron cada quien tomó su camino de regreso a casa. Por la tarde el grupo volvió a llenarse de mensajes, ya que alguien mandó una foto con ideas de disfraces y en ella aparecía una reportera.

—Yo la reportera —escribí, buscando una reacción.

Sheccid —Ay, te falta todo

Kenia —Jajajaja, menos lo habladora.

Sheccid —Y lo mala que es eligiendo hombres.

Kanu —Apoyo eso.

—¡Basta!, pero Kanu y Sheccid, yo lo amo.

Asher —No, Danna, dijiste que si volvías a decir algo, te podíamos regañar y decirle.

—Hazlo, quiero ver —puse de broma retándolo.

Asher —¿Me estás retando?

—Sí, pero hazlo en mi cara, plis.

Kenia —Esto se puso intenso.

Sheccid —Contexto, ¿por qué?, ¿ahora qué hizo Danna?

Kenia —Es que Danna nos dijo que según ya no le gustaba ese vato y nos pidió que la regañáramos y le dijéramos que sí le gusta.

Asher —Yo solo estoy haciendo caso a lo que pidió.

Lia —¡Sí, hazlo!

Kenia —Hazlo, hazlo.

Kenia —No es cierto

Asher —¿Cómo que no?

Sheccid —Apoyo a Asher, para que aprenda.

Fernanda —Mejor le vamos a pegar para que se le quite andarse enamorando de una persona red flag.

Lia — Apoyo.

—No es red flag, solo se disocia.

Kenia —Eso es una red flag.

Oriol — Depende, porque hay personas que se disocian y no son red flag, pero por otro lado él sí lo es.

Sheccid —Ay, pero qué casualidad que él lo hace cada que está con ella.

Kenia —Bueno, en defensa de él, todo el tiempo anda disociado.

Sheccid —Aun así yo sigo sin apoyar esa relación.

—Hace rato estuve con él y se mantuvo más una conversación.

Kenia —Las aferradas y yo, cuándo:

Fernanda —Están bien embobadas.

Kenia —Jajaja, ya Fer, cuando estés en nuestro lugar, nos entenderás

Fernanda —Lo he estado, pero en mi caso cuando algo no me gusta de la otra persona lo hablamos y si no se resuelve se va de mi vida.

Kenia —Jajajaja, hagamos una pausa, porque esto se está saliendo de control.

Lia —Ya dejémosla, va a entender en algún momento.




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