Segunda Jugada

Capítulo 17

Camille

En la soledad de mi penthouse miro por cuarta vez el mensaje que me envió Gavin, quien luego de ese reencuentro no ha dejado de acosarme y, sinceramente, comienzo a sentir algo de pánico. Es como si él supiera exactamente cada uno de mis pasos y estuviera esperando el momento ideal para hacérmelo saber, como lo es ahora, donde me ha enviado al menos cinco insultos, tres veces me ha llamado infiel y me dice que debería considerar mudarme a una perrera.

Sinceramente, nunca he entendido el ego frágil de los hombres. Desde que conocí a Gavin nunca me había interesado por nadie más, siempre fui fiel a él, nunca otro hombre llamó mi atención, pero fue él quien sí buscó a alguien más, quien me dejó como una imbécil que dejó sus sueños por un hombre que me cambió por una modelo de ensueño.

Sin embargo, no tengo nada con Ruff y él me ataca como si me lo estuviese montando de todas formas con el entrenador del equipo para el que trabajo. Solamente me he besado algunas veces con él, lo cual es curioso porque con Gavin hice muchas cosas y todo lo que puedo recordar del momento más intenso de mi vida son los labios de Ryan Ruff sobre los míos.

Se supone que en mi día libre no debería ni pensar en Ruff, pero aquí estoy, un sábado en la noche pensando en ese hombre que se ha dedicado a arruinar mi cabeza porque no sale de ella. Es posible que esté embrujada, es la única explicación que le encuentro a lo que me pasa con él.

Llevo mi mano a la copa de vino que estoy tomando y, cuando estoy por llevarla a mis labios, el timbre de mi casa suena. Frunzo el ceño y miro la hora, apenas son las 20:30 de la noche y es por eso que, con un suspiro, me levanto y camino hacia ella, abro la puerta esperando encontrarme con alguien del edificio. Pero el cuerpo enorme que cubre toda la entrada, con lentes de sol, gorra y una capucha, aún con todo esto reconocería a este hombre donde sea.

—¿Qué se supone que haces aquí? —cuestiono sorprendida. Ruff sonríe y se abre espacio sin esperar a que lo invite, entrando en mi hogar.

Giro mirando cómo él deja una bolsa sobre mi mesa y, cuando se quita la gorra, no puedo evitar que mis labios se estiren en una sonrisa, la verdad es que me contengo de no reírme porque ahora mismo Ryan Ruff está usando una peluca que le queda bastante mal, la risa no la aguanto y se me escapa haciendo que cierre la puerta y camine hasta él, me detengo frente a su alto cuerpo y me estiro para retirarle los lentes que lleva puestos.

—Uhm… hola, doctora —enarco una ceja ante el tono coqueto con el que me habla.

—¿Por qué tienes una peluca tan fea? —Él se encoge de hombros y me muerdo el labio inferior para no reír.

Aunque la verdad es que debería estar prohibido que, a pesar de llevar esa fea cosa, Ryan se vea tan bien. No le resta nada a la belleza de este hombre y es un insulto gigante, así que me aprieto con los lentes que trajo aún entre mis dedos.

No había visto tan de cerca a Ryan desde hace tres semanas que volvimos de Boston luego del último juego que tuvimos, la temporada finalizó, así que todos estamos algo agotados porque no fue nada fácil, ni para los chicos, ni para nosotros, mucho menos para Ryan, a quien estaban presionando sin descanso, el hombre apenas dormía y solo entonces me di cuenta de la gran responsabilidad que lleva en sus espaldas.

—Porque vine a darte dos opciones —me hace saber sonriendo—. O aceptas salir conmigo y esta fea peluca y esto —se acerca a la bolsa que trajo y de ella saca una peluca corta de color negro antes de mirarme— para ti —me hace saber—, o podemos ir a mi casa o quedarnos aquí y tener una cena, lo que prefieras —lo miro con sorpresa porque no hay nada en Ryan que se muestre inseguro y, por alguna razón, ese exceso de confianza en él me hace sentir un cosquilleo en todo el vientre y hace que se vea más masculino.

—¿Qué te hace pensar que aceptaré alguna de tus opciones? —cuestiono dando un paso atrás y tomando la peluca de su mano para verla, no es tan fea como pensé.

—Porque quieres cenar conmigo aunque te hagas la dura, siendo sincero me gustaría que cenáramos aquí o en mi casa —levanto la mirada hacia él y no me di cuenta de lo cerca que ahora está, al parecer este hombre se mueve más rápido de lo que pensé—, porque me gusta verte ese cabello suelto como lo tienes ahora, tienes un cabello tan hermoso que sería un sacrilegio ocultarlo —me muerdo el labio inferior para no sonreír y respiro hondo.

—Estás tomando muchas atribuciones —él sonríe y me acaricia la mejilla.

—Soy un buen chef —es todo lo que responde.

Me quedo en silencio atrapada en su mirada mientras pienso qué responder. La verdad es que si Ryan se va todo lo que haré será beber vino, atormentarme con los mensajes de Gavin y sentirme ansiosa de estar aquí sola y más ahora con la manera en que sus mensajes agresivos han aumentado de nivel. Pero estar sola con Ryan es tan peligroso como estar a la deriva, sin embargo, mi cuerpo se siente cómodo con él y es algo que solo yo sé.

—Tú cocinas, que sea algo que valga la pena. Y lo haremos aquí, no tengo ganas de salir —él sonríe y se aleja.

—Muéstrame todo, hago pastas increíbles —comenta y paso delante de él caminando a la cocina enorme que tiene mi penthouse. Ryan suelta un silbido que me hace sonreír mientras abro la nevera para que busque todo lo que necesite al igual que la despensa.

—Puedes utilizar todo lo que desees —Ryan mira todo con interés mientras que me siento en el taburete de la cocina viendo cómo comienza a sacar ingredientes.

Mientras él hace eso, voy a la sala buscando mi tableta y me siento de nuevo para trabajar algunas cosas mientras que él cocina.

—¿Siempre trabajas en tus días libres? —pregunta Ryan mientras lo escucho moverse por la cocina.

—No siempre.

—Eso no sonó muy convincente —comenta y levanto la mirada de la tableta para encontrarlo mirándome mientras corta algo que no alcanzo a distinguir desde donde estoy—. ¿Qué haces cuando no trabajas?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.