Segunda Jugada

Capítulo 23

Camille

Estoy ebria.

Me di cuenta en el momento en que el filtro entre mis pensamientos y mi boca es nulo. En el momento en donde no he parado de mirar a Ryan Ruff y desearlo como nunca he deseado nada en esta vida. Es como una sed que siento que no puedo saciar, la necesidad de sentir su toque, de sentirme amada y protegida, de por un segundo no tener que ser la Camille que piensa y que actúa como una profesional o la mujer madura, quiero un lugar en el que pueda también ser vulnerable y por alguna razón sé que puedo hacerlo con este hombre.

Este hombre al cual miro fijamente porque es la primera vez que veo a Ryan semidesnudo y es una cosa gloriosa. Su cuerpo está marcado y lleno de músculos, músculos trabajados y enormes que me hacen sentir más ansiosa que antes, mis ojos devoran la tableta que se le marca en el abdomen y me pregunto cuántos cuadros tendrá, casi quiero contarlos, pero me distrae demasiado cómo el pantalón le cuelga de forma distraída por las caderas ocultando lo que quiero ver.

—Puedes desnudarte—una vez más no tengo filtro y no me siento avergonzada por mis palabras, al contrario, me siento emocionada.

Ryan maldice y cierra los ojos mientras que mi cabeza cae en su almohada, giro el rostro cuando siento su perfume y aspiro todo el aroma masculino de Ryan con una sonrisa divertida.

Cuando lo miro Ryan me está dando la espalda y murmurando palabras que no comprendo, me encojo de hombros y tomo la almohada abrazándola. Él finalmente respira hondo y gira hacia mí, me observa en su cama y sus ojos brillan emocionados antes de que camine a donde me encuentro y yo le sonrío esperando que él me toque y que me haga suya, sin embargo, solamente toma una sabana y me la tira cubriéndome de pies a cabeza.

—Mejor—escucho que murmura.

—¡Oye! Vamos a tener sexo Ryan, así no se supone que debe ser—le recuerdo descubriendo mi rostro, Ryan suspira y yo me siento cruzándome de brazos.

—Aclaremos algo Camille—me dice y su voz suena ronca, él no se acerca a la cama, solamente me mira—no vamos a tener sexo—frunzo el ceño—al menos no ahora, estás borracha, no me aprovecharé de tu vulnerabilidad, cuando te folle, quiero hacerlo contigo en tus cinco sentidos, jamás me atrevería a faltarte el respeto Camille. Créeme que te deseo y es posible que mañana ni siquiera recuerdes todo esto, pero cuando tú quieras ser mía, yo gustoso lo aceptaré—hago un puchero y me encojo de hombros.

—Ok—él me mira confundido y yo sonrío, quito la sábana y palmeo a mi lado—entonces vamos a dormir—Ruff pone una cara muy graciosa y yo sonrío.

—No, iré a otra habitación, tú quédate…

—No quiero estar sola Ryan—mis labios tiemblan y él suspira—duerme conmigo, solo por hoy—lo veo cerrar los ojos y luego suspirar.

—No es justo lo fácil que me manipulas, doctora—se levanta y va hasta el clóset, hago un sonido de protesta cuando se pone una camiseta y se acerca—nada de tocar de manera indebida, invadir espacio y nada de sexo, ni siquiera primera línea y prohibido los besos esta noche—yo me río.

—Sí, sí, sí—Ryan se pasa una mano por el pelo el cual alborota, así que cuando él se acuesta de inmediato tiro una de mis piernas para que rodee su cintura y mi brazo su torso, me lanzo y coloco mi cabeza sobre su pecho y suspiro.

—Este no fue el trato Camille—aspiro el aroma a jabón y a Ryan y me gusta mucho.

—Tengo más de dos años sin dormir con nadie Ryan—murmuro bajito.

—¿Sí?—asiento.

—Yo… extrañaba la sensación de que alguien estará ahí para cuidar de mí, tú me haces sentir protegida, entrenador y es peligroso, porque sé que como todo en mi vida, un día te marcharás—cierro los ojos cuando estos me pesan y siento algo cálido en mi pecho cuando Ryan acaricia mi cabello.

—Nunca me marcharía Camille, a menos que esa sea tu decisión, nunca te dejaría—con sus palabras resonando en mi cabeza, luego de mucho tiempo, puedo dormir en paz.

**************

Hace calor.

Me siento tan acalorada que no puedo respirar, como si estuviera dentro de un horno y no comprendo qué está ocurriendo, así que cuando abro los ojos frunzo el ceño y me asusto, el corazón me da un salto cuando miro la habitación en la que me encuentro y sé que no es la mía, así como un cuerpo enorme que está acostado cubriéndome.

Miro hacia abajo y mis labios se separan cuando me encuentro a Ryan Ruff con la cabeza sobre mis pechos, con sus brazos rodeándome, sus piernas envolviéndome, es como si el hombre fuese una cadena que no deja espacio para que me escape de alguna manera.

No comprendo lo que está ocurriendo y estoy evitando entrar en pánico, pero siento algo muy duro contra mis piernas y me estremezco, es entonces cuando la caja de recuerdos decide que es momento de abrirse y entonces sé qué tan jodida estoy.

Comienzo a recordar a Raily, las bromas, los chicos, los bailes, las conversaciones, y sobre todo recuerdo que estuve rogándole toda la noche a Ryan para que me follara.

Cierro los ojos rogando que la tierra se abra y que me lleve ahora mismo, la cabeza comienza a dolerme porque me metí a su cama, le dije que se desnudara, le aseguré que tendríamos sexo. ¿Es que acaso lo que bebí anoche fue una poción que hace que no tenga un maldito filtro para controlar lo que saliera de mi boca?

Dios mío, si no es porque Ryan al parecer es el caballero perfecto, en este momento estuviese revolcándome en la culpa de haberme acostado con él o tal vez… no. No lo sé, me gusta mucho que me haya respetado anoche, pero, una parte de mí se siente un poco decepcionada de que ni siquiera me haya besado anoche y todo es confuso y… debería escapar.

Trato de quitar la cabeza de Ryan de mis tetas, pero él masculla algo y luego la entierra. Sudo porque este hombre pesa muchísimo y por más que intento no se mueve, es como una maldita montaña.

Intento moverme una vez más y esta vez logro sacar uno de mis brazos, luego el otro, así que con muchísimo cuidado comienzo a deslizarme hacia un lado de la cama, tratando de no despertar al hombre que parece haber decidido convertirme en su almohada personal. Cuando por fin logro sacar una pierna y siento que estoy a punto de conseguirlo, contengo la respiración y miro a Ryan, esperando que siga profundamente dormido.




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