CAPITULO 8
La batalla me dejo herido,
Me toco perder a mi mejor soldado
Se quedo el mismísimo demonio
Nunca me dejo y no se rindió
Sabía que el jodido mundo estaba en mi contra, la mala suerte y los sucesos tan desagradables eran un golpe bajo a mi cordura, la serenidad y la templanza que estaba consiguiendo se estaba yendo al caño, todo hasta este punto me estaba afectando, estaba en un laberinto con trampas.
Los miedos que estaban floreciendo ahora estaban arraigados a mi ser, impregnados. Sentía que tenía un ancla que me mantenía firme en esta marea de mierda. Pero no.
Andora se iba y no la iba a detenerla. Quería hacerlo, quería rogarle que se quedara y que me ayudara con toda esta mierda, pero algo en mi sabía que no iba a servir de nada.
No la tendría a mi lado, solo quería despertar de esta maldita pesadilla. Estaba a mi lado tomando mi mano que muy pronto soltaría, lo sabía y aun no lo podía comprender del todo, estaba huyendo de toda la mierda que se me iba a venir encima y no la podía culpar, aun así, la molestia se estaba extendiendo, el que ella no quisiera luchar conmigo me enfadaba.
Ella me había ofrecido su ayuda con esto, aseguro estar aquí conmigo contra todos esos hijos de puta y ahora se iba, me abandonaba, la sensación de frio a lo largo de mi espalda y la sensación de abandono me estaba golpeando, no podía describirlo y mis peores fantasmas se estaban haciendo presentes.
-Se que estás pensando lo peor de mí. - su voz apenas era audible.
-No precisamente, estoy tratando de justificarte, no te quiero dejar mal.
Mi comentario la hizo reír, pero fui honesto, si estaba enfadado, pero no la podía sentenciar, no cabía en mí que ella también me abandonara, no lo hacía en una fosa, pero fácil podría terminar en la misma situación de aquella ocasión. Solo que ahora soy más listo que ellos, y ella sabe que no estoy solo.
-Vendrá. - Sentencio. - Quiero explicarte el porqué de mi decisión, pero, lo mejor para ambos es que salgas de esto lo más pronto posible, mi seguridad para la organización es muy importante ahora, me esconderán en un país austero, por obvias razones no te puedo decir, bueno, ni yo misma lo se.
-Estarás a salvo de todo esto y eso de alguna manera me alivia. - Quería ser honesto. - Pero si estoy enojado, lo prometiste.
-Aún está en pie mi promesa, no voy a romperla, vere en que te puedo ayudar en la distancia. -Me miro directamente a los ojos. - Siempre estaré contigo.
-Entonces ¿Por qué te vas? - Había algo más algo que no me está diciendo. - Me estas abandonando.
-Es más complicado de lo que parece. -Su mirada quedo perdida unos segundos en el suelo. - Pero te puedo prometer que en cuanto salgamos de esto seremos felices.
-Me estas ocultando algo, lo puedo ver.
-Si. - La seriedad que adopto solo me puso más en alerta. - Es confidencial para la organización no puedo divulgar nada, es de importancia que me resguarde. Lamento en serio no poder luchar contigo en esto, pero te prometo que valdrá la pena.
No pude decirle nada más tomo sus cosas y salió de mi oficina sin decirme nada más, me dejo.
Cuando salí de la fosa no podía dormir, las pesadillas eran constantes, los temblores, la ansiedad, les tenia miedo a todos, el mundo era negro no había luz, las primeras terapias eran centradas en lo mismo, quería suicidarme no veía el punto de retorno en ese calvario mas que la muerte, ya las fuerzas no me daban para más. La escena de mi sometido a las torturas y a las explotaciones que recibía de los hijos de puta que llamaban azotadores, la organización de Medina no solo crea redes de crimen del margen regular por así decirlo es un cabrón que se dedica a explotar a la gente cuando ya no les sirven, no los desecha a la primera, los regala a su sequito de azotadores.
Según mi investigación de los últimos años esta este hijo de puta tiene una red de corrupción que entrega trata de persona a diferentes lideres, pero se llaman igual azotadores.
Las carpetas en mi escritorio me están provocando arcadas así que decidió que es un buen momento para un tequila, necesito que algo que me queme la garganta.
-Pensé que eras un hijo de perra sobrio o ¿cuándo volviste a tomar?
Y ahí estaba el perro mas sarnoso de toda Europa.
Charles Hantome es el único hombre al que le confiaría mi vida sin pensarlo dos veces, me había dado todo su apoyo desde la rehabilitación que pase, fue uno de los agentes que me salvaron de las fosas el vio el desastre que era aún así me tendió una mano y fue uno de los que se encargo que entrara al ejército, hasta ahora que recibió mi llamada diciéndole que el peor de mis pesadillas ha regresado. De ahí en adelante hemos sido una especie de equipo su área es mas practica no tanto el espionaje el es agente francotirador no trabaja de lleno en la organización, pero si es agente vinculado. Trabaja en las sombras de ejército británico secreto desde los 17 años, su historial criminal ya era una amenaza para la nación así que lo prefirieron de aliado antes que de enemigo.
No los culpo yo igual supe que es mejor así.
-No se si es bueno que llegaras tan pronto. - No pude evitarlo necesitaba algo para reconfortarme y su abrazo fue reparador. - Pero me alegra que estes aquí.
-Para somos hermanos, vi a Andora en el elevador se puso pálida al verme. - nos sentamos en el sillón de mi oficina. - ¿todo bien?
- Se va.
- ¿Cómo que se va?
-Hay muchas cosas, que te parece si vamos a la caverna y te pongo al corriente.
-Genial hoy seré tu mujer de turno.
-Lo gozaras te lo aseguro
DOS WHISKY DE UN BAR DE MALA MUERTE DESPUES
-Mierda la loca regreso, ¿estas seguro que te quiere coger? - Movió la mano indicándole al mesero que trajera otra ronda.
-Bueno no me lo ha dicho conscientemente, pero creo que el que se haya aparecido en mi habitación de hotel en lencería podría ser una señal además de las insinuaciones. Además de amenazas disfrazadas de labial rojo.