Señor Amargado [serie Las Marías #1] Corrigiendo.

Capítulo 41

Pov Autora. 

Ismael va al hospital a ver a Judit. Lo dejaron verla, y al verla toda golpeada sintió pena por ella. Se acercó a Judit y acaricio suavemente su rostro. Ese pequeño gesto le dolió a Judit, ya que su piel está toda golpeada y débil, lo que provoco que se despertara.


— Ismael — susurro. 

— Judit, ¿Quién te golpeó? — Judit desvía la mirada. 

— Mael — no puede decir la verdad, por que su familia corre peligro. 

— Él no fue, lo conozco de toda mi vida y jamás te haría eso. Dime la verdad Judit. 

— Fue Mael. — Asegura.

— No mientas. Judit, Mael esta en la cárcel por tu culpa, ¿Es que no tienes corazón? Dime, ¿Qué te hizo Mael?...... Judit, el único error de Mael fue amarte — Esas palabras calaron en el corazón de Judit. 

— ¿Por qué lo defiendes si tu lo odias? 

— Nunca odie a Mael — La confesión dejó atónita a Judit —. Todo este tiempo te mentí, y en serio que siento haberte mentido. 

— ¿Te acostaste conmigo para protegerlo? — Pregunta con un nudo en la garganta. 

— Si, todo este tiempo he estado intentando proteger a Mael de ese tal X…. Judit, se que te estoy lastimando, pero entiende lo mucho que Mael significa en mi vida, por favor di la verdad. — Las palabras de Ismael lastiman a Judit. 

— Ya dije mi verdad Ismael. Quien me golpeó fue Mael. 

— No te creo Judit....... Se que no me dirás la verdad, y talvez en este momento me debes de estar odiando por mentirte, pero ayúdame por favor…. Ayúdame a meter a los verdaderos culpables a la cárcel. 

— Vete Ismael. — Pide.

— Judit. — Insiste.

— No quiero verte. — susurra.


— Lo siento. Espero reflexiones y hagas bien las cosas, estas a tiempo de cambiar Judit, puedes comenzar una vida desde cero, una vida donde encuentres paz y felicidad.


Diciendo esas palabras, Ismael se va del hospital sintiendo mucha culpabilidad por haberla usado. Judit llora, no solo por que no significa nada para Ismael, si no por el temor de que le hagan daño a las personas que ama y por el cargo conciencia de acusar a un inocente. Judit ante de dormir le pide a sus padres que no la dejen sola, que se queden con ella en todo momento, ya que le tiene miedo a Galletana y a Frédy. 

***** 

Mafer, Maluli y Majo se encuentran cansada, no han dormido nada y ya son más de las una. 

***** 

Mael se encuentra sentado en el frío suelo de esa celda, no hay ningún oficial alrededor, la mayoría se han ido, otros simplemente salieron a descansar y otros siguieron en su jornada. Pero, Galletana habló con Fidel y este se llevó a los pocos oficiales que cuidan las celdas dejando a Mael desamparado. 

Los delincuentes que hay junto a Mael, han recibido las órdenes de Fidel y ante la ausencia de los oficiales se acercaron a Mael. 

— ¡Un niño rico! — Mael frunce el ceño. El hombre calvo se ríe de Mael. — Tienes más enemigo de lo que te imaginas — Mael se pone de píe. 

— Hay mucho espacio en esta celda, ¿Por qué el motivo de venirme a molestar? — Trata de sonar tranquilo. 

— Por qué odiamos a los ricos, su presencia nos estorba, y tu eres unos de ellos.— Dice el barbón. 

— No estoy para juegos. Si quieren aumentar sus condena haya ustedes, yo soy harina de otro costal — los cincos hombres se ríen. 

— ¡¡Aquí eres la misma mierda!! — Dice un hombre de piel morena. Y se abalanza hacia Mael para golpearlo, pero, Mael no se deja, y puso en práctica su años de entretenimiento. 

Mael esta en desventaja, ya que son cinco contra uno, y uno de ellos tiene un cuchillo y eso preocupa a Mael. Él trata de quitarle el cuchillo y botarlo fuera de la celda, pero, hacer eso es un acto muy peligroso, pero lo intenta. Mael lucha por quitarle el cuchillo al hombre moreno y lo logra, lo tira de un solo fuera de la celda, pero a cambio lo agarraron y lo comenzaron a golpear sin piedad. 

Los demás detenidos comenzaron a hacer barra, el escándalo alertó a Mafer, quien sin pensarlo dos veces corrió hacia donde provenía la bulla, Majo y Maluli la siguieron. Al llegar al lugar vio como a Mael lo golpeaban brutalmente. 

— ¡¡Mael!! — grita desesperada. — ¡¿Qué le hacen?! ¡¡Suéltenlo!! 

— ¡¡Vete de aquí!! — Grita Mael, para quejarse de un solo golpe que le dieron. 

— ¡Majo ve a buscar a un oficial! ¡¡ya!! — Majo sale corriendo en busca de un oficial. 

Maluli se queda congelada al ver a esos hombre y al escucha una voz y risa conocida, sus recuerdos dolorosos se repiten en su cabeza una y otra vez, entrando en una crisis nerviosa cae al suelo y se abraza a si misma en señal de protección, mientras las lágrimas ruedan por su mejillas. 

Mafer se acerca a la celda, y entre lágrimas les pide a esos hombre que paren, su corazón se hace añicos con cada golpe que le dan a Mael. 

— ¡¡Suéltenlo desgraciado!! ¡¡No lo toquen!! ¡¡déjenlo!! — grita desesperada. — ¡¡¿Dónde están los oficiales?!! 

— Mamita, te quiero follar bien duro — uno de los hombres se acerca a los barrotes donde está Mafer.

— ¡¡Aléjate de ella!! — grita Mael, pero es callado con un golpe. Mafer se aleja un poco de la celda.


— ¡¡Por favor, ya no lo golpeen!! ¡¡Por favor, suéltenlo!! 

— ¡¡Mafer, vete!! — grita Mael, pero Mafer no hace caso y ve como su nariz y su boca chorrea sangre. 

— ¡¡Basta, por favor!! ¡¡Se los pido, déjenlo!! — Suplica en sollozos.


— ¡¡Qué está pasando aquí!! — Él oficial llega, pero aún así no se detienen. — ¡¡He dicho que paren!! — Al no hacerle caso el oficial saca su arma y aunque es prohibido dispara hacia el aire, haciendo que eso cinco malhechores se alejen de Mael, dejándola malherido. 

Dos oficiales más llegan, y con ellos Majo, Mario y Gustavo que justo llegaban del hotel y Majo les aviso. 

Gustavo al ver a Maluli llorando en el suelo corre hacia ella y lo primero que hace es abrazarla y llevársela entre sus brazos fuera del lugar. 

Los oficiales abren la celda y Mafer entra a ver a Mael. 

— Mael, amor. 

— Mafer, estoy bien — dice con su cara y cuerpo magullado. 

— ¡No lo estás! — Mario entra y ayuda a Mael a ponerse de pie, y lo sacan de esa celda. 

— ¡No pueden dejarlo encerrado con esas personas!, ¡Casi lo matan a golpe! — Cuestiona Mafer.

— Él no hizo lo mismo con una chica. — Opina un oficial barrigón. 

— ¡Usted no sabe nada! — Mafer lo enfrenta. — Usted no opine, si no sabe que paso. 

— Ven comete mi verga y deja de hablar mamacita — Grita el hombre con barba que golpeó a Mael. 

— Cómetela tú estúpido. — lo mira con odió y todos los demás detenido se le burlaron al barbón.




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