Señor Robocop [serie Las Marías #3]

Capítulo 6. Apareciendo.

ANA.

Lloro a mocos tendido, la escena es tan triste y desgarradora.

—Ana, ¡¡ya!! Eso es únicamente una novela, es pura ficción. Deja de llorar por Dios —pide harta de mis lágrimas.

—Es muy triste, ella lo quería y el muy maldito la engañó —grito porque me duele, aunque no soy yo.

Agarro otro pañuelo y me sueno la nariz mientras Rosy me mira toda estresada y resignada de mí por ser tan dramática.

—Lloras feo —agarra mi peluche de chancho.

—¡¡Ay, que te digo!! "La lloras divino" —hago las comillas con mis dedos.

—También lloro feo, pero no gasto mis lágrimas por gusto —agarro el mono de peluche y se lo tiro.

—Déjame sufrir sola... ¡¡Aaaah!! —grito por la maravillosa escena.

—¡¿Qué pasó?! —me lanza el mono y el chancho.

—Llegó el papi rico de Kike, míralo tan bello, tan precioso, tan divino, tan encantador —miro atenta la pantalla, pues mi bello Kike pasa su lengua por sus carnosos y jugosos labios—. Písame la cara, mi amor, me arrodillo, no precisamente a rezar... ¡¡Quiero una historia de amor intensa!! —limpio las marca de las lágrimas.

—Sacas cosas donde no la hay... por cierto, ¿ya te viste esa película?

—Obvio, esta es la décima vez que me la veo.

—Ana, ¿para qué lloras entonces? —se queja.

—Es que me duele, me meto en el personaje y pienso que soy yo —miro como Kike besa a Nora—. ¡¡Aaaah!! Mira como la besa, ¡¡Dios!! Como quisiera ser ella, quisiera que me estrujaran así, que me dieran toda la noche sin parar, que me dieran esos eróticos castigos, especialmente las nalgadas.

Fijo mi mirada a la candente escena, me la he visto muchas veces, pero no me canso de verla. Kike le agarra las nalgas y...

—¡¡Rosy!! —me ha apagado el plasma.

—Me dijiste que me tenías que contar algo, y está que lloras y gritas y hablas cosas que no vienen al caso y no me cuentas nada —suspiro.

—Bueno, pues, ¿viste a mi guardaespaldas?

—Sí. Cómo no lo voy a ver si está afuera como poste de luz.

—Él es amor de mi vida...

—Ana, ya comenzaste de nuevo. Sabes lo que pasó con Mael, enamórate de alguien joven y sobre todo que te ame mucho.

—Tsk. Rosy para el amor no hay edad, como dice mi rey Romeo, «son numeritos que fastidio».

—Ya, ya. Yo no sé que tienes en la cabeza, pero cada quien su gusto. Oye, dijiste que me ibas a acompañar a comprar ropa, recuerda que estamos a una semana de ingresar a clases.

—Cierto... es estos días he estado muy pendiente de Robocop que he perdido la cuenta.

—Pones sobrenombres feos.

—¿Qué te pasa? Si ese sobrenombre es muy lindo.

Niega —. Pobre de tu guardaespaldas, debe de estar harto de ti.

—No lo sé, pero se tiene que acostumbrar a mi forma de ser. Después de todo el y yo no vamos a casar —se ríe.

—Ana, cada día estar peor de la cabeza. Ese guardaespaldas ni te pela.

—Ya lo estoy enamorando, el me va a amar, verás, no me creas. No obstante, cuando me veas casada con Robocop dirás "esa loca tenía razón".

—Sí, sí. Ahora cambiante, que se nos hace tarde.

—Sí, patrona —suelta una risa.

—Te espero afuera.

—Está bien.

Estos días he estado molestando a Robocop tirándole unas indirectas más directas, él se hace el loco o me ignora sin compasión, pero yo sigo, no me rendiré, ese hombre será mío.

He intentado besarlo, sin embargo, se ha puesto la pilas y me esquiva. Aunque refute no me lo puedo besar, no obstante ya he estado pensando en ideas de cómo besarlo y mucho más.

Robocop, yo sé que él me ama, yo lo presiento, mi alocado corazón me lo dice. También no he hecho muchas locuras porque Margarita anda ojo al Cristo conmigo, pero como sus vacaciones (largas vacaciones) están cerca y nadie me detendrá (sonrío llena de seguridad) Robocop estará loco de amor por mí.

JUAN PABLO.

Me voy a volver esquizofrénico, o voy a desarrollar muchos ojos para estar pendiente de Ana, medio me descuido y ya está encima de mí queriéndome besar, parecer lechuza.

La amiga de Ana es hija de la señora Margarita sale de la habitación de Ana, me mira y niega con su cabeza. Ella se acerca a mí muy amigable.

—Ana es una chica increíble con algunos defectos, eres un ciego al no ver la hermosa mujer que está enamorada de ti.

—Es una niña, ella solo está jugando a enamorarme y yo no pienso caer en su tonto juego —niega.

—Ambos sabemos que no es una niña, Ana es toda una mujer, pero bueno, ella te quiere y no puedo hacer nada contra eso. Aunque, me duele que ella desperdicie su tiempo con alguien como tú, que lo único que siente por Ana es fastidio... Mi amiga merece a alguien mucho mejor, que la ame y que no sea un tonto —se da la vuelta y se va dejándome sin palabras.

Las mujeres de hoy en día están loca de remate. Cuando sé juntan no hay quienes la detengan.

—Robocop —la miro. Luce un vestido verde, parece Fiona. Cabe recalcar, que es la Fiona princesa, no la otra.

—Dime.

—Vamos a salir, así que ponte feo que no quiero que las chicas te miren, recuerda que tú ya tienes dueña —se me acerca coqueta, pero me le alejo.

—Yo soy un hombre libre y así lo seré siempre.

—Tú y yo no vamos a casar y vamos a  pm dos hijos, un niño y una niña. Nuestro hijo se llamará Juan Manuel y nuestra hija tú le pondrás el nombre —que dolor de cabeza.

—Estás loquita. Mejor dejemos de hablar de tema incoherente. Ana, entiende que yo nunca me fijaría en una niña como tú, no te quiero y no te voy a querer nunca.

—Eso es verdad —sonrío feliz.

—Hasta que por fin entendis...

—Tú me vas a amar Robocop, me vas a amar tanto que no podrás vivir sin mí —sus ojos se achican por su gran sonrisa —te lo aseguro —me tira un beso.

¿Qué pecado hice en mi vida pasada para merecer esto?

—No te hagas ilusiones, nunca amaría a una loca, no quiero terminar siendo un loco.

—Tú solo relájate, mi amor —palabras letales.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.