Señor Tentación [serie Las Marías #5]

Capítulo 2. Promesa.

CRISTIANO.

Toco el timbre y espero. La puerta se abre dejándome ver a una pequeña réplica de Mael. 

—¡Tío Cristiano! —exclama.

Físicamente Mael, actitud Mafer, buena combinación. 

—Matico —le doy una sonrisa; no soy fanático de los niños, pero es mi sobrino.

—Niño Matí... ¡Joven Cristiano! —Exclama Flor sorprendida. 

—Buenos días, Flor. Sé que te impresiona ver tanta belleza —le sonrío y ella me devuelve la sonrisa.

—No sabía que llegaba hoy, el joven Mael no me comunico nada —manifiesta. 

—Quise caer de sorpresa —declaro.

—Bienvenido joven —ella me da un abrazo el cual correspondo. 

—¡¡Papá!! —Grita Matías. Flor deja de abrazarme rápidamente, para ver a Matías. 

—Niño Matías, no puede gritar, su garganta se está recuperando —alega. 

—Estoy bien nana Flor. Tío, ¿solo viniste un ratito o te vas a quedar? —Cuestiona con una mirada intrigada.

—Vine a quedarme —confieso.

—¿Qué pasó, Ma.? —Mael me mira y seguido llega Mafer con su cabello todo desordenado; se queda estática viéndome.

—¡Cristiano! —Dicen al mismo tiempo. 

—Creo que llegué en un mal momento —los miro con diversión. 

Mafer se arregla el cabello rápidamente y Mael la camisa con discreción. 

—Los dejo para que hablen... Me alegra que haya regresado, joven Cristiano —comenta Flor, y se retira. 

—¿Por qué no me llamaste? —Cuestiona Maelo. 

—Eh... ¡Sorpresa! — Alzo mis manos y sonrío; Mael me abraza con fuerza.

—Qué bueno es tenerte de regreso —correspondo a su abrazo. 

—Ya me tomé mucho tiempo de vacaciones, es hora de hacerme cargo de mis responsabilidades. Además, sé que estaba como nena llorando por mí —exagero y me rio por lo bajo.

—Ya quisieras... El abuelo estaría feliz de escucharte hablar así —asegura. 

—Lo sé —Mael deja de abrazarme y enseguida Mafer me abraza.

—Bienvenido a casa, Cristiano —siempre tan entusiasmada.

—Gracias... Cuñada, ¿qué iban a hacer? —pregunto con picardía. 

—Hay cosas que definitivamente no cambian —dice cortando el abrazo. 

Mafer se acerca a Matías y lo toma entre sus brazos. 

—Tu sobrino —lo tomo entre mis brazos. 

—Espero que no tenga el carácter de Maelo, si es así no sé quién lo va a aguantar de grande —digo mi punto de vista. 

—Eh... —Mafer se queda pensativa. Veo a mi sobrino y a Mael. 

—Estuve hablando con él y su actitud se parece a la tuya —argumento.

—Es tierno —cometa Mael. 

—Pero cuando se enoja... —hace una pausa y continua—que es de vez en cuando, si se parece a Mael —agrega Mafer. 

—Qué malo que también heredaste eso de tu padre —acaricio su mejilla—. Hubieras heredado la alegría del tío —ambos niegan con una sonrisa.

—Tío, ¿quieres jugar conmigo y con papá? —pregunta.

—Está bien, para que veas que tienes un tío muy divertido y no como el amargado de tu padre —sonríe. Veo a la pareja que emana amor—. Y pensar que van a cumplir media década de casados. 

—Suena tan feo diciéndolo así —se queja Mafer.

—Yo voy a cumplir 4 años —manifiesta mi sobrino enseñándome 4 dedos. 

—Ya estás grande —lo alago.

—Si, y ya estoy en la primaria —lo miro incrédulo. 

—Pero estás muy chiquito todavía —cuestiono.

—Pero eso no le quita lo inteligente —alardea Mael. 

—Heredó la inteligencia de Mael —adiciona Mafer. 

—¿No te da miedo ir solito? —a mi Mael e Ismael me acompañaba y en un medio descuido se iba a su aula porque yo no me quería desprender de ellos.

—No, porque voy con Mario Ángel y Sebastián. 

Mario Ángel es el hermano de Cayetana, debes estar un poco más grande que Matías si mi memoria no se equivoca.

—¿Mario Ángel...? —Miro a Mael buscando respuestas.

—Es un niño muy intrépido, pero de buen corazón —comunica. 

—¿Conoces a Mario Ángel? —pregunta atento Matías. 

—Lo conocí un día cuando era niño, pero no lo he visto desde ahí—manifiesto con una sonrisa. 

—Vamos a mi habitación para enseñarte mi álbum de fotos, ahí puedes ver a Mario Ángel. 

—Está bien... Maelo, tráeme las maletas, por favor —él suelta una sonrisa e ingreso a casa con mi sobrino.

Matías me dirige a su habitación, y al entrar no me sorprende que tengas tantas cosas porque Maelo es muy consentidor. Pongo de pie a Matías en el piso y, él va hacia el escritorio, y de uno de los cajones saca el álbum de fotos.




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