¿ Será Amor?

CAPÍTULO 4 : LA CENA

Me puse un vestido rojo oscuro que compré con Maya ayer y unos tacones negros y bonitos.

Me miré en el espejo y no me acababa de agradar cómo iba; no era un estilo que me identificara. Quise cambiarme los tacones por unas sandalias muy bonitas que tenía de un viaje que hice con Maya en Bali: unas negras, con un agarre en el tobillo y en el dedo gordo del pie. A mi parecer, no eran de mi estilo, pero me gustaban más, cuando de repente entró Maya en mi habitación.

—Pero bueno, ¡qué belleza! —dijo mientras me inspeccionaba de arriba abajo.

—No sé yo, Maya, ¿no es muy provocativo?

—Por favor, amiga, estás estupenda. No puedes ocultar tu belleza para siempre, debes lucirte. Eres hermosa, amiga.

Yo solo observaba lo hermosa que estaba Maya. Tenía un vestido azul oscuro, un poco brillante y muy bonito; le quedaba fenomenal.

—Tú sí que eres hermosa, Maya.

Maya quiso maquillarme un poco. En cuanto acabamos, nos hicimos unas fotos y fuimos abajo para ayudar a nuestras madres a preparar todo.

—Pero qué bonitas van, señoritas —dijo mi madre mientras sonreía al ver lo bonita que me había vestido Maya.

—Vengan, chicas, les voy a hacer una foto —dijo Victoria mientras cogía el teléfono.

Nos hicimos las fotos y acabamos de ayudar a organizar todo.

—¡Ethan! —gritó mamá.

Lo llamó unas diez veces y, al final, me pidió que subiera yo.

—Oye, tonto, te está llamando mamá.

Ethan ni siquiera se percató de que entré en su cuarto; estaba jugando a la Play.

—¡Ethan! —grité.

Aun así, no me escuchó. Me acerqué a él y se giró asustado.

—¡Ayla!

—¿Te asusté? —dije riéndome de lo brusco y asustado que se giró.

—No tiene gracia. Es más, no entres en mi cuarto sin mi permiso.

—No creas que quiero entrar, tonto. Mamá te llamó muchas veces y me mandó a que bajaras. Los vecinos estarán por llegar.

Él soltó un suspiro muy fuerte y enfadado. Cambió sus planes y estaba molesto.

Cuando yo iba para abajo, vi a Elliot y su familia abajo. Claro, con todo el ruido que hizo Ethan no me di cuenta de que habían llegado.

Todos pusieron su mirada en mí. Me sentía como en las películas, cuando la chica baja por las escaleras y todos alucinan con lo guapa que va. Así me sentí.

Bajé y me presenté. La madre de Elliot era igual de hermosa y su padre también.

¿Acaso toda su familia es así?

—Hola, soy Ayla. Bienvenidos a Astoria.

—Hola, Ayla. Nosotros somos la familia Miller. Yo soy Ame, él es mi marido, John, y ellos son mis hijos, Elliot y Kate. También tenemos en camino otro varón que se va a llamar Eric.

Qué agradable señora. Parecen una familia muy bonita y unida. Qué pena por su hija Marie.

—Pasen, por favor, no se queden allí —dijo mi madre mientras se dirigían al salón.

Una mesa grande estaba en el centro. Pusimos un mantel blanco a juego con la casa, como no podía ser de otra manera. Luego pusimos los platos y demás, además de la comida que habían preparado mi madre y Victoria.

Justo apareció Ethan por detrás.

—Bueno, yo soy Rachel y ellos son mis hijos, Ethan y Ayla.

Ellos sonrieron con esa sonrisa tan bonita.

—Yo soy Victoria y ella es mi hija Maya.

—Bueno, bienvenidos a nuestra familia. Nosotros somos la familia Parker —dijo mi madre mientras todos nos acomodábamos para empezar a comer.

—Nosotras somos la familia Harrison —dijo Victoria.

Luego empezamos a comer y los adultos hablaron sobre todo lo que había pasado con los Miller, también con sus maridos y sobre qué les parecía toda la ciudad.

Mientras ellos hablaban, nosotros salimos al jardín, donde teníamos nuestra piscina y unos sitios para sentarnos y hablar.

Mientras salíamos, vi cómo Elliot me miró.

¿Será que yo realmente puedo gustarle?

Si no le gusto, ¿por qué me mira así?

¿Quiere decirme algo?

Cuando quise acercarme a él, Ethan se puso a hablar con Elliot.

Así que solo estuvimos afuera hablando sobre los estudios, escuchando cómo ellos hablaban sobre juegos de la Play y cosas de chicos, supongo, mientras Maya y yo aprovechábamos para jugar con Kate.

Yo solo podía fijarme en lo sensual que le quedaba el traje. Era perfecto, parecía estar hecho a medida para él. Era de un color parecido al de mi vestido, pero un poco más claro, con una camisa blanca por dentro.

Maya se fijó en cómo observaba a Elliot y me susurró:

—¿Te gusta Elliot?

—¡No! Maya, por favor, ¿cómo crees? —dije en voz baja, aunque no sabía qué me pasaba. Yo, aun así, negaba mis sentimientos.

Seguíamos en el jardín cuando, de pronto, la familia Miller dijo que ya era tarde y que se tenían que ir.

Nos despedimos todos y adivinen...

¡Abracé a Elliot!

Olía genial.

¿Espera, qué me pasa?

Yo no soy así, Ayla.

¿Qué estoy haciendo?

Cuando todos se fueron, ayudé a mi madre a limpiar todo.

Estaba muy cansada y no dejaba de pensar en lo que me estaba pasando. Sé que Elliot no se fijaría en mí. Supongo que me ve como una amiga.

Como sea, creo que no debería pensar tanto en ello y debería centrarme en mis estudios. Este año, según lo que los del curso pasado decían, va a ser un curso complicado.

A la mañana siguiente, seguí mi rutina y Maya y yo fuimos a la universidad.

Al llegar, nos tocaba química, pero al entrar en el laboratorio, vi cómo las top models se reían al vernos entrar a Maya y a mí.

—¿Qué les hace tanta gracia? —me dijo Maya.

Nos acercamos a nuestros asientos de la mesa y sí, como les dije, les gusta hacerme sentir inferior.

Había una fotografía mía. Cuando era pequeña, me gustaba un chico; esa atracción hacia un niño en la infancia, ¿me entendéis, no? Bueno, era un collage que hicieron ellas donde salgo yo llorando y, por detrás, hay una imagen de un avión y ese chico sentado en la ventanilla del avión riéndose de mí.

¿Qué patético, verdad?




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