¿ Será Amor?

CAPÍTULO 7: LA FERIA

—¿Ayla?

—¿Sí?

Giré para ver. ¿Quién pregunta por mí ahora?

Justo ahora que Elliot me iba a decir algo...

—¿Jake? —dije sorprendida.

Elliot estaba descolocado al verlo llegar. Yo no entendía cómo me había encontrado.

—Ayla, me preocupé por ti. Dijiste que ahora vendrías y desapareciste. Pregunté en uno de los puestos de comida y dijeron que te vieron caminar en esta dirección con alguien.

—Oh, sí —dije—. Puedo presentarte a Elliot, mi amigo. Mira, Jake, él es Elliot, mi nuevo vecino y amigo de la universidad. Elliot, él es Jake, un buen amigo de la infancia.

A Elliot pareció alegrarle escuchar eso. Se levantó y le extendió la mano para saludar a Jake.

Al aparecer Jake, no podía decirle que se fuera, aunque quería saber qué me iba a decir Elliot.

En verdad, nos lo pasamos muy bien. Yo, por lo menos. Nos conocimos mejor, reímos y pasamos una buena noche.

Me di cuenta de que Maya aún no me había dicho nada y empecé a preocuparme.

Los chicos notaron que algo no iba bien porque no paraba de mirar el móvil, esperando ese mensaje de Maya.

Les comenté que tenía que irme. Insistieron en acompañarme, pero no quería que supieran nada sobre lo de Mara, así que me fui sola.

Acordamos vernos los tres al día siguiente allí, en ese mismo lugar de la feria, ya que Jake se iba pasado mañana.

Tenía tanto de qué hablar con Jake... Solo que se me juntaba la curiosidad por Elliot y también me preocupaba Maya.

Estuve buscándola durante dos horas hasta que, al fin, la encontré.

No estaba sola.

Maya y James estaban besándose.

No me lo podía creer. ¿Después de todo, Maya había hecho eso?

Me quedé congelada, mirándolos y pensando en lo mucho que Maya amaba a James, pero James a ella no.

Ojalá supiera qué es amar. Nunca haría eso por nadie.

Mara ha perdonado demasiado a James y, aunque él lo haga mal, ella lo perdona.

¿Será eso amar?

Volví a casa.

Al día siguiente, al despertar, Maya me había escrito. Estaba molesta por haberse reconciliado con James. Creía que él volvería a hacerle daño, por eso no quería escribirle nada por entonces.

Pasada la mañana, Maya vino y hablamos sobre ella y James.

Lo arreglaron.

No sabía qué decirle, así que solamente la escuché.

Más tarde volvimos a la feria juntas. Nuestras familias estaban allí, solo que teníamos que hablar y les dijimos que fueran sin nosotras.

Al llegar, fuimos a disfrutar del momento con Maya.

—¿Ayla? —dijo Elliot.

Jake y Elliot me estaban observando.

Me había olvidado por completo de que habíamos quedado. Con lo de Maya, se me pasó y no me acordé.

—Dijimos a las 12:00 a. m. aquí. Ya son las 15:00 —dijo Jake, riéndose.

Yo le seguí la sonrisa.

—¿Dónde está esa niña tan puntual que yo conozco? —dijo mientras reía.

Mara no sabía qué estaba pasando. ¿Por qué dos chicos preguntaban por mí? Miraba raro a Jake, ya que no lo conocía en persona. Sabía algo de él por lo que yo le contaba, pero nunca había tenido la oportunidad de conocerlo en persona.

—Oh, chicos, lo siento. Se me pasó. Estuve acabando unas cosas y no me acordé. No volverá a pasar, lo siento. Miren, ella es Maya, mi amiga.

Se saludaron entre ellos, aunque Elliot ya conocía a Maya. No mucho, pero sabía quién era. En cuanto a Jake, le conté quién era y Maya lo saludó.

Cuando acabamos de conocernos y pasamos la tarde juntos, me sentía cansada. Tenía dolor de cabeza y empezaba a dolerme la barriga.

No quería irme, pero llegó el momento en el que no podía más. El dolor me estaba matando.

Maya y los chicos me acompañaron hasta casa.

Me despedí. Con Jake acordamos que no dejaríamos de saber el uno del otro a partir de ahora.

Hubiera querido pasar más tiempo con ellos, pero no podía más. El dolor era insoportable.

Mi madre cuidó de mí esa noche.

Al día siguiente seguía mal, así que no salí de casa.

Me llegó un mensaje.

<<Hola, Ayla. Soy Elliot. Espero que no te moleste que me anotara tu número también cuando se lo dabas a Jake. Me lo anoté por si algo pasaba. La razón por la que te escribo es que hace un rato me encontré con Maya y me dijo que aún seguías mal. ¿Necesitas algo?>>

Qué tierno, ¿no?

No sabía que se preocupara por mí. De hecho, no entiendo cuál es la razón por la que me trata así desde nuestro encuentro.

¿Por qué me puse feliz?

¿Qué me está pasando?

¿Me alegra saber que alguien se preocupa por mí?

¿O será que me gusta que Elliot se preocupe por mí?

Le respondí.

<<Hola, Elliot. Ningún problema, gracias por escribirme, lo aprecio. No estoy buena todavía, espero estar bien para mañana para la universidad. En verdad sí quiero saber algo. ¿Qué era eso que me ibas a decir esa noche en la que interrumpió Jake?>>

No sabía si hacía bien en preguntar eso, aunque me mataba la curiosidad.

Cuando estamos cara a cara siento nervios al preguntarle y miedo de que se moleste por algo que yo diga o haga.

Tampoco sé por qué estoy así con él. Me refiero a lo que me pasa cuando estoy con él.

Ese sentimiento de alegría al verle.

Esas ganas de que me hable.

O no sé... Diría que todo.

<<Verás, Ayla, créeme que quiero contarte, aunque no es el mejor sitio para decírtelo. Quisiera decírtelo cuando nos veamos, si te parece bien. Mañana, en la universidad, si vienes, te cuento al salir, si quieres. Si no vienes mañana, no te preocupes, ya lo hablaremos. No lo dejaré así, te lo prometo. Ahora descansa y mejora para mañana. Hasta pronto, Ayla ;p>>

<<Me parece bien, Elliot. Hasta mañana. Descansa también. Gracias una vez más por preguntar por mí.>>

Me puse a reír como una loca. Me estaba asustando de mí misma. Diría que hasta mejoré de lo feliz que estaba.

Maya entró y, al verme así, me dijo:




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