(serie recuerdos)- Recuerdos de Dioses - 4

XVII

HADES

No pude acercarme. Tuve que mandar a Antonie, después de escuchar su grito salí como un loco enseguida y llamando a gritos al sátiro. Pero me detuve cuando la vi llorar ensangrentada por toda la frente, las gotas de lluvia limpiaba su rostro pero no se detenía, sentí culpa enseguida y me maldije por eso, yo jamás actuaría así, me valdría un bledo, pero al ser cruel con mis palabras de antes no pude lamentarme una y otra vez. Esto es tan raro en mi. Antonie se la llevó y supo de inmediato lo que tenía que hacer. Hasta que tuve que quedarme y esperar al caballo y llevarlo de nuevo al establo.

Lo seco bien, y coloco la comida en su balde, lo devora enseguida. Así que decido peinarlo mientras sigo enojado por el día de mierda que tuve. Nada salió como esperaba, primero Atenas que molesta, restregando en mi cara lo que hice, segundo recordar mi pasado que creí haber olvidado más de mi cerebro. Maldición. Y Elphi qué no debía estar ahí en ningún momento pero estuvo, mirándome angelicalmente, mientras ella sentía dolor, y yo de metido queriendo ayudarle. No pude pasar por alto contarle como me sentía en ese momento para después destruir sus palabras que no quería escuchar, y ver constantemente el parecido con su familia. Si. Sentí culpa por todo lo que hice y más culpa cuando me di cuenta que ella está enamorada de mi.

Esto no esta saliendo como esperaba.

Alzo la mirada cuando siento su presencia y veo su herida en la frente, pronto se curara de estoy muy seguro, ya que es un ángel.

-¿Cómo te encuentras?- pregunto con una pizca de nervios, la miro de pies a cabeza, recorriendo su cabello ondulado y su sus ojos triste.

-Bien- responde con voz temblorosa y después se recompone.

-Lamento lo que te dije, eso te lastimo y te hizo actuar impulsivamente- digo sinceramente de lo que hice, ella se aproxima despacio con una mirada profunda que me descoloca por minutos - Elphi- puedo imaginar lo que va suceder a continuación.

Se aproxima hacia mi, y no se porque mi pecho está palpitando desenfrenadamente, esto no es normal para mí, no después de mucho años. Junta sus labios con los míos y se siente suaves y helados. Mmm es algo que quiero profundizar de inmediato, le observo los ojos cerrados con fuerza y tomo su rostro entre mis manos y la beso salvajemente, como un maldito dios del inframundo que soy y reclama lo suyo. Seguimos así unos cuantos minutos más hasta que parece que quiere respirar, y la suelto y nos vemos a los ojos.

-Hades, lo siento- se disculpa pero yo no. Carajo. Acaso estoy loco debo alejarla. Así que lo hago. Negando de inmediato.

-Elphi vete de aquí- me sigo alejando de ella hasta que no pueda verla a los ojos, porque después me arrepentiré de lo que está sucediendo. Esto no debe estar pasando, no, no,no. Jamás.

De reojo veo que se va y Antonie aparece por la puerta preocupado.

-Que le hizo a la chica de nuevo, amo.

-Antonie lleva por la mañana a la ciudad a Elphi. Llévala al castillo- necesito que se aleje por un día de aquí. Mientras me lamento y desquitó mi ira.

-¿Esta seguro amo?- asiento con el semblante serio.

-Si, deja que siga descubriendo quien es. Ahora vete.

Me deja solo en el establo mientras pateó el balde vacío.

Esta ángel me va destruir. Un dios griego no se mete con un ángel. Jamás de los jamases cuando son mis enemigos.

Desaparezco de la mansión y aparezco dónde menos lo esperaba.

-Arcángel me extrañaste- digo con malicia mientras me siento en la mecedora de la entrada de su casa. Esta bebiendo un vino. Ahora que el tipo vive solo en esta enorme casa rodeada de puros árboles en medio de la nada se ha vuelto un ermitaño sin rumbo fijo, como su hijo mayor reina los cielo y sus demas hijos prefieren jugar a la casitas con las personas mortales se siento un poco tranquilo no del todo hasta reunir a su nieta con su familia. Pero seamos honestos ya lo hubiera echo.

Me hubiera encontrado, enfrentado, y arrebato a Elphi pero no lo hizo y quiera saber porque. Nunca lo hizo ferozmente.

-¿Qué haces aquí?, incomodando mi tranquilidad.- me brulo mientras cruzo las piernas y miro a los cielos oscuros.

-Tu nietecita esta como el fuego, creciendo como una llama por encontrar a su familia , deberías alegrarte, son grandes pasos.

Me observa con profundidad mientras da un sorbo a su vino.

-Así al final cediste- afirma con una mirada curiosa.

-Si, no vas a preguntar el porque- respondo un poco serio y intranquilo, debo admitir que este ángel es un adversario poderoso para enfrentarlo. Lo se. Porque yo le recibí en mi reino cuando lo desterraron, lo tacharon de traidor, cuando le quitaron a su familia.

Por mi es quien es al final o me equivoco.

Sonríe disgustado. Coloca la copa de vino en la mesita alado suyo y se levanta para mirarme desde arriba. Esto no me asusta, jamás me dejaría intimidar por un ángel.

-Ustedes los dioses se creen poderosos porque tienen habilidades poderosas y creen que con ellas ya tienen a los mortales a sus piel adorándoles e idolatrándoles o lo hacia en algun tiempo. Pero Hades…




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