Si yo hubiera contado la Historia

Capítulo 44 — Llamado al Consejo

Mensajeras aparecieron al amanecer para llevarla ante las ancianas.

El día llegó sin aviso. Mensajeras vestidas de blanco aparecieron en el prado al amanecer, con porte serio y rostros impasibles. Llevaban un sello dorado en el pecho: la marca del Consejo de las Estaciones. Se acercaron a Yuki y le hablaron con voz suave pero inquebrantable.

—El Consejo requiere tu presencia. Debes acompañarnos. Responderás a las preguntas que se te hagan.

Yuki sintió que el mundo se le detenía. Miró hacia su madre, que apareció corriendo y se detuvo a su lado, con los ojos llenos de angustia. Clarion quiso interceder, pero las mensajeras negaron con la cabeza.

—Nadie más puede ir. Solo ella. Las leyes son claras.

Yuki respiró hondo y apretó la mano de su madre.

—No te preocupes. Volveré. Y si no vuelvo… sabré que hice lo correcto.

Antes de partir, miró hacia el norte una última vez. Envió su pensamiento más allá de la frontera, hacia él. Me llevan. Sé valiente, papá. Yo también lo seré.

Caminó entre las mensajeras con la cabeza erguida. No iba encadenada, pero se sentía prisionera. No le habían hecho daño, pero cada paso la alejaba de todo lo que amaba. Y mientras avanzaba, apretó el cristal contra su pecho y repitió en silencio una y otra vez: No diré nada que lo ponga en peligro. No daré su nombre. No revelaré su secreto.

Y caminó con la cabeza erguida, llevando la verdad en el corazón.




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