Si yo hubiera contado la Historia

Capítulo 46 — El que cruzó la línea

En medio del silencio, las puertas se abrieron de golpe.

En medio del silencio que siguió a sus palabras, algo ocurrió. Las puertas del recinto se abrieron de golpe. Y todos los presentes giraron la cabeza hacia la entrada.

Allí estaba él. Lord Milori. De pie, en el umbral, con el bastón en la mano y el semblante sereno y firme. Había cruzado la frontera. Había entrado en territorio prohibido. Y lo hacía sin ocultarse, sin pedir permiso, con paso lento y decidido.

Las voces estallaron a la vez. Exclamaciones de asombro, de ira, de alarma. Pero él no se detuvo. Caminó hasta colocarse junto a Yuki. Se giró hacia el Consejo y habló con voz clara, que resonó en todo el recinto:

—No culpen a ella. No la juzguen por algo que no es su culpa. Si alguien ha roto las leyes… soy yo.

Yuki lo miró horrorizada.

—Papá… no… —susurró ella—. No lo hagas…

Él le puso una mano sobre el hombro, suave y firme a la vez, y la miró un instante antes de volver hacia el Consejo.

—La amé. Y ella me amó. De ese amor nació Yuki. No pedimos permiso porque sabíamos que lo prohibiríais. Pero no nos arrepentimos. Ninguna ley es más grande que el amor que dio vida a esta joven. Ninguna norma debería poder decir quién puede amar y quién no.

Guardó silencio un instante, y luego añadió con voz profunda:

—Aquí estoy. Si debéis castigar a alguien, castíguenme a mí. Pero déjenla en paz. Ella no rompió nada. Solo existe. Y eso… no es ningún crimen.

Y él dio un paso al frente dispuesto a asumirlo todo por ella.




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