Si yo hubiera contado la Historia

Capítulo 57 — Las dudas que regresan

Algunos vieron aquello y volvieron a temer lo que no comprendían.

No todo fue alegría y calma, sin embargo. Con el tiempo, las miradas volvieron a posarse sobre Yuki. Algunas hadas del Consejo, al ver que traía y llevaba cosas de un lado a otro, empezaron a observarla con renovada desconfianza. Decían que llevaba consigo algo que no debía mezclarse. Que estaba alterando el orden natural de las cosas. Que aquello que florecía donde no debía… era una señal de peligro.

Una mañana, mientras Yuki regresaba del bosque, dos guardianas la esperaban justo en la frontera. Se mantuvieron firmes ante ella, sin dejarla pasar de inmediato.

—Llevas algo en tus manos —dijo una con voz severa—. Algo que no pertenece a este lado. Cada vez que cruzas, traes y llevas. ¿Acaso no comprendes que hay cosas que no deben mezclarse?

—Son solo semillas —respondió Yuki sin bajar la mirada—. Semillas que aprenden a vivir en ambos lados. No hacen daño. Solo florecen.

—Las leyes dicen que cada cosa debe estar en su lugar —insistió la otra—. Tú llevas siempre dos mundos contigo. Y eso… tarde o temprano… romperá algo.

Yuki guardó silencio un instante. Luego dijo con voz tranquila y firme:

—Si algo se rompe… espero que sean las cadenas que nos mantienen separados. Porque lo que yo llevo… no destruye. Une.

Las guardianas no supieron qué responder. Se apartaron sin añadir palabra, pero Yuki sintió que aquello no había terminado. Las dudas seguían ahí. El miedo a lo diferente no desaparecía tan fácilmente como las flores brotan de la tierra. Y comprendió que tendría que ser más fuerte que nunca, porque su forma de amar y de vivir seguía siendo incomprendida por muchos.

Yuki comprendió que el miedo tarda en desaparecer.




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