Si yo hubiera contado la Historia

Capítulo 59 — El invierno que descansa

Llegó una estación suave donde ambos mundos parecían acercarse.

Pasaron los meses y llegó una de las estaciones más suaves del invierno. El aire seguía fresco y cristalino, pero el frío se había vuelto amable. La nieve brillaba bajo un sol que calentaba sin quemar, y el bosque entero parecía respirar con calma. Era uno de esos momentos en que ambos mundos parecían acercarse un poco más, como si la naturaleza misma quisiera mostrar que no eran tan distintos como se creía.

Yuki caminaba junto a su padre por entre los árboles, disfrutando de aquel equilibrio tan parecido al que ella misma llevaba dentro. Le contaba las cosas que había visto en el prado, las nuevas flores que habían brotado, cómo los animales se acercaban a ella sin temor, como si supieran que llevaba en sí algo que los entendía a todos.

Milori la escuchaba con una sonrisa tranquila, caminando a su lado sin prisa.

—Has aprendido algo hermoso, hija mía —le dijo de pronto mientras se detenían junto al arroyo—. Que no necesitas que nadie te dé permiso para ser quien eres. Que tu fuerza no está en que te acepten… sino en que tú te aceptas a ti misma. Con tu luz y tu escarcha. Con tu calor y tu frío. Ese equilibrio que llevas dentro… es lo que te hace verdaderamente libre.

Yuki lo miró y sintió que el corazón se le llenaba de gratitud. Había aprendido tanto de él… sobre la paciencia, sobre el respeto, sobre la fortaleza que no necesita gritar para ser escuchada. Y en aquel momento, bajo aquel sol suave que brillaba sobre la nieve, comprendió que su mayor tesoro no era el cristal ni las flores ni los caminos que podía recorrer. Su mayor tesoro era haber sido amada por ambos mundos, y haber aprendido a unirlos en su propio corazón.

—Gracias —le dijo suavemente—. Por enseñarme a no tener miedo de mí misma. Por amarme tal como soy.

Milori le acarició el cabello con ternura y respondió con voz llena de orgullo:

—Gracias tú. Por existir. Por ser la luz que une lo que parecía imposible de unir. Eres más valiente y más sabia de lo que imaginas. Y algún día… este mundo entero entenderá lo que yo ya sé

Y comprendió que su mayor tesoro era haber sido amada por ambos.




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