Si yo hubiera contado la Historia

Capítulo 67 — La promesa que se cumple

Llegó por fin la noticia que tanto habían esperado.

Llegó el día en que ocurrió algo que nadie creyó ver. El Consejo envió mensajeros a ambos lados con una noticia que recorrió cada rincón: se permitiría a Milori cruzar la frontera acompañado, en días señalados, en lugares acordados. No siempre. No libremente. Pero sí para encontrarse con su hija y con Clarion, sin ocultarse, sin miedo, sin castigo.

Cuando se lo dijeron a Yuki, sintió que el corazón se le llenaba de algo cálido y luminoso. Corrió hacia el bosque y lo encontró junto al jardín de flores. Se lo contó casi sin aliento, temblando de alegría. Milori escuchó en silencio, y por primera vez en mucho tiempo, sus ojos se llenaron de lágrimas que no eran de tristeza.

—¿Podremos encontrarnos? —preguntó él, como si temiera que fuera un sueño—. Los tres juntos. Sin escondernos.

—Sí —respondió Yuki asintiendo—. Todavía no siempre. Todavía no donde queramos. Pero juntos. A la luz del día. Sin miedo.

Se abrazaron largo rato, allí junto a las flores que habían nacido de su esperanza. Yuki comprendió entonces que las promesas cumplidas saben mejor que cualquier sueño. Que lo que se gana con paciencia y bondad se sostiene para siempre. Que no necesitaban que el mundo cambiara entero de golpe para ser felices. Solo necesitaban que se abriera una pequeña puerta. Y que mientras esa puerta estuviera abierta… ellos seguirían caminando a través de ella, juntos, con gratitud y con esperanza.

Y supieron que su paciencia y su amor habían dado fruto.




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