Siempre tú

Capitulo 1 mi vida

Maeve

El timbre del hospital suena justo cuando ajusto mi bata blanca. Otro día de prácticas comienza y aunque estoy acostumbrada a la rutina,cada jornada tiene algo que me sentir que todo puede cambiar .
Camino hacia la sala de emergencias repasando mentalmente lo que bebo hacer hoy. Mí móvil vibra en el bolsillo y dudo antes de mirar la pantalla .
Es un mensaje de mi amiga Alika preguntándome cómo va todo. Sonrío y le respondo rápido después haberla mandado .
Luego sin pensarlo mucho ,reviso las redes sociales. Y allí está... Ares, gana su último campeonato de boxeo y todas las noticias hablan de él .
Una sonrisa se me escapa sin querer, me alegro por él de inmediato recordando nuestra despedida, aquel beso que todavía permanece en mi memoria.
Respiro profundamente y casi sin pensarlo dos veces , escribo:
-¡Felicidades por el campeonato! Me alegra mucho por ti. Dudo antes de enviarlo, pero finalmente lo hago , una parte de mí está nerviosa; otra sabe que aunque han pasado años ,ese beso sigue siendo importante para mí mientras las emociones que siento por él siguen presentes .
Coloco el teléfono en su sitio y trato de concentrarme nuevamente mi atención en las tareas que tengo pendientes. Sin embargo en mi mente siguen apareciendo imágenes , risas compartidas y miradas significativas que todavía se mantienen vivas en mi memoria . De repente la voz de mi compañera me saca de mis pensamientos y sintiendo la presión de no descuidar mis responsabilidades ,me apresuro a atender a otro paciente para asegurarme de realizar correctamente las prácticas .
Y comienzo a revisar su historial con atención, cada detalle cuenta y aunque mis pensamientos todavía vuelan hacía Ares, me concentro en bien cada paso.
-Hola Buenos días -Digo con una sonrisa tranquila
- Vamos a cómo estás -Mientras reviso los signos virales y preparo el material necesario me esfuerzo en mantener la mente enfocada.
Cada indicación que doy y cada movimiento que hago me recuerdan por qué elegí esa carrera que para poder ayudar, aprender y no cometer errores .
El paciente responde a mis preguntas y yo le explico con calma cada tratamiento. Sus ojos buscan seguridad y me doy cuenta de que aunque mis emociones estén desordenadas , mis responsabilidades está primero .
Aún así no puedo evitar que pequeños recuerdos vuelvan: su voz,su risa, la forma en que me miró aquel día en el aeropuerto . Todo lo vivido con Ares parece mezclarse con la rutina del hospital haciendo que mi corazón lata un poco más rápido aunque trato de no notarlo
Termino de atender al paciente le doy las indicaciones finales ,le digo adiós amablemente . Respiro hondo y me preparo para el siguiente consciente de que cada momento aquí es importante pero sé que esas emociones por Ares no desaparecen tan fácilmente porque sigo enamorada de él, tras ese beso me di cuenta de que él es el indicado para mí
Después de haber estado atendiendo a los pacientes durante varias horas , la sensación de agotamiento me llena. Cada historia que escucho, cada tratamiento que llevo a cabo y cada instante de atención que brindo necesita de mi total concentración , y de mucha energía. En medio de este tratamiento empieza a sentir cómo mi cuerpo pide un momento de descanso, un respiro que me permita recuperar fuerzas .
Sin embargo a pesar del cansancio,sigo adelante,me esfuerzo por recordar las razones que me motivan a estar aquí , la pasión que me impulsa a ayudar a los demás demás y la importancia de aprender de cada una de estas experiencias .
Cada paciente que atiendo me ofrece una valiosa lección y aunque el esfuerzo sea grande, sé que cada momento cuenta y que todo este trabajo tiene un propósito significativo .
Decido ir al cuarto de descanso ahí donde mi compañera Ana se acerca con una sonrisa y como si leyera mi cansancio en el rostro ,me propone algo que inmediatamente llama mi atención , ir a un bar cercano a tomar algo. La idea de salir un momento del hospital , de dejar a lado la exigencia de las prácticas y los pacientes que me resulta casi irresistible. Así que abrimos las taquillas , a la vez nos quitamos las batas , las colgamos y agarramos nuestros bolsos mientras cerramos las taquillas .
Después salimos del cuarto de descanso caminando hasta la salida del hospital, nada más salir caminamos dejando atrás el ajetreo del hospital y el aroma de los pasillos y siento cómo poco a poco el peso del día comienza a relajarse.
Al llegar al bar nos sentimos cómodas y a gusto , la luz suave, la música tranquila . Y el sonido de las conversaciones a nuestro alrededor son muy diferentes a lo que hemos vivido antes.
Nos sentamos en la barra, pedimos algo de beber y cuando nos sirven , empezamos a hablar mientras tomamos.
Mientras sostengo mi vaso entre las manos siento como un pequeño suspiro empieza a recorrer mi cuerpo. Este instante se transforma en algo más que una simple pausa.
Es un espacio donde puedo permitir que mis pensamientos se organicen donde puedo hablar y reír con alguien que realmente entiende lo que significa pasar un día entero atendiendo pacientes lidiando con la responsabilidad y con mis emociones a flor de piel.
Cada palabra que intercambiamos, cada sonrisa compartida me hace sentir que puedo soltar un poco la tensión acumulada y recargar energías . Por unos instantes el mundo del hospital queda atrás y solo existe este bar, la compañía de Ana y la sensación de alivio que me rodea recordándome que aunque mi trabajo sea exigente también hay momentos para cuidar de mí misma y disfrutar de pequeñas pausas que valen oro .
Cuando terminamos de beber Ana decide dejar propina al camarero . Luego nos levantamos de la barra y nos cambiamos hacia la salida del bar. Nada más salir Ana se despide de una manera amistosa y se aleja mientras tanto comienzo a caminar disfrutando del suave canto de los pájaros que llena el aire . Siento una profunda paz interior hasta que finalmente llego a una plaza .
La plaza me recibe con una calma inesperada . Los árboles se bailan suavemente con la brisa y el canto de los pájaros se mezcla con el murmullo lejano de la cuidad creando una armonía que parece acomodarme por completo
Los rayos del sol se filtran entre las hojas, dibujando sombras que se mueven sobre el suelo. Siento cómo esa luz brindándome una sensación de tranquilidad que pocas veces experimento en un día tan cargado.
Camino despacio mirando a las personas a mi alrededor: algunos pasean con paso relajado otros se detienen a hablar o mirar sus teléfonos pero ninguno interrumpe la tranquilidad que me acompaña.
Cada sonido, cada aroma del lugar, cada rayo de sol se combinan para crear un momento que se siente casi eterno,un pequeño respiro profundamente en medio del caos de mi rutina diaria. Me detengo un instante cerca de una fuente y dejo que mis pensamientos se muevan libremente .
Recuerdo el día, los pacientes que atendí , las sonrisas que recibí y los momentos que compartí con Ares todos siguen vivos en mi memoria siento una mezcla de nostalgia y alegría pero sobretodo una especie de paz profunda por un momento puedo estar conmigo misma , reflexionar y simplemente disfrutar del aquí y del ahora .
El tiempo parece moverse más despacio y por un instante todo lo demás desaparece :el hospital, las responsabilidades , las prisas. Solo estoy yo , la plaza, el sol,los árboles y este instante que me recuerda que incluso en días difíciles, siempre hay momentos para respirar, sonreír y sentir que todo tiene sentido .



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En el texto hay: boxeo juvenil, doctora amores

Editado: 26.09.2026

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