Solamente una Vez

CAPITULO 28 MIRANDA

Cuando estoy sola en la casa es cuando más echo de menos a mi amor. Carlos y Paola se llevaron a su ahijada de paseo, por lo que yo aprovecharé para estar un rato conmigo misma. Solo JB y yo sabemos lo grande que fue nuestro amor, lo grande que es. Me sirvo una copa de vino y pongo algo de música… mi corazón se estruja cuando escucho las letras la canción:

“Estas en cada cosa que pretendo
En lo que ayer sentí en lo que hoy siento
Hasta lo más profundo del silencio
Es voz que va gritando tu recuerdo

Estas clavado aquí en lo más profundo
Llenando mi existir todo mi mundo
Eres como verdad dulce y amarga
Como espera de amor que se hace larga

Estas en cada instante de mi vida
Porque eres mi canción mas aprendida
Mantienes mi esperanza siempre verde
Porque eres la ilusión que no se pierde

Estas en la distancia y en el tiempo
Estas en cada cosa que yo pienso
Tanto estas que mi mente se a creído
Que estas donde no estas y estás conmigo”

La tristeza no me abandona, pero me reconforta pensar en los buenos momentos. Lo que  vivimos fue muy grande…cuanto amo a ese hombre, cuanto lo pienso y lo añoro.

Escucho que tocan el timbre y voy abrir segura de que mis “compadres” olvidaron algo. Cuando abro la puerta me quedo congelada, definitivamente no fue una buena idea tomar vino y pensar en JB, hasta lo estoy viendo parado en mi puerta. De repente el fantasma que estoy viendo entra y cierra la puerta. Yo sigo congelada y de mis ojos empiezan a salir lágrimas silenciosas. Mi mente grita! Pero mi voz no sale.

-Miranda –susurra el fantasma mirándome fijamente, con anhelo y algo más profundo que no logro descifrar  –estoy aquí, he regresado por ti y por mi pequeña Laura –no puede ser!!! El…está aquí…!!! Esta vivo!!...mi amor esta vivo!!!

-No puede ser!!! –digo finalmente como puedo, ya que el nudo que siento en la garganta y el estómago no me dejan procesar nada. Cuando mi cerebro procesa que realmente es mi amor, que un milagro me lo ha devuelto empiezo a llorar descontroladamente y me lanzo a abrazarlo. No lo quiero soltar nunca, nunca. Es un milagro!!!

Narrador omnisciente…

Miranda se aferra a JB con todas sus fuerzas, su llanto es ruidoso y su cuerpo se convulsiona violentamente. Mientras JB es abrazado por su mujer, en su mente se empieza a desplegar un velo y los recuerdos llegan como una cascada. Recordó el cumpleaños de Miranda cuando ella le confeso que lo amaba, su primera vez juntos, cuando se enteró del embarazo, las veces que hicieron el amor, el olor de su piel, el sabor de sus labios. Todo llegó a su mente y se encontró llorando también aferrado a su amor. A la mujer que tanto ama y que ha sido el motor para todo lo que ha logrado.

JB tomó el rostro de su mujer entre sus manos y se observaron fijamente, ambos derramando lágrimas. Estaban juntos nuevamente y eso era un gran acontecimiento para los dos. Sus labios se acercaron y empezaron a besarse suavemente. JB quería demostrar cuanto la ama y la extraña. Su amor sigue intacto, está dispuesto a hacerla feliz y recompensar toda la pena y dolor que ha pasado por su causa. Saboreando cada roce como para asegurar que realmente estaban juntos y que no era un sueño. Sus lenguas se encontraron y el beso se profundizo, volviéndose apasionado. Sus alientos se mezclaban y seguían saboreándose el uno al otro. Se separaron para poder respirar y  JB empezó a besar y lamer el cuello de su mujer, tocaba su espalda, bajando a su cintura y trasero para pegarla más a él. Ella se dejaba hacer y se encontró siendo cargada para ir a la habitación.

Fue colocada en la cama y él se colocó encima para seguir besando sus labios, besaba todo su rostro como tantas veces lo había hecho. Sonreía al tiempo que empezó a desvestirla. Miranda no dejaba de mirarlo, estaba en una burbuja de la que no quería salir.

-Te amo –dijo JB mientras continuaba besando cada parte de piel que dejaba al descubierto.

La dejó completamente desnuda y beso todo su cuerpo. Sus senos, su vientre, su monte de venus. Saboreo su intimidad y cuando ella llego al clímax se desvistió rápidamente para luego colocarse encima de ella, abrir sus piernas y penetrarla con ansias. Sentía que había llegado a su hogar, no dejaban de besarse y acariciarse mientras danzaba cuerpo a cuerpo.  El la embistió sin dejar de besarla y acariciarla. En la habitación se escuchaban gemidos de ambos. Podían sentir sus pieles calientes y las ansias de seguir tocándose. En susurros se decían cuanto se amaban y deseaban. Finalmente llegaron juntos al éxtasis para quedar abrazados.

Cuando se recuperaron de toda la pasión, Miranda empezó a llorar nuevamente, JB la abrazo y la colocó encima de él para consolarla.

-Estoy aquí hermosa y no me voy a ir nunca más –le dijo mientras acariciaba su espalda –te amo cielo, eres lo más importante para mí. Tú y mi hija son mi vida.

-Amor, siempre te esperé –dijo entre sollozos –siempre supe que regresarías a nosotras, te amo, te amo –mientras le besaba por todo el rostro.

-Lo sé y quiero explicarte porque me tardé en regresar, tienes que saber que había perdido la memoria. Solo eso o la muerte podrían alejarme de ti. Eres lo que más amo en esta tierra, mi hermosa chica,  el amor de mi vida –dijo mientras tomaba posesión de sus labios y empezaron a hacer el amor nuevamente. Todo eran caricias, besos y el más puro amor que dos seres podrían profesarse mediante sus cuerpos.




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