Solo una noche más.

♡♡♡ 23.-Tratos y decisiones ♡♡♡

Sin duda me sorprendió que el padre de Eliza accediera a darme una reunión, estaba programada para dentro de tres días, así que contaba con el tiempo suficiente para planear todo, claramente también se guardo el secreto porque Eliza había estado tranquila dentro de sus estándares de lo normal claro. Aunque sus vistas se habían hecho mas regulares para mi desgracias, desencadenadas por no hallarme en casa unas cuantas veces, pero todo estaba tranquilo ya que en el panorama de Eliza, Kendra aun me odiaba, lo cual funcionaba muy bien para mi

—¿Dónde estabas? —Masajeo levemente mis cienes en busca de que el dolor de cabeza retrocediera

—Estaba aquí trabajando, como te lo he dicho las últimas quince veces que preguntaste—Sus facciones se crispan y su pálido tono de piel cambia a uno rojizo por lo que estoy seguro es irritación

—¡NO TE ATREVAS A MENTIRME EN LA CARA ELLIOT! —me grita—Llame aquí y ninguna de las llamadas fue respondida, se supone que tu secretaria debía avisarte y no lo hizo porque no estabas aquí

—No alces la voz, ¿puedes?, no hay razón para hacerlo, en tanto a lo de la notificación de tu llamada, deje una sola orden, no ser molestado—Lo cual no era una mentira—Estoy muy atrasado en mi trabajo y día con día solo se me acumula más—Para poner más peso a mis argumentos tomo una carpeta repleta de proyectos atrasados—Necesito terminar esto para ayer y tu estas tomando el tiempo que debería estar usando en esto con estos arrebatos

—No son arrebatos—Se queja—Tu…—No la dejo seguir

—Detente ahí, estoy cansado de llamadas con el tema central de que no te queda la ropa que compras

—Eso es porque no me queda de verdad…

—Porque pides dos tallas menos, estas embarazada Eliza, necesitas mas tallas, no menos, no tengo tiempo para esas cosas, ¿comprendes? —A pesar de que intento tener tacto no lo logro del todo y parte de mi mal humor sale impregnado en el tono —Su cara enrojece aún más, sin decir nada se pone de pie y abandona la oficina con una cara de ofensa gigante

—Te va genial con tu mujer—Murmura Smith con una sonrisa burlona en su rostro

—Una más Smith

—Bueno bueno—Levanta las manos en seña de paz

—Bien, cierra la boca—pasamos dos horas finalizando el programa de seguridad, cuando acabamos no puedo ni pensar por el dolor de cabeza que martillea mi cráneo, tomo mis cosas sin saber bien a donde voy, solo me queda claro cuando llego, justo frente al edificio de donde esta mi mujer, realmente debería estar en casa adentrando el trabajo pero solo puedo pensar en ella, solo serán unos minutos

—Hola—Murmura sorprendida cuando me ve frente a su puerta

—Hola—Se echa aun lado dejándome entrar, soy recibido con el olor dulzón de manzanas y azúcar, la miro de reojo

—Tarta de manzana, receta de la abuela, le falta poco—Me dejo caer en el sofá llevándola conmigo, sentirla cerca me hace sentir mejor de alguna manera, se pone de pie solo cuando suena una alarma, desaparece en la cocina tardando unos minutos en regresar, cuando lo hace tiene entre las manos un vaso de agua y un par de pastillas blancas y redondas, las tomo sin dudar, cierro los ojos solo sintiendo que la tensión se disipa de mis hombros cuando sus manos empiezan a masajearme

—¿Así de mal me veo?

—Un poco, si—Juguetea con mi melena—Pero no es gratuito el servicio es caro, lleva unos cuantos ceros en la factura

—Estoy dispuesto a ofrecer muchos ceros a esa factura —Ella reanuda el masaje con un risita baja, cuando vuelvo a abrir los ojos el dolor de cabeza a desaparecido, al igual que mis zapatos y una manta cubre mi cuerpo, solo una luz me da indicio de que mi mujer esta despierta, me levanto u voy hasta allá, cuando entro la imagen de ella sentada frente su escritorio con la mirada en una pila de papeles y su ceño levemente fruncido me recibe, la carpeta en el piso me suena, ¿Cómo no?, es la mía

—Se supone que deberías estar dormida—Kendra pega un brinco cómico y mira sobre su hombro

—Joder, haz ruido hombre—Sonrió y me acerco

—¿Cómo la hallaste?

—Estaba en la mesita de la entrada—Ahora es mi turno para fruncir el ceño, creía que la había dejado en el auto

—Como sea, se supone que debes estar dormida

—Nop—Se gira y me da una sonrisita—Desde hace un mes que Evelyn me ha dado la licencia por maternidad, incluso ella me trae el cheque hasta aquí, “debes descansar tener un bebe dentro no es poca cosa bla bla bla” —se queja—Lo sé, pero me siento bien, solo muerta de aburrimiento—Le dije a Evelyn que podría trabajar desde casa pero aun así me mando al carajo, pero tu trajiste esta joya contigo—Toma la pila con emoción—Así que ahora ve a la cocina y cena como dios manda, cuando regreses te comentó los avances que he hecho —Me quedo boquiabierto

—Bueno, te pagare—Aviso—¿sabes cuantas personas rogarían por tener lo que Evelyn te da?

—Muchas sin duda, pero ya he cocinado, leído todos los libros que tengo en casa, gasta me leí la guía de la ciudad, la yoga no es una opción, me dan ganas de votar la papilla cada que lo intento, mi alma artística no esta muy bien diseñada y desmonte y volví a armar cuatro veces la misma estantería con la excusa de que no podía moverla a donde yo quería si estaba montada, tiene llantitas para moverla, así que no, no voy a dejar ir esta oportunidad, así que tirando—Me saca de la habitación murmurando—Cena y ya después hablamos




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