Solo y Juntos

Rival

Reo caminaba junto a Nagi por los pasillos de su preparatoria pues ya había llegado el tiempo de descanso. Reo sonreía de más, ya que el día anterior había visto un partido durante la noche y tenía pensado replicarlo junto a Nagi.

—Oye, Nagi —Reo miró a su lado—. Hoy toca práctica, ¿bien? No vayas a irte solo como hiciste el miércoles.

Nagi se quedó en silencio un momento y lo miró de reojo.

—Oye, Reo...hoy no podré tampoco. Pasémoslo al lunes.

Reo frenó al instante.

—¿¡Eh!? ¿¡Por qué!? ¿Qué harás Nagi?

Nagi nunca tenía algo importante que hacer, además de jugar ese shooter en su celular.

Nagi se detuvo un paso delante de él.

—Mmm... —Se quedó pensando un rato—. Voy al salón de juegos.

—¿Eso es todo? ¡Eso puedes hacerlo otro día, Nagi!

¿Faltaba por jugar a sus juegos? Típico de Nagi.

—No, otro día no se puede. Debe ser hoy.

—Nagi... ¿Qué es más importante? ¿Un juego o la Copa del Mundo?

Nagi se quedó callado de nuevo, sin dejar de mirar a Reo.

¿De verdad tiene que pensarlo?

—El juego.

No sé por qué esperaba otra cosa.

Reo soltó un suspiro, acomodándose el cabello.

—¡Nagi! ¡Tenemos que practicar!

—Reo...hagámoslo el lunes, por fa—dijo con su típico puchero.

Reo quitó su gran sonrisa, pero no podía evitar seguir sonriendo. Nagi no necesitaba practicar, aun así, él mismo debía hacerlo...

—Ok, Nagi. Pero el lunes asegúrate de estar libre. ¿Entendiste? ¡O te arrastraré desde el salón de juegos hasta aquí!

—Si~

Habían pasado tres semanas desde ese día y notó que Nagi se iba todos los miércoles y viernes sin él. Se despedía y se iba de forma apresurada. ¿Tan importante eran esos juegos como para dejarlo?

O tal vez...

¿Nagi se ve con alguien? No, Nagi no es social, es imposible. ¿Tal vez esa chica de la libreta?

¿Cómo se llamaba? Ni idea, pero también era imposible, después de haberla dejado en ridículo, ella no querría hablar con ellos.

Qué podrá ser...

Reo dejó la pluma a un lado, posando su vista en un punto vacío de una libreta.

—Solo debo preguntarle, ¿no?

Cuando llegó el viernes, sabía que Nagi volvería a irse ese día.

—¿Hoy también vas al salón de juegos, Nagi?

—Si.

—Hoy estoy libre, así que te acompañaré.

—Mmm... otro día, Reo.

—¿¡Eh!? ¡¿Por qué?!

¡¿Nagi me está RECHAZANDO acompañarlo?! ¡¿Y en los juegos?!

—Porque ya estoy jugando con alguien.

Reo se detuvo en seco al oír su respuesta.

¿Entonces si se veía con alguien? ¿¡Nagi está siendo social!?

Sonrió, pasando su brazo por el hombro de Nagi.

—¿No me digas que aprendiste a ser social por mí, Nagi?

—Para nada —dijo al instante.

—¿Entonces? ¿Con quién te ves?

—Con mi rival...

—¿Tienes nuevo rival?

—No.

—¿Entonces de qué rival hablas?

—Chibi.

—¿Chibi?

¿Quién es Chibi?

Reo pensó un momento. Los ojos se abrieron de par en par cuando se cruzó una idea en su mente.

No me digas que…

—¿¡La chica de la libreta!?

—Sí, Chibi —dijo con serenidad mientras volvía a caminar.

—¿Y por qué no me lo dijiste?

—Nunca me preguntaste.

Reo arqueó una ceja con incredulidad.

¿En serio se ha estado viendo con esa chica estas tres semanas?

—¿Y por qué no me llevas?

Nagi alzó la vista al techo antes de hablar.

—Te aburrirás, Reo. Jugaré con ella todo el tiempo. —dijo, bajando su mirada para mirarlo—. Pero podemos ir otro día a jugar.

—Ese no es el punto, Nagi...

Reo miró al frente con la mirada perdida. Nagi siempre había jugado con él en el salón de juegos y que ahora lo hiciera con alguien más...

Lo miró de reojo, viendo que no dejaba de observar el celular.

Nagi se va media hora antes para llegar a tiempo.

—Reo...

—¿Mmm?

—¿Me llevas en tu limusina? Así llegaré más rápido.

Reo frunció la frente, torciendo la boca.

—¿De verdad crees que voy a llevarte cuando no quieres que te acompañe?

—Anda, Reo~ no quiero caminar.

—Ni hablar, no te llevaré.

—Entonces ven conmigo, así me llevas.

—Nagi... —La vena le saltó a Reo.

Este chico... ¡de verdad es un egoísta!

Salieron de la limusina y llegaron justo a tiempo. Reo se asomó con Ba-ya.

—Te llamaré en cuanto me desocupe, Ba-ya.

—Cómo ordene, joven amo —Ba-ya le sonrió haciendo una leve reverencia.

—Bien Nagi, ahora entrem- ¿¡Nagi?

¡Ni siquiera me espera!

Se apresuró a buscar a Nagi y al entrar, lo vio en medio del salón de juegos. Reo se acercó con pasos rápidos ya que odiaba que lo dejara atrás.

—¡Nagi! No me dejes atrás... ¿Y por qué estás aquí parado?

—Aun no llega.

—No es una chica puntual, ¿eh? —Reo suspiró.

Nagi no le respondió. Caminó hacia una máquina y Reo le siguió. Cuando llegaron, Reo leyó el nombre en grandes letras rosas: “El poderoso Ryku”.

En la pantalla, había un personaje con un arco en la mano; eso lo había visto en algún lado.

¿No era lo que esa chica tenía pegado en su libreta?

—¿Qué hacemos aquí, Nagi?

—Voy a jugar —dijo, mientras esculcaba en su propia sudadera.

—¿¡Este juego de chicas!?

—Sí.

Reo se pasó la mano por el cabello, mientras Nagi sacaba una moneda y lo miró de reojo.

—¿Quieres jugar?

—Ni de broma, Nagi...




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