Somos Pasajeros

Capítulo 1: Somos Pasajeros

"¿En serio tienes el descaro de venir a reclamar eso justo ahora? No lo puedo creer." Las palabras de Logan atravesaron el aire como dagas. Su voz, llena de desprecio y rabia, retumbaba en mi mente, y lo único que podía hacer era contener las lágrimas que amenazaban con salir.

Estábamos en el parque donde solíamos ir juntos, el lugar que alguna vez había sido nuestro refugio. Pero hoy, todo se sentía diferente. Ya no era mi refugio, y el chico frente a mí, el que una vez había sido mi todo, ahora era un extraño.

"¡Tú nunca diste más! Yo siempre fui el que buscó, el que tuvo que dar el primer paso. Yo sí quería en esta relación. Tú simplemente no querías." Sus palabras dolieron más que cualquier cosa que hubiera imaginado.

Mi corazón latía con fuerza, pero no podía permitirme mostrar debilidad frente a él, no ahora. Mis ojos ardían, pero las lágrimas no salían. Estaba en shock, sintiendo cómo la decepción me envolvía por completo.

Todo lo que había hecho por él, todo lo que había dado, se desmoronaba frente a mí. Y lo peor era que él no lo veía. "Ella sí", pensé, "ella sí había sido lo que yo no fui. Ella sí había recibido su amor."

No sabía qué hacer, cómo responder. Todo lo que quería era huir de allí, correr y desaparecer. Pero una fuerza que no entendía me empujó a hablar.

"Yo nunca hice eso, pero estaba dispuesta a todo por ti," mi voz temblaba, pero al mismo tiempo, había algo en ella que me daba valor. "Yo no te llamé primero, pero sí fui la primera en apoyarte. No fui la primera en acercarme, pero sí fui la primera en tomar tu mano. No fui la primera en buscarte, pero sí fui la primera en escucharte y darte mi apoyo."

Me quedé en silencio por un momento, dejando que esas palabras resonaran en el aire, pesando como una verdad que nunca había tenido el coraje de decir.

Cuando finalmente levanté la vista, nuestros ojos se encontraron. Los suyos estaban fríos, vacíos, como si todo lo que habíamos sido no significara nada. Pero en los míos había algo diferente, una determinación que nunca había tenido antes.

"Creo que no di lo que querías, pero di lo que necesitabas."

Sin esperar a escuchar su respuesta, me di la vuelta y comencé a caminar, cada paso más rápido que el anterior, hasta que me alejé por completo. No podía quedarme ahí, no cuando todo lo que creí sobre él y nuestra relación había caído en pedazos.

Logan y yo llevábamos tres años juntos, pero nos conocíamos desde niños. Nuestros padres eran amigos, y desde que teníamos memoria, siempre habíamos estado juntos. Jugábamos, hacíamos travesuras, nos apoyábamos mutuamente. Cuando cumplí quince años, él se declaró y empezamos una relación. Una relación que yo creí que era perfecta. La gente solía decir que éramos la pareja ideal: él, el chico popular, perfecto en todos los aspectos, y yo, la chica tímida, que se mantenía al margen de todo.

Pero hoy, al verlo con ella, esa perfección se desvaneció.

Era como si de repente todo lo que había dado, todo lo que había sentido, ya no importara. Me dolía, claro que sí, más de lo que pensaba que podría doler, pero lo peor no era el dolor físico que sentía en el pecho, sino la humillación. Había dado todo por él, había sido su apoyo, su amiga, su compañera, y él me había reemplazado con alguien más, alguien que, según él, debía ser mejor que yo.

Me detuve en seco. Mis manos temblaban, mis piernas flaqueaban. Quería gritar, quería explotar, pero no podía. En su lugar, las palabras más amargas y tristes que había escuchado en mi vida se apoderaron de mí.

"No soy suficiente", susurré para mí misma, pero al hacerlo, algo dentro de mí se rompió. Ya no quería ser la persona que esperaba, que pedía, que rogaba. Ya no quería vivir esperando el amor de alguien que ni siquiera podía valorarlo.

De repente, mi mente viajó a un lugar, a un momento diferente. Había visto a Connor en la cafetería un par de días antes, sentado en su mesa habitual, rodeado de risas y bromas. Yo siempre me quedaba en la esquina, observando. Nunca me atrevía a acercarme, no era como él, no era como todos los demás. No era popular, ni extrovertida, ni divertida.

Pero hoy era diferente. Hoy había descubierto que, incluso si no era suficiente para él, aún podía ser suficiente para mí misma.

Y entonces, en un impulso que nunca había tenido, decidí que no volvería a ser la chica invisible. No lo haría.



#2175 en Otros

En el texto hay: historia, novelacorta, romance

Editado: 04.04.2025

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